Sunday, May 10, 2009





Resulta enormemente significativo que el distinguido profesor Hayek, defensor a ultranza de la libertad, proclamase su apoyo incondicional a un dictador tan sanguinario, corrupto y siniestro como el general Pinochet, al afirmar que:

- Cuando no existen reglas, alguien tiene que hacerlas. Una dictadura puede ser necesaria durante un cierto período de tiempo como forma de instaurar una democracia estable, limpia de impurezas… (¿los más de 30.000 chilenos asesinados en el golpe de Estado quizás? )…

La mejor manera de defender la libertad es imponerla a sangre y fuego. Las declaraciones de Hayek prueban que prefiere la legalidad surgida de las armas a la elegida pacíficamente por la mayoría de los ciudadanos, cuando éstos tienen la desgracia, o cometen la imprudencia, de desviarse de la buena senda. Pero no se trata aquí de juzgar tanto sus posturas políticas, como sus posiciones ideológicas.

El gran apóstol de la libertad del siglo XX, inició su fervorosa cruzada neoliberal en 1947, recién terminada la segunda guerra mundial, cuando fundó la Mont Pelerin Society, un elitista laboratorio de ideas o think thank, al que solo se accede por invitación, y que a lo largo de su historia ha contado en sus filas con 8 premios Nobel de Economía, desde él mismo, que fue además su primer presidente, hasta otras personalidades no menos célebres como Milton Friedman, George Stigler o Gary Becker. Desde el primer momento, este selecto club de cerebros, financiado por la fundación William Volker Fund, se consagró a la tarea de expandir las bases ideológicas de la revolución conservadora a lo ancho y largo del globo, desplegando una febril actividad que con el paso del tiempo se revelaría como una de las inversiones más rentables del capitalismo contemporáneo.

Desde tan privilegiado pedestal, Hayek ha estado impartiendo su lección magistral a la humanidad durante cincuenta años:

- Una dictadura se puede poner límites a sí misma y resultar así más liberal que una democracia totalitaria . Porque la democracia cumple una función higiénica: asegurar que los procesos políticos se conducen correctamente y permitir a la gente impedir que el gobierno haga ciertas cosas; pero la democracia no es un fin, sino que constituye tan solo un instrumento al servicio de la libertad, por lo que de ninguna manera tiene la misma categoría que ella. Desgraciadamente, la libertad está hoy gravemente amenazada por el afán de la mayoría, compuesta por gente asalariada, de imponer sus criterios y opiniones a los demás.

Como no podía ser menos, la mayoría constituye la mayor amenaza a la libertad y la democracia. Que la gente asalariada pretenda intervenir en la marcha de la sociedad, atenta contra el buen orden de las cosas. Cada cual tiene que dedicarse a lo suyo. Los currelas a trabajar sin rechistar, y los multimillonarios a ser libres y mandar. Al fin y al cabo, la libertad forma parte del patrimonio de los ricos (como todo lo demás), y sería imperdonable que se la dejasen arrebatar por un puñado de personas inferiores, mano de obra a su servicio. El mayor problema para los ricos es que se les acumula el trabajo, ya que “la necesidad de un poder capaz de garantizar la propiedad privada, propicia que los gobernantes tiendan a abusar de los poderes a ellos confiados”, lo que les obliga a controlar con pulso firme tanto al pueblo como al gobierno, ya que cualquiera de sus dos subordinados le puede traicionar.

Solo la fuerza permite conservar la riqueza (el botín acumulado), por lo que el poder no puede mostrarse débil ni hacer concesiones. Hayek, su portavoz autorizado, denuncia con sobrada razón que “los gobiernos se han convertido en instituciones de beneficencia”… solo que de la banca y las grandes corporaciones, no de las personas, se le olvida añadir.

“Comenzamos domesticando al salvaje y debemos terminar domesticando al Estado”, sugiere. La coacción del gobierno es mala; la de los grupos de presión, estupenda. Nada resulta más nocivo para la salud de la sociedad, señala Hayek, que “confundir el ideal democrático con la tiranía de la mayoría ”. A la interminable legión de dictaduras del capital, militares, religiosas y oligárquicas que en el mundo han sido, nuestro experto en libertad agrega ésta de su cosecha, marca de la casa y patentada por él: “la tiranía de las masas”… ¡Recórcholis!... ¿Será que se han revolucionado demasiado éstas viendo el fútbol, se habrán declarado quizás en huelga de hambre para protestar por la programación televisiva, habrán atrapado a nuestro gran hombre en un atasco de tráfico un día que iba con prisa, o lo que todavía sería peor, pretenderán quizás llevadas de su osadía sin límites, acceder a un trabajo estable y unos ingresos suficientes que les permitan vivir con dignidad?

Hay que terminar de una vez con tanto libertinaje y desenfreno. La democracia, para no caer en el totalitarismo, tiene que tener límites, los humanos no. El peligro radica en los excesos de la mayoría, no de los individuos. Todo lo público repele a nuestro insigne intelectual, que aplaude calurosamente el intervencionismo estatal que reprime a las masas, mientras rechaza con idéntica energía que se ponga coto alguno a las ambiciones particulares. Pero si nadie más que el propio individuo puede determinar lo mejor para él, tampoco nadie distinto de la propia sociedad, podrá decidir lo mejor para ella. Exhortar a que “el individuo sea el juez supremo de sus fines”, significa convertirlo en la medida de todas las cosas, haciendo de su derecho a enriquecerse sin medida, la norma suprema de las relaciones humanas, y la expresión máxima de su libertad.

- Déjenme llamar por los familiares nombres de altruismo y solidaridad a los instintos primitivos que funcionaron bien en el grupo pequeño, pero que en la sociedad civilizada estamos obligados a abandonar. El socialismo solo es la nostalgia de la sociedad tribal.

La libertad de Hayek supone una patente de corso que otorga a los que consiguen alcanzar la cúspide de la depredación social, disponibilidad absoluta para comprar las vidas de sus semejantes, tasadas a su justo precio por el mercado… ¿y qué puede haber mejor que la libertad de explotar y ser explotados?...¡Al abordaje, muchachos!... Bienvenidos a bordo de la república independiente del capital, donde “somos libres porque no dependemos de que otras personas nos aprueben”…

¿Ah, no? … ¿y qué, sino eso, es tener que venderse y agradar todos los días a un jefe?... El mercado procura la misma libertad a los asalariados que las arenas del circo a los gladiadores romanos; el contrato del trabajador con la empresa recuerda al de la gacela con el león; si se descuida un segundo, lo devorarán.

¡Pero a cambio de eso, qué hermosa es la miseria practicada en libertad, y poder disfrutar de la oportunidad de ser despedidos, humillados y malpagados!… De la intemperie a la caja de cartón, sin despreciar los pasillos del metro, las filas del paro o las montañas de basura del vertedero, el neoliberalismo brinda a los humanos infinitas oportunidades de situarse en la vida… ¡y qué tranquilo se muere uno de hambre o de accidente laboral, sabiendo que el mercado lo ha dispuesto así!... Lo único que desentona en tan idílico panorama, es que “aunque el director general y el vagabundo son libres de vivir bajo el puente, solo uno de ellos lo hace”, como observa oportunamente el científico Henry Laborit, recordándonos que la única libertad que de verdad importa es la que nos favorece.

Sin embargo, el padre del neoliberalismo intenta convencernos una y otra vez de que no se puede tener todo, libertad y casa, libertad y pan, libertad y trabajo; ya que “la justicia social en una sociedad de hombres libres no tiene ningún significado, solo es una ficción, que nadie sabe en qué consiste”. Pero sin necesidad de poseer una mente tan brillante como la suya, cualquiera puede fijar el mínimo vital de justicia social en que a ningún ser humano le falten 2.000 calorías diarias, una vivienda decente en que cobijarse y un empleo digno de ese nombre. Aunque Hayek no lo crea, la libertad de subsistir en la indigencia seduce a poca gente, por más que para él la única “injusticia consista en la violación del derecho a poseer”, obviando la infinitamente peor de desposeer a los demás. La libertad de comer para él no existe, por lo que con su demagogia habitual, califica como violentas las huelgas que efectúan los asalariados, pero no así los despidos masivos que realizan los patronos:

- Si se concede poder a los sindicatos para conseguir una participación mayor, el mercado no funcionará. Las amenazas al buen funcionamiento del mercado son aún más graves por el lado del trabajador que por el de la empresa.

La culpa de todo la tienen los de abajo, las víctimas, por no aceptar que su destino es sacrificarse por el bien de la economía. Sabido es que cuanto más crecen las filas del paro, más crecen los beneficios . Según Hayek l a condición necesaria para que el mercado funcione a las mil maravillas, es que sus dueños naturales, los Rockefeller, Rothschilds y compañía, se lleven la parte del león, como hacen sus parientes de la jungla, dado que las reglas son las mismas. “La democracia necesita de la escoba de los gobiernos fuertes” (como el de Pinochet o más), para sofocar el descontento de la mayoría, quebrar a los sindicatos y acabar con un sistema modélico de sanidad pública, como hizo su bien amada discípula Thatcher, la sin par “dama de hierro” , durante el período que rigió los destinos de Gran Bretaña. Reemplazar lo público y gratuito beneficioso para todos, por lo privado bueno solo para los pocos que pueden pagarlo, es algo que nunca podrán agradecerle lo suficiente los súbditos de su graciosa majestad.

De ser cierto como argumenta Hayek, que “la desigualdad de ingresos permite elevar el nivel de la producción”, entonces si se lograra concentrar toda la riqueza del planeta en manos de un solo hombre, la humanidad conocería una prosperidad sin precedentes, de paso que el interesado se lo pasaría de vicio. La desigualdad sí que propicia la prosperidad… pero solo la de los ricos.

- L as personas son diferentes y nada sería más injusto que igualar a personas que no lo son. La única igualdad posible es el trato que todo el mundo recibe del gobierno, y la igualdad sin excepción de todas las personas ante la ley. Tan pronto como alguien exige más, entra en conflicto con la libertad. La igualdad material sólo puede lograrse limitando la libertad…

… la libertad de algunos de apoderarse de todo. Los que atentan contra la libertad son los que exigen más salario no más beneficios. Nuestro impagable libertador profesional afirma que la igualdad es enemiga de la libertad, olvidando que, por definición, toda desigualdad implica jerarquía… ¿y cabe imaginar algo más opuesto a la libertad que la jerarquía... ¿o acaso dónde más libre se siente una persona es en presencia de su superior?... En lo que respecta al trato exquisitamente igualitario que el gobierno dispensa a todos los miembros de la sociedad sin excepción, basta observar la cantidad de veces que la autoridad disuelve a tiros las manifestaciones y huelgas de los empresarios, como hace con las de los obreros.

L a justicia reside en la desigualdad: principio al que se atuvo escrupulosamente a lo largo de toda su carrera política, su fiel escudera Thatcher que, sin sonrojarse, reconoció que "su trabajo era glorificar la desigualdad”, entendiendo por tal, aumentarla, cuando lo correcto hubiera sido refrenar las malas inclinaciones de los predadores humanos, para que pudieran convivir normalmente con los demás ciudadanos.

Hasta l os impuestos progresivos merecen la reprobación de Hayek porque infringen su norma suprema de tratar a todos por igual. “Que la regla se aplique uniformemente a todos los individuos, impide la progresión ascendente de la carga tributaria”, lo que implica que deben pagar lo mismo al fisco, Rockefeller que el parado, el dueño del banco que su empleado, el empresario con ganancias que el que se halla en bancarrota.

Que las personas sean libres, no significa que todas tengan que serlo (basta con que lo sean las relevantes). De hecho, que “el dinero sea el mayor instrumento de libertad que se ha inventado nunca”, confirma que la libertad de Hayek se halla reservada a los propietarios, no a los asalariados, y se convierte en una utopía por no decir una burla, para la mitad de la humanidad que subsiste con una propina de menos de 2 dólares al día, pues si es la riqueza la que proporciona la libertad a los humanos… ¿qué hace la miseria sino robársela?

Al estado de bienestar, Hayek opone el de desigualdad; “la libertad solo puede alcanzarse en el mercado anónimo e impersonal que da a cada uno lo suyo”. Esfera omnipotente y soberana , sin recurso ni apelación posible, que lo mismo obliga al trabajador a contratarse por el mero sustento, sin horario, protección, seguridad ni derecho alguno, arriesgando su vida y su salud en el tajo, que induce al empresario a producir cantidades excesivas de productos - basura rápidamente obsoletos, a costa de la salud del medio ambiente y del consumidor. Filosofía perversa que quedó todavía más en evidencia, cuando Hayek rechazó que se proporcionara ayuda a los miles de africanos que estaban pereciendo de inanición a causa de la sequía:

- Me opongo absolutamente. No tenemos porque asumir tareas que no nos corresponden. Debe operar la regulación natural.

Su buen corazón lo delata. Más allá de su total falta de sentimientos, Hayek demuestra poseer la misma sensibilidad que una almorrana. Según él, cualquier intervención humanitaria, incluso la que se realiza para socorrer a alguien que se encuentra en peligro, atenta contra la libertad soberana del mercado “que no puede tener en cuenta lo que cada persona necesita o se merece”, por lo que con arreglo a ese precepto definitivo e irrevocable, quienes no puedan sostenerse a sí mismos, han de ser purgados. Del mismo modo que cuando alguien se esté ahogando, debe esperar a que el mercado acuda a salvarlo. El neoliberalismo apuesta por deshacerse de los elementos improductivos de la sociedad, aplicando a escala global y con la máxima efectividad la solución final de Hitler. La suya es una moral de ganadores y perdedores, de tanto tienes tanto vales, el pez grande se come al chico, solo triunfan los más aptos... Un sálvese el que pueda colectivo, en el que a las personas debe dispensárseles el mismo trato que a las mercancías, y “su remuneración debe corresponderse con la utilidad que tengan para los demás miembros de la sociedad”. El neoliberalismo se revela así como el más fiel albacea del nazismo y digno continuador de su obra inacabada:

- La moral de más éxito es la que permite mantener el mayor número de personas con vida. Una sociedad libre exige el mantenimiento de vidas, pero no de todas las vidas. Lo moral se identifica con el cumplimiento de los acuerdos y la observancia de las reglas, especialmente la del respeto a la propiedad. Las únicas normas morales son las que conducen al "calculo de vidas": la propiedad y el contrato.

Nada importa que el que posee el oro sea el que dicte las reglas y que éstas se compren con la misma facilidad que los hombres. El respeto a la propiedad privada y los contratos que la regulan, son lo único sagrado para Hayek. Robar (ilegalmente) no se puede consentir, matar de hambre al prójimo, sí. Lo esencial es conservar riquezas, no vidas, en una sociedad en la que no queda más moral que el lucro, ni más pecados que los de hacienda.

“El bienestar de todos solo es posible en la medida que se respeta la inviolabilidad de la propiedad”. Un todos que incluye hasta los que no tienen nada más que sus manos para trabajar o sus riñones para vender, y cuya felicidad debe consistir en carecer de lo más elemental. Pero pese a lo que él opine, la propiedad privada solo tiene sentido para las pertenencias de uso exclusivamente personal (vivienda, cama, vestidos, etc.), y lo pierde en cuanto se extiende a los bienes de uso social (fábricas, tierras, capitales), que le sirven como arma para sojuzgar a sus semejantes.

Acumular por acumular, como un fin en sí mismo, torna la propiedad privada en una posesión enfermiza. La sociedad de mercado precariza deliberadamente la vida de las personas, impulsándolas a amasar más y más riquezas, como única manera de adquirir seguridad, ya que trabajar no les garantiza ningún futuro ni estabilidad. Hasta la aparición del mercado, los propietarios tenían que cargar con sus esclavos toda la vida, incluso cuando se hacían viejos o enfermaban, pero ahora, al convertirlos en asalariados, los alquilan solo cuando los necesitan, con lo que se ahorran su manutención. La democratización de la compraventa de humanos ha tornado libres a los esclavos modernos. El progreso no se detiene.

Con su proverbial lucidez Hayek nos aclara que:

- Solo en las mentes de los individuos existen escalas de valores; y éstas, a menudo, son diferentes y contradictorias entre sí.

Pero entonces, si no existen valores generales, ¿cómo podremos elaborar leyes generales?... ¿se encargará también el mercado de proveerlas? Porque si lo dejamos todo, inclusive la justicia, al arbitrio del mercado, hasta las sentencias tendrán que regirse por la ley de la oferta y la demanda. Cuando en su más célebre ensayo, Camino de Servidumbre (el del socialismo), publicado en 1944, Hayek señalaba que “la cuestión decisiva es si gobernará el comercio al estado, o el estado al comercio”, todos sabemos quién ha ganado la partida.

El Mercado es Dios, Hayek su profeta, y los precios la viagra del sistema. La concepción del mercado de Hayek, recuerda a la del diseño inteligente, y su camino de servidumbre , se parece al camino de salvación de Escrivá en que, para ambos, el dinero es el que hace a los hombres libres y santos.

A pesar de no ser creyente, a Hayek se le apareció el Mercado como a otros la Virgen, y poseído por esa visión mística, en un ataque de inspiración, nos alecciona sobre sus “bondades” :

- El mercado al aumentar la productividad per cápita, logró mantener vivas a un número de personas que, sin él, no habrían podido sobrevivir. Si el capitalismo se hunde, el Tercer Mundo perecerá con él.

¿Y no será al revés, querido amigo, que occidente para poder consumir por encima de sus posibilidades, tiene que arrebatarles sus recursos a los habitantes de los países subdesarrollados, condenándolos a una muerte segura? ¿Tan flaca memoria tiene nuestro venerable maestro, que ha olvidado que el mercado nació con el esclavismo, llegó a la mayoría de edad con el colonialismo, y estaba a punto de alcanzar el éxtasis con la globalización, cuando estalló la crisis?

El secreto del éxito del capitalismo no ha sido otro que la explotación intensiva de los recursos fósiles de la tierra. Un barril de petróleo equivale a 25.000 horas de trabajo humano; un tractor cosecha tanto como mil hombres juntos. Las máquinas han suplido con ventaja al músculo, y esa poderosa corriente de energía arrancada de las entrañas de la tierra, ha obrado el milagro de que apenas en siglo y medio, la población del globo se haya multiplicado por seis. Mérito que no pertenece al capitalismo, sino a la ciencia, aunque se haya apropiado de él, como de todo lo demás.

El mercado no es el sistema que crea más riqueza, sino la maquinaria más eficiente de depredación y explotación jamás inventada por el hombre. La afirmación de Hayek de que “los pobres reciben en un sistema de mercado más de lo que obtendrían en un sistema centralizado”, la desmiente tajantemente la historia, como testimonian los millones de ciudadanos rusos que desaparecieron del mapa con la súbita transición de su país del comunismo al capitalismo. Cuando recientemente la revista Russia Now, consultó a los ciudadanos de Moscú que sistema socio-económico preferirían, el 58 % se inclinó a favor de regresar a la planificación y distribución estatal anterior, frente a un 28 % que se mostraron partidarios de proseguir con la propiedad privada y el mercado. [i]

Con eso está dicho todo. Si alguien de menor categoría que Hayek, se permitiera el lujo de asegurar que la libertad viene incorporada en el precio de las mercancías, que son los precios los que nos hacen libres y que nuestra libertad depende de sus fluctuaciones, lo tacharían como mínimo de lunático e irresponsable. Pero si además semejante prodigio del razonamiento se atreviera a sugerir que los precios se forman por generación espontánea, entonces sí que nadie tendría duda alguna de que se le había ido definitivamente la olla y no le permitirían salir del siquiátrico ni siquiera a dar un paseo. Con u na simple ojeada a los clásicos, Marx le hubiera enseñado que el precio de las mercancías no expresa su valor objetivo, sino tan solo la relación de fuerzas entre vendedores y consumidores.

Se necesita ser extremadamente necio, terco u obtuso, para confundir valor y precio, como manifestó el poeta. Sin embargo, nuestro inconmensurable faro del pensamiento reverencia los precios como si fueran manifestaciones del más allá, en cuya configuración no intervinieran los monopolios, la especulación, la concertación, el proteccionismo, el abuso de posición dominante, las maniobras de acaparamiento y de destrucción de excedentes, o las campañas publicitarias, por citar solo algunas de las maniobras comerciales más habituales. N ada hay más manipulable que la utilidad de los bienes, ni más artificial que sus precios; s i alguien se queda con el único pozo disponible, los demás pagarán lo que les pidan por un litro de agua.

Algo tan sencillo como eso, resulta demasiado difícil de digerir para Hayek, que continúa atribuyendo propiedades mágicas a los precios al manifestar que “permiten coordinar acciones separadas, ya que indican lo que se ha de hacer en cada momento de la forma más efectiva”, como si su misión fuera guiar a los humanos a la tierra prometida, en vez de someterlos a las fuerzas económicas dominantes. Que “la utilidad del sistema de precios radica en inducir al individuo, mientras persigue su propio interés, a hacer lo de interés general”, donde se aprecia mejor es en quienes destrozan la costa urbanizándola salvajemente, arrasan los caladeros de pesca, talan la selva, o se dedican al tráfico de drogas, armas, personas y especies protegidas. Pensar que “solo si los precios son determinados exclusivamente por el mercado y no por el gobierno, señalarán lo que se debe producir y qué medios se deben emplear para ello”, supone encargar al mercado la cantidad de CO² que se debe lanzar a la atmósfera, basándose exclusivamente en criterios de rentabilidad económica.

¿En qué torre de marfil se habrá pasado toda su vida nuestra rutilante estrella de las finanzas para no enterarse de que no existen mercados libres en ningún sitio, y que todas, absolutamente todas las cosas de este mundo, sean mercados, empresas, tierras, leyes, gobiernos, manos visibles e invisibles, y hasta la misma sociedad, tienen dueño? ¿A quien pretende engañar con el cuento chino de la competitividad y la eficacia, cuando todos sabemos que son la componenda, el chanchullo, el soborno, el amiguismo, el clientelismo, la corrupción, la información privilegiada, las subvenciones, el subempleo y el empleo sumergido, los cárteles, el tráfico de influencias, la ingeniería financiera, el dinero negro, los paraísos fiscales, las mafias y grupos de presión, los que hacen florecer los negocios?

Ese mercado autónomo, providencial y todopoderoso, que se basta y regula a sí mismo, dirigiendo imparcialmente los asuntos humanos, solo existe en su imaginación calenturienta; él es la auténtica ficción y no la justicia social. Pero resulta muy difícil discernir qué porcentaje de delirium tremens, y cuanto de empanada mental, impregna sus teorías, perdón, tonterías, aunque se comprende que la cruda realidad no sea rival de entidad para un flamante premio Nobel como él.

Sin duda que “la mejor manera de coordinar los esfuerzos humanos es mediante la competencia”, como demuestra la guerra, competencia en estado puro, que realiza la asignación de recursos más eficiente y racional posible. El mercado en su sabiduría infinita, nos provee de todo, hasta de conflictos bélicos, y las bombas caen sobre los que más las necesitan. Lo que es bueno para la fábrica de armas, es bueno para sus víctimas, tal y como las reducciones de plantilla benefician más a los trabajadores que a los accionistas, o fabricar contaminando resulta más rentable para la sociedad que para los que deciden hacerlo así. Acierta Hayek al sostener que “el mercado induce a la gente a producir el máximo de que es capaz”, ya que cuanto más fabrica, vende o crédito concede, más gana, lo que provoca que, periódicamente, el sistema reviente debido a la inflación de mercancías, deudas y precios que no puede absorber ni pagar. Nada resulta más demencial que mantener a la gente ocupada fabricando sin descanso artículos innecesarios, que luego hay que forzarle a consumir. Sin embargo, Hayek no encuentra alternativa válida al mercado, ya que:

- Todos los movimientos hacia el socialismo, en dirección a la planificación centralizada, implican la pérdida de la libertad personal, y acaban en última instancia en el totalitarismo.

Gracias a sus benditas aportaciones sabemos que quien le quita a la gente hasta la camisa es el socialismo, no el mercado. Poco importa que arrastre a la humanidad a la miseria, a la guerra, al hiperconsumo desaforado y a la destrucción ecológica; la idea de repartir horroriza y repugna a partes iguales a nuestro ilustre gurú, que anima a los humanos a “hacer todo el uso posible de las fuerzas espontáneas de la sociedad”, ya que “la mortal plaga de la centralización en ningún sitio ha funcionado bien”. Vicio que Hayek achaca al socialismo, olvidando que no existe estructura más rígida y vertical que la de las multinacionales, cuya dimensión y poderío económico superan con creces al de muchos estados. Porque si realmente cree que las empresas privadas adoptan sus decisiones con participación de todos y que es en su seno donde mejor se expresa la libre iniciativa de las personas, Hayek chochea. La cúpula directiva de una multinacional planifica como lo haría cualquier comité colectivo, y solo difiere de él en sus fines particulares de lucro.

Por tanto, a la hora de “elegir entre un sistema donde es la voluntad de unas pocas personas la que decide, y otro que depende del espíritu de empresa de la gente”, hay que estar muy ciego u ofuscado para no darse cuenta de que son el mismo. Pregonar contra viento y marea que el sistema de mercado es “el que da a la iniciativa humana el campo más amplio posible”, ya que con él se evita “estar al dictado y arbitrio de los demás”, suena a broma de mal gusto si no a tomadura de pelo cuando el que manda y organiza la vida de las personas es el capital. Plantear como hace Hayek, que “cuanto más planifique el estado, menos podrá planificar el individuo”, resulta aplicable igualmente a la empresa. Lo importante no es quien esclavice más, la sociedad anónima o el partido, sino que nadie pueda hacerlo. Y si el socialismo le parece poco democrático, la riqueza lo es menos aún.

No discrepamos en “la superioridad del orden espontáneo sobre el decretado”, con la salvedad de que el mercado tiene tanto de espontáneo como el fascismo, el comunismo o las carreras de galgos, es decir nada. Todos los órdenes sociales son construcciones humanas, que no surgen de la nada, sino de los designios de su mente. La famosa “mano invisible” del mercado se mueve guiada por la voluntad humana, no por la acción del viento o los impulsos de la guija. Sus grandes motores son la ambición y la codicia. Invocar a los espíritus como los pueblos primitivos para conferirles una participación activa en las cuestiones materiales de este mundo no engaña a nadie, cuando todos sabemos que son humanos los actores del mercado e igualmente seres de carne y hueso, y no sobrenaturales, quienes establecen sus pautas de funcionamiento. Donde mandan intereses, no domina la improvisación, sino el cálculo; la contabilidad derrota al azar por goleada.

Desde el mismo instante de su fundación, el libre mercado fue diseñado como un sistema universal de rapiña, que en teoría concedía a todos las mismas oportunidades de enriquecerse a costa de sus congéneres, sin atender reglas morales ni contraer responsabilidad alguna hacia ellos. Un mecanismo anónimo e indiscriminado de explotación que garantizaba total impunidad.

Su regla es la falta de reglas. El mercado constituye un gigantesco garito de tahúres, y su “mano invisible” es solo una “marioneta de feria” teledirigida a distancia. Quien distribuye no es el mercado, sino el hombre. El libre mercado obliga a los humanos a jugar la partida de la supervivencia con naipes marcados. M uchos son los llamados y pocos los enriquecidos. No por casualidad, el más fuerte impone su ley, como demuestran las escandalosas concentraciones de riqueza, poder y privilegios en una pequeña élite, la precariedad e indefensión cada vez mayor que azota a los asalariados, o la indigencia en que yace mortalmente sumida la mitad de la humanidad… ¿y qué tienen de espontáneo los vaivenes de bolsa, los cambios de divisas, los presupuestos estatales, o las políticas de inversión? Nada. El círculo de elegidos maneja en la sombra todos los hilos y resortes del poder económico, tejiendo una telaraña asfixiante de la que no puede escapar nadie, del primero al último agente de la sociedad, desde el obrero más humilde hasta el empresario más acaudalado.

La principal ventaja de la economía de mercado sobre la centralizada proviene según Hayek “del mayor conocimiento que de las circunstancias concretas tienen los que están sobre el terreno”, pero otorgar valor absoluto a una experiencia relativa, primando lo local sobre lo global, significa transformar al soldado situado en el frente de batalla en la persona idónea para dirigir la guerra, y extrapolando ese mismo criterio a todos los eslabones de la cadena productiva, hacer del obrero prisionero de la cadena de montaje el individuo más capacitado para determinar el rumbo de la empresa. Clase de descentralización que no creo aprobase, ni mucho menos recomendase, Hayek.

Pero del mismo modo que “el orden nace del caos”, a imagen y semejanza de la naturaleza que aún no teniendo un organizador presenta un orden, la humanidad posee la capacidad de autoorganizarse por sí misma, sin necesidad de mercado, propiedad privada o jerarquías. Ahora bien, ese orden espontáneo solo puede nacer de una economía cooperativa, sin dueños, y de un nuevo modelo de convivencia basado en la autogestión y la democracia de base, sustentado en acuerdos y no en imposiciones. El problema del mercado no procede de su falta de regulación o de que no sea perfecto - lógicamente si el hombre no lo es, sus sistemas económicos, políticos y sociales tampoco pueden serlo - sino que radica en su propia naturaleza asocial, que no tiene remedio, ni se puede erradicar.

Toxicidad congénita que, sin embargo, Hayek achaca a terceros:

- Si no fuera por la injerencia del gobierno en el sistema monetario, no tendríamos ninguna crisis. La culpa de todo la tiene el monopolio del gobierno sobre la emisión de dinero.

¡Albricias! ¡Por fin alguien de insuperable talento, atina con la fórmula prodigiosa que permitirá a la humanidad liquidar todas sus crisis y recesiones económicas de un plumazo! Lástima que a ese fenómeno capaz de alumbrar la piedra filosofal de la abundancia interminable y del crecimiento indefinido, o le falta seso, o le falta información. Desconocer que la Reserva Federal, la entidad emisora del dólar, es un banco privado no público, y que los Bancos Centrales de los demás países, son también independientes del ejecutivo, siendo ellos y solo ellos, los que establecen la política monetaria, determinan la cantidad de dinero que se pone en circulación, y deciden por su cuenta y riesgo, sin ayuda de nadie, incrementar o bajar los tipos de interés oficiales, es de primero de primaria.

Pero n i la clarividencia ni el acierto forman parte del repertorio de cualidades de Hayek, cuyas teorías valen tanto como sus profecías. L a crisis ha derrumbado de golpe l os falsos dogmas del neoliberalismo, exponiendo todas sus vergüenzas a los ojos del mundo. Debajo de sus bellos ropajes de libertad, bienestar y progreso, se ocultaba un nido de buitres. El mito de que el libre mercado, la libertad absoluta de capitales, la privatización de todas las actividades humanas, la no ingerencia del estado, las rebajas de impuestos, la máxima acumulación de riqueza y la libre competencia, conformaban el sistema más eficiente posible, se ha revelado como una superstición fracasada y sin fundamento alguno. Denominar crecimiento económico al incremento imparable del endeudamiento, ha sido la última de sus fechorías. La quiebra del mercado es tan grande como flagrante su insolvencia moral, con la diferencia que, de esta última, no podrá salvarle ni siquiera el escandaloso saqueo de las arcas públicas.

Recientemente, en un programa de radio de EE.UU, un chico de 14 años le hizo esta pregunta al poderosísimo asesor económico de la oficina del Presidente de EEUU, Sr. Lawrence Summers: “¿Por qué el Estado no le presta dinero directamente a la gente y a las empresas en lugar de hacerlo a través de los bancos?”. El Sr. Summers le respondió que porque el sector privado es más eficiente que el publico, a lo cual el chico, muy avispado él, le preguntó de nuevo: “Pero si son tan eficientes, ¿por qué han creado el problema que han creado, y el estado tiene ahora que salvarlos?” El Sr. Summers no supo que contestarle. [ii]

No hay respuesta, porque este modelo de pillaje está agotado. Si Hayek llegó a figura no fue por su genio, sus luces o la profundidad de su pensamiento, sino por los buenos servicios prestados al capital. A pesar de ello, le deseamos que - como a los antiguos faraones - sus gastadas doctrinas le hagan grata compañía en su largo viaje hasta la otra orilla, y Satanás las tenga eternamente en su gloria.


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Citas de Hayek tomadas de sus textos: Camino de Servidumbre, La libertad y el sistema económico, Los fundamentos éticos de una sociedad libre, Los principios de un orden social liberal, El uso del conocimiento en la sociedad, La competencia como proceso, Los orígenes de la propiedad privada, la libertad y la justicia, El atavismo de la justicia social y de sus entrevistas a Reason Magazine (1977), a Guy Sorman, al periódico El Mercurio (1981) y a la revista Realidad (1981).

Otras fuentes, artículo La concepción de Hayek del Estado de Derecho, de Jorge Vergara Estévez.


[i] Algunos pensamientos sobre el socialismo, William Blum, 8.04.2009, rebelión.org http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83519

[ii] ¿Qué quiere decir estimular la economía?, Vicenc Navarro, 21.04.2009, rebelión.org http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84139




Reseña del relato de Jonathan Swift “Una modesta proposición"



Jonathan Swift, escritor satírico que André Bretón hizo constar el primero en su libro “Antología del humor negro” con un título muy poco conocido: “Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”, Jonathan Swith, decía, ha sido conocido como autor de “Los viajes de Gulliver” a través de la deformación monstruosa de Holliwood, pero el texto que Holliwood no ha podido desnaturalizar es el mencionado anteriormente y que Bretón consideraba tanto. La sátira de Swift “Una modesta proposición: …” es un bisturí que abre el cuerpo social enfermo y deja al descubierto, ante nuestros ojos, a quien le produce el cáncer. Por ahí se encuentra el paquete intestinal, el bisturí llega a darle un zarpazo y lo desgarra e inmediatamente se desborda la mierda, la podredumbre.

La monarquía, para quitarse a Swift de encima, pues su crítica persigue a los causantes de tanto mal social, lo destina a Irlanda. Una vez allí, contemplando la vida tan desdichada que la monarquía daba al pueblo, escribió la sátira aludida inyectada de aire comercial, toda una lección de pensamiento explotador. En su discurso hace cuentas sobre la rentabilidad de la miseria de las mujeres y hombres que tienen hijos viviendo miserablemente, mujeres y hombres que arrastran con ellos grupos de niños hambrientos, y que “se ven obligados a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo,…”

Swift continua con el bisturí hablando de “El número prodigioso de niños” que son un perjuicio para madres, padres y el Reino, y argumenta lo importante que sería emplear un método, dice “razonable, económico y fácil” con el que el Reino pudiese recuperarse, y pide para el inventor de tal método la admiración pública y un monumento que le presente como “protector de la nación”.

Él mismo se proclama ese inventor y además quiere vender bien su mercancía, pero su mercancía es de muerte. Habla de su dedicación a tal proyecto, cuánto tiempo y esfuerzo, cuánto, y sus diferencias con otros a los que supera con mucho y deben ser desechados, y vuelca su sabiduría, su conocimiento, su fórmula secreta para mantener a la sociedad alimentada, sana y protegida de revueltas: “… un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna… Y es exactamente al año de edad que… contribuirán… a la alimentación,…, de muchos miles”.

“Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!...” No queda más remedio que pensar rectamente en todo. De ahí también se deduce que a continuación presente un cálculo de parejas y mujeres que pueden parir, cuantos niños pueden morir por motivos diversos y cuántos niños pueden vivir. En este caso, y en su presente, cómo se emplean hoy hasta la edad de los seis años, que es cuando pueden empezar a robar, antes no tienen habilidad para hacerlo, y, sólo a partir de los doce se puede pensar en explotarlos haciéndolos resueltamente productivos. Doce años perdidos y que ocasionan gastos y problemas a la sociedad. Solución: eso es lo que hay que poner sobre la mesa y llevarla a cabo sin perder el objetivo: “Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout”.

No se asusten que no es broma. A veces nos asustamos de las bromas. La realidad, la de todos los días, constituye un cuerpo que bien aderezado de cinismo, la realidad de todos los días asada, cocida, hervida, estofada, nos la comemos sin pensarlo, y es tal cual defendida por los más conspicuos conservadores: para mantenerse y enriquecerse hasta lo más absoluto hay que despedir trabajadores, abaratar el empleo, subir la edad de jubilación, subir los años de cotización, no admitir contratos fijos, en fin, sembrar el hambre en sus familias, que genere enfermedades, que se les mal atienda y se mueran; es decir, hay que quitarles ese maldito derecho que creen tener y que esta tan arraigado: el derecho a la vida.

¿Y cómo dice Swift que esto se lleva a cabo?: las cifras sobre la mesa y a calcular, el resultado se basa en el beneficio que se desea obtener: cuántos hay que comprar para comerse, cuántos hay que matar. Las mujeres se dedicarán a parir de año en año y por el fruto de su cuerpo se le dará unas monedas. Con la piel se pueden “hacer admirables guantes para damas y botas para caballeros elegantes”. Todo está previsto, los mataderos, en qué lugares, los carniceros, los niños han de comprarse vivos y “adobarlos mientras aun están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos”.

A tener en cuenta: ya que los jóvenes también tienen dificultades para vivir y hay señores que echan en falta la carne de venado porque la caza como divertimento no da los resultados apetecidos, también se podía destinar a un buen número de muchachos y muchachas en edad puber al despiece y a la alimentación de tales señores. Reservar a quién: a un buen número de mujeres para que produzcan. Para ilustrar esto y que se aparte de toda mente escrupulosa la idea de la crueldad, se ponen ejemplos en el mundo donde se limpia de dificultades a la sociedad en su conjunto y el enriquecimiento se hace constante, así se sale de las situaciones políticas difíciles, pero no sólo eso: los pobres se beneficiarán pues tendrán algo embargable si no pagan; los bienes, esos bienes estarán en manos ¿de quién?

Las mujeres se quitarán la obligación de mantener a los hijos, un manjar, un negocio, un estímulo para el matrimonio, con una particularidad: “Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.

¿Hay algún plan mejor?: “no me hable… de crear impuestos para nuestros desocupados; de no usar ropas ni mobiliarios que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad,…”

Swift ha ocupado la cabeza de los negociantes de vidas, de los ladrones de plusvalías y recorre sus pensamientos desde la esencia, limpios de capas encubridoras, lo hace con voz meliflua, reptante, arrastrándose por la escalera del dinero, consiguiendo dejarnos la imagen del banquero, del capitalista tal cual, y sin esfuerzo lo vemos hoy, los hemos visto y los vemos arramplando con el dinero de la caja común, sus criados se les ponen la caja en bandeja, los vemos saqueando puestos de trabajo y casas impagadas de los trabajadores, condenando a cientos de miles de mujeres y hombres y a su descendencia a la miseria; corona, esmoquin, traje, gomina, sotana, olor a incienso, colonia, ojos de cordero en los corderos, ojos de niños inocentes, y ahí están, mirando fijamente, adentrándose en nuestras filas, los carroñeros.

Swift los saca de sus despachos y de sus clubs, y después de exponernos cómo son y cómo piensan de las clases trabajadoras, nos dice: así hablan, así lo hacen, así lo harán con nosotros si llega el caso.

Título: Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público. (Se encuentra en “Antología del humor negro”, de André Bretón).

Autor: Jonathan Swift.

Editorial: Anagrama.



El profesor Noam Chomsky habla acerca de las relaciones entre Washington y Teherán

Foreign Policy Journal

Traducido por Julieta Tonello y revisado por Yaotl Altan, miembros de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.


Noam Chomsky no necesita presentación. Indiscutiblemente, se trata del catedrático y analista sociopolítico más importante de la era contemporánea y “está considerado junto a Marx, Shakespeare y la Biblia, como una de las diez fuentes más citadas de las humanidades, y es también el único escritor entre ellos que aún está vivo” de acuerdo con The Guardian.

En referencia al libro “Hegemonía y supervivencia” de Chomsky, el presidente de Venezuela Hugo Chávez, dirigiéndose a las Naciones Unidas, dijo: “los invito, con el mayor de los respetos, a aquellos que aún no han leído este libro, a que lo hagan.”

En respuesta a la pregunta formulada en una entrevista en 2006 acerca de qué acciones hubiese tomado en caso de ser presidente, Chomsky respondió: “Instauraría un Tribunal de Crímenes de Guerra para mis propios crímenes, porque si asumiera esa posición, tendría que tratar con la estructura institucional y con la cultura, la cultura intelectual. La cultura debe ser curada”.

En esta entrevista conversé con el profesor Chomsky acerca de Irán, los asuntos nucleares, las relaciones entre Washington y Teherán, y el impacto global de los grupos sionistas. Un extracto de esta conversación fue publicado primeramente en el diario iraní en inglés Tehran Times.

Q: Profesor Chomsky, usted ha reiterado en numerosas ocasiones que la mayor parte de los países del mundo – incluyendo a los miembros del Movimiento de Países No Alineados- apoya el programa nuclear iraní; sin embargo, los neoconservadores estadounidenses continúan proclamando su agresivo lema. ¿Porqué?

A: No sólo el Movimiento de Países No Alineados, sino también la gran mayoría de los estadounidenses cree que Irán tiene derecho a desarrollar energía nuclear. Pero casi nadie en Estados Unidos es consciente de ello. Esto incluye a aquellos que son encuestados, y que probablemente creen que son los únicos que piensan así. Nunca se publica nada sobre este tema. Lo que incesantemente aparece en los medios es que “la comunidad internacional” exige que Irán detenga el enriquecimiento de uranio. En casi ningún medio se explica que el término “comunidad internacional” es usado convencionalmente para referirse a Washington y a quienquiera que esté de acuerdo con ello, no sólo en este asunto, sino en general.

Q: La mayor parte de los analistas de asuntos internacionales aún no pueden asimilar el doble criterio nuclear del gobierno de Estados Unidos. Aunque apoya el arsenal atómico de Israel, continúa presionando a Irán para que detenga sus programas nucleares. ¿Cuáles son las razones? ¿Posee la IAEA autoridad suficiente para investigar los casos de armamento atómico en Israel?

A: El punto fundamental fue explicado con franqueza por Henry Kissinger. El Washington Post le preguntó porqué razón ahora él afirma que Irán no necesita energía nuclear, y que, por lo tanto, debe estar trabajando para construir una bomba, mientras que en 1970 insistió en que Irán necesitaba energía nuclear y que Estados Unidos debía proveer al sah con los medios para desarrollarla. Su respuesta fue puro Kissinger: “Era un país aliado”, y por ello necesitaba energía nuclear. Ahora que ya no es un país aliado, no necesita energía nuclear. Israel, por su parte, es un aliado, más precisamente un estado cliente. Por lo tanto hereda del amo el derecho a hacer lo que desea.

La IAEA posee la autoridad, pero Estados Unidos nunca permitiría que haga uso de ella. El nuevo gobierno de Estados Unidos no ha dado muestras de ningún cambio en este sentido.

Q: Existen cuatro estados soberanos que el TNP aún no ha ratificado, y que desarrollan libremente bombas atómicas. ¿Será Irán liberado de las constantes presiones; debe detener su ratificación y retirarse del tratado?

A: No, eso sólo aumentaría las presiones. Además de Corea del Norte, todos esos países reciben apoyo extensivo de Estados Unidos. El gobierno de Reagan fingía no saber que su aliado Pakistán estaba desarrollando armas nucleares, de modo que la dictadura pudiera recibir ayuda masiva de Estados Unidos. EUA ha aceptado ayudar a India a desarrollar sus instalaciones nucleares; Israel es un caso especial.

Q: ¿Qué factores probables podrían dificultar la realización de conversaciones directas entre Irán y EUA? ¿Es mayor la influencia de los grupos de Israel que la del sistema corporativo de Estados Unidos?

A: El grupo de presión israelí ejerce cierta influencia, pero limitada. Esto se demostró en el caso de Irán, una vez más, el verano pasado, durante la campaña presidencial, cuando la influencia de los grupos se encuentra en su apogeo. El grupo israelí buscaba que el Congreso aprobara la legislación para lograr el bloqueo a Irán, un acto de guerra. La medida obtuvo un apoyo considerable, pero luego, de pronto, desapareció, probablemente debido a que la Casa Blanca dejó en claro, con discreción, que se oponía.

En cuanto a los verdaderos factores, aún no contamos con registros suficientes, de modo que es necesario especular. Sabemos que la gran mayoría de los estadounidenses quiere llevar una relación normal con Irán, pero la opinión pública rara vez ejerce algún influjo sobre la política. Las grandes compañías de EUA, incluyendo a las poderosas corporaciones de energía, quisieran poder explotar los recursos petroleros de Irán. Pero el Estado insiste en lo contrario. Supongo que la razón principal es que Irán es demasiado independiente y desobediente. Los grandes poderes no toleran lo que ellos consideran parte de sus dominios, y las regiones de mayor producción de energía en el mundo han sido desde hace tiempo dominio de la alianza anglo-estadounidense, ahora con Gran Bretaña reducida a socia subalterna.

Q: ¿Habrá una transformación táctica o sistemática en la aproximación de los medios de comunicación masiva hacia Irán durante la presidencia de Obama? ¿Podemos esperar una reducción de la propaganda anti-iraní?

A: Por lo general, los medios adhieren al sistema general de la política de estado, aunque algunas veces los programas políticos son criticados con fundamentos tácticos. Por lo tanto, todo depende de la postura que asuma el gobierno de Obama.

Q: Finalmente, ¿Usted cree que el presidente de los Estados Unidos debería seguir la propuesta de Irán y disculparse por los crímenes históricos contra Irán?

A: Creo que lo poderoso siempre debe reconocer sus crímenes y disculparse por las víctimas, es más, debería también reparar los daños. Por desgracia, el mundo está mayormente regido por la máxima de Tucídides: el fuerte hace lo que quiere, y el débil sufre como debe. De a poco, con el pasar del tiempo, el mundo se va tornando cada vez más civilizado, en general. Pero aún queda un largo camino por transitar.



“Soros’ institute was involved in revolutions in Ukraine, Georgia” – expert


09 May, 2009, 00:43


Investigative journalist and columnist Wayne Madsen joins RT from Washington to share his ideas regarding an alleged plot against Barack Obama within NATO.











Labour plots to keep MPs’ allowances under wraps in the future


From
May 11, 2009

A Labour plot to suppress the future release of MPs’ expenses has been uncovered by The Times.

As the frenzy over MPs’ claims continues into a fourth day, senior figures from all parties will meet this morning to discuss how to salvage Parliament’s battered reputation and it emerged that the tax authorities are expected to investigate whether MPs have breached the law. Plans to bring in a private-sector company to run the expenses department have raised fears, however, that the move is being used as a smokescreen to suppress future embarrassing revelations.

As the first revelations about Tory claims were published, David Cameron, the Conservative leader, apologised, saying that it was a bad day for Parliament and the Conservative Party. The Daily Telegraph revealed that Alan Duncan, the Shadow Commons leader, claimed more than £4,000 for work on his garden. It also had details of claims from Michael Gove, Francis Maude, Andrew Lansley and Chris Grayling.

Senior Labour figures say that the future privatisation of the Fees Office to process claims would exempt receipts from publication under Freedom of Information rules. This was branded unbelievable and unacceptable by Tony Wright, chairman of the Public Administration Committee.

A former Commons Deputy Speaker took the unusual step of urging Gordon Brown to hold an urgent general election to save the “foundations of democracy”. Lord Naseby, formerly the Tory MP Michael Morris, told BBC radio: “I think frankly, if this runs and runs, then Parliament should be dissolved, I think they have to start again. The Great British public has lost their confidence and I think that it is extremely serious. And if it is that serious then there is only one way of dealing with it, that is to dissolve Parliament.”

Lord Carey, the former Archbishop of Canterbury, said: “The latest revelations show it was not just a few MPs with their noses in the trough, but a culture of abuse.”

The latest wave of disclosures about senior Labour figures included Kitty Ussher, the Benefits Minister, spending £20,000 on a makeover of her Victorian house and Tony Blair claiming for the interest on a £296,000 mortgage on a home bought for £30,000.

MPs on the House of Commons Commission, which oversees Parliament, will meet today to approve a new independent unit to process expenses, expected to cost £600,000 a year. Sir Stuart Bell, the Labour member of the Commission, said that the unit would at first be staffed by outsiders and then offered to tender for companies such as Capita or Cap Gemini. “It will be staffed by skilled people from outside Parliament and once the unit is established [plans] are already under way that it should be given over to the private sector,” he said.

MPs would have no right of appeal on rejected claims. Commons staff have complained that they put their careers on the line if they mount serious objections to expenses claims.

Sir Stuart said yesterday that receipts would not be released for public inspection if they were processed by a private company. “Receipts would be available under FOI in the unit [when it is part of the Commons] but when they go to an outside unit they would not.” Instead, information would be released under 26 broad categories, such as mortgage interest and council tax.

MPs on two key Commons committees, the Finance and Services Committee and the Administration Estimate Audit Committee, say that they were not informed of the fine print of the plan. Commons sources said that the privatisation of the Commons expenses department would not guarantee that it could be shielded from freedom of information requests.

Dr Wright, who believes that MPs are unable to reform the system themselves, said: “If this is another cunning ruse to exempt MPs from the scrutiny of freedom of information, it is as unbelievable as it is unacceptable.”



Jeremy Warner: Printing money seems powerless to halt rise in gilt yields


May 8, 2009


Outlook No wonder the Bank of England is stepping up its programme of "quantitative easing" (QE). Proving the old stock market saying that it is better to travel in anticipation than actually to arrive, gilt yields fell precipitously ahead of the formal announcement of QE, under which the Bank of England is expanding the money supply by buying shed loads of gilt-edged stocks. But they have been rising steadily more or less ever since and after another surge yesterday, the yield on the benchmark 10-year gilt is now higher than before the programme began. The rise has been particularly acute since the Budget, which laid out in glorious Technicolor quite how shockingly large gilt issuance is going to be in future years.

We are not alone. The rout in US bond yields was even worse yesterday. But just think where yields would be without the gilt purchases being undertaken by the Bank. There must be a limit to investors' appetite for government debt, even in a world where there seems to be no appetite for just about any other asset class. Solvency regulation has also been set, sometimes it seems deliberately, so as to force pension funds and other institutional investors into gilts, but even so. Despite the Bank of England's best endeavours, the cost of money is going up, and the biggest loser is going to be the public purse. I fear the punishment of markets is only just beginning.


Town halls cut jobs as local government loses £2.5 billion of income

Almost 7,000 council jobs have been lost across England in the past six months, and a further 14,000 are expected to go over the next year as the recession continues to bite, according to research published today.

A survey from the Local Government Association shows that three in five councils have made staff reductions — including frontline posts — since last October, and a similar proportion is planning cuts over the next 12 months.

Sir Jeremy Beecham, vice-chairman of the Local Government Association, said that councils had been forced to make redundancies after a £2.5 billion cut in income.

Town halls have lost hundreds of millions through reduced parking and planning charges, lower-than-expected returns on investments and reduced income due to the property slump. Town hall chiefs claim that middle and senior management posts are being hit first, but they admit that jobs in libraries, sports and arts centres are also being lost.

Seven in ten councils making redundancies say that they have cut middle management and frontline staff. Half of all councils claim that senior managers have been made redundant.

“Just as the private sector is having to cut back during tough times, so, too, councils are faced with incredibly difficult decisions,” Sir Jeremy said.

“As the recession continues to bite, we fully expect councils to keep cutting jobs over the course of the next 12 months. It is particularly regrettable to have to cut frontline staff, but this demonstrates the bleak financial situation that councils are in.”

London appears to be the worst affected, with nine out of ten boroughs already cutting posts and eight out of ten saying that they will lose more jobs in the next 12 months. Westminster plans to lose up to 400 full-time jobs, including 200 managers, although this could translate into a greater number of part-time workers.

Graham White, the council’s director of human resources, warned that £30 million a year would have to be saved within three years on job losses alone. The council plans to merge back offices in areas such as policy, finance and performance.

A 90-day consultation period will start in July for all staff affected, but Mr White said he hoped there would be voluntary redundancies and natural wastage. “Some staff might be willing to take up the Government’s plan to allow some people to take shorter six-month teacher training courses, if they wish to switch professions.”

The LGA survey showed that most councils were freezing pay and vacant posts, and reducing casual or agency staff. Town halls are currently in the middle of negotiations over this year’s pay rise. The unions have rejected the employers’ 0.5 per cent offer, with further meetings planned this month.

Sir Jeremy said that councils were being hit by a perfect storm caused by the recession, with income dropping away fast when more and more people were turning to councils for help.

“It is vital that this year’s pay settlement is affordable to the taxpayer and councils while at the same time making sure that local government continues to be an attractive place to work,” said Sir Jeremy. “If the pay settlement is set too high, then local authorities will have no choice but to lay off staff.”

The survey, conducted in March, was based on 165 authorities, a 43 per cent response rate. If the pattern is extrapolated across England, a total of 6,700 staff would have lost their posts so far. The LGA research shows that, apart from London, most of the jobs have gone in the West Midlands, the South West, the North West and North East.

A Times survey conducted in February showed that Newcastle City Council was planning to lose more than 500 posts, Nottingham 350 and Leeds 650. Some councils, such as Northumberland, were planning bigger reductions due to new council boundaries.

A spokesman for Newcastle City Council said yesterday: “We are looking to shed 520 posts, of which 270 will be in management, 126 in administration, and the rest will be posts from across the council. In order to protect frontline services, we are currently implementing a corporate transformation programme which will save £20 million and make the council a leaner, more efficient organisation.”



Gas blast and inferno rocks Moscow

10 May, 2009, 13:48

A powerful blast has hit a gas pipeline in the west of Moscow, causing a massive fire which has spread across eight hundred square metres. People in different parts of the capital have witnessed the massive fire.



A natural gas line leading to a petrol station on Ozernaya Street had exploded, spreading across eight hundred square meters. Reaching almost 300 metres into the sky, the fire could be seen from almost any point in the city.

As dawn broke on a cloudless day over Moscow, a black plume of smoke could be seen over the city, but the fire was finally dying down. Traffic has resumed and people are going about their business this Sunday.

See pictures of the blaze (photographer – Aleksey Novikov).

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RT Photo / Irina Vasilevitskaya
RT Photo / Irina Vasilevitskaya. Click to enlarge
Despite the terrifying size of the blaze, no one was killed in the incident. But five people who were driving by as the fire erupted received burn injuries. Doctors say there's no threat to their lives. Over a dozen cars have been damaged.

All in all, things could have been a lot worse.

“If the fire hadn't broken out immediately after the gas leak, the gas could have accumulated in a big cloud, then the blast would have been far more serious,” said the Moscow Mayor Yury Luzhkov, who quickly arrived on the scene. Emergency Minister Sergey Shoigu was also there.

The lack of serious casualties was also in part due to the good fortune that it was a holiday weekend in Russia so traffic was light. Otherwise, it could have been a much worse scenario.

Dozens of fire teams were involved to contain the blaze and prevent its spreading to nearby building and structures, including the petrol station and a car shop. The temperature in the surrounding 300-500 metres was very high. The nearest residential buildings are 500-700 metres away and were out of danger, but many of their inhabitants chose to leave their places for a while.

Photo by Konstantin Kuznichenko
Photo by Konstantin Kuznichenko. Click to enlarge.

A nearby three-storey building that was under construction did catch fire, but it has now been put out.

Eyewitnesses' comments

According to eyewitnesses, the blast occurred just past midnight preceded by a loud thunder of unknown origin. It came out of nowhere, lighting up Moscow's skyline for hours. Those who live nearby were terrified.

People who saw it from a distance believed it to be another firework show commemorating Victory Day, but there was no doubt in the minds of residents near the site of the blast.

Nikolay Ruzanov, one of the eyewitnesses, has shared his impressions with RT.

"There was a very bright flash, which appeared from nowhere, and covered all the area, all my apartment – everything. And then, in two or three seconds, there was a huge blast. My windows were trembling, everything was sort of blowing out, and I couldn’t realize what I should do, what my next step was going to be, whether I was dying, and what was going on," the man said.

RT Photo / Irina Vasilevitskaya
RT Photo / Irina Vasilevitskaya. Click to enlarge

Late at night, people who were out celebrating were stopping by to take a look at this tremendous effort of the emergency services, as they fought throughout the night, trying to put out the inferno.

Energy disaster avoided

Moscow's Mayor Yury Luzhkov believes the accident could have been the result of human error.

“As for preliminary estimations, this gas blast is a 99% man-made catastrophe. The main task was to save people. But what is most important is that we managed to avoid an energy disaster,” said the mayor.

Despite that, phone lines were cut in the fire-hit area, affecting over 80,000 people.

At first, it was believed a gas station was at the centre of the inferno, but then it became clear the flames were coming from a gas pipe. If the petrol station had caught fire too, the outcome could have been tragic.

“We think it was probably a burst gas pipe. It's not the gas facility building that is on fire, but the pipe which is situated along the road,” said Dmitry Palitsky of the Emergency Ministry.

Ecological authorities had said there was no threat to the environment. The gas was natural, and it leaves no pollution while burning.

The fire has already been called Moscow’s worst in the past 64 years.

The causes of the explosion remain undetermined and are being investigated. The intentional targeting of the pipeline has not been ruled out, though human error is a more likely cause of the explosions than is an act of terrorism, notes officials.



Labour's record on poverty in tatters

By Michael Savage, Political Correspondent

Ministers abandon targets for children as new figures reveal rising number on breadline

May 8, 2009

The full scale of Labour's failure to help the poorest in Britain was laid bare yesterday with revelations that hundreds of thousands of people were being plunged into deprivation even before the recession hit, and that the Government had been unable to make any impression on the numbers of children and pensioners in poverty.

Ministers were forced to admit that they had all but abandoned Labour's historic promise to halve child poverty by next year, telling The Independent that the state of the economy meant that saving jobs had to be the priority.

The admission came as official figures blew apart the Government's credibility on helping those struggling the most. They painted a bleak picture of worsening poverty in Britain even before the recession took root. The number of people living in poverty had climbed to 11 million by March 2008, a rise of 300,000 since 2006.

The poorest have seen their incomes drop, with 200,000 working adults falling below the poverty line last year. The Institute of Fiscal Studies (IFS) said inequality had risen to its highest level since 1961, warning that the situation would become even worse during the recession. Alastair Muriel, a research economist at the IFS, said: "If history is any guide, average income growth is likely to slow even further across the population." Meanwhile, pensioner poverty had also stalled, with 2.5 million living in relative poverty, the same amount as the previous year.

Michelle Mitchell, charity director for Age Concern and Help the Aged, criticised the Government for its lack of "concrete" progress in reaching poor pensioners. "Two million older people were in poverty before the recession even started," she said. "Now, after facing last year's rocketing inflation, pensioners on low incomes are still struggling with high food and fuel prices, while watching their income from savings evaporate."

Labour earned significant political capital in 1999 when it pledged to eradicate child poverty by 2020 and halve it by 2010, with Gordon Brown describing it as a "scar on Britain's soul". But around 2.9 million children were still living in poverty in 2007-08, the same as the previous year. Children defined as living in poverty are those in households earning less than 60 per cent of Britain's "median income".

Stephen Timms, Financial Secretary to the Treasury, conceded that the perilous state of the nation's finances meant that other concerns had to take priority over meeting the 2010 pledge. He said: "The short-term focus does have to be on maintaining and safeguarding employment."

Another measure suggested that child poverty was now on the rise. The number of children eligible for free school meals slightly increased this year in both primary and secondary schools – an extra 17,370 pupils qualify for free meals than did last year, as the effects of the recession begin to bite. Children are given free meals if their parents are on benefits or earn less than £15,575 per year.

The breaking of the promise over child poverty has angered senior figures within the Labour Party. John McFall, chairman of the Commons Treasury Committee, called on the Government to act urgently. "It is more important, not less, in these difficult economic times that the Government maintains its effort to eliminate child poverty," he said. "That action was missing in this year's Budget."

Earlier this year, the IFS calculated that the Government would have to target poor families with a £4.2bn bailout if it wanted to hit the 2010 commitment. It found that far from eradicating child poverty, it would be back up over the three million mark if no significant action was taken. But Mr McFall said that neither November's £20bn fiscal stimulus package, nor the Budget announced by the Chancellor two weeks ago, contained any significant measures to kick-start progress in reducing child poverty.

Ministers say they are now focusing their efforts on meeting the even more ambitious target to eradicate child poverty by 2020. Children's minister Beverley Hughes admitted that meeting the 2010 target would be "very difficult", but that the Government remained "absolutely committed" to wiping out child poverty by 2020.

The absence of measures to lower child poverty in the Budget meant the Government had "no hope" of hitting the 2010 target, said Carey Oppenheim, of the Institute for Public Policy Research. "These figures also pre-date the recession so the number of children in poverty today is likely to be higher," she said. "Many more children will be growing up in poverty, and at greater risk of underperforming in school or missing out on employment opportunities in later life. Turning this around requires greater financial support.

Theresa May, the shadow Work and Pensions Secretary, said the promise to halve child poverty was one of many Mr Brown had failed to deliver. "It is a tragedy that the number of children falling into the poverty cycle is continuing to rise," she said. "The Government needs to wake up and get a grip of this problem. We must tackle the root causes of poverty, such as educational failure, family breakdown, drug abuse, indebtedness and crime."

Steve Webb, the Liberal Democrat work and pensions spokesman, said Labour was "losing the fight against poverty", adding: "What chance has it got of abolishing child poverty if it can't even get half way?"


Paternity Makes Punch Line of Paraguay President

ASUNCIÓN, Paraguay — The baby jokes just keep coming.

Fernando Lugo, the former priest who is now the country’s president, shocked the nation last month by admitting to fathering one child — and possibly more — before the Vatican had returned him to layman status.

Now the Internet here is buzzing with an irreverent video showing him in a baby carriage, magically impregnating each woman he passes on the street. A popular television show in neighboring Argentina has dedicated a tango to him and recommended that he use contraception. A local cumbia song is even mocking his campaign slogan.

“The playboy has heart, but he doesn’t use a condom,” goes the refrain, playing on the slogan that helped get him elected, “Lugo has heart.”

Even his closest advisers say they were stunned and dismayed by the revelations — and cannot rule out the possibility of more secret babies turning up.

“He isn’t sure, so we can’t be sure of exactly what could be coming,” said Miguel López Perito, his chief of staff and a close friend, speaking about the current paternity claims and any others.

“He didn’t open up about this issue to me,” he said. “I respected that, as he is not a person who talks about his personal life. Although I knew this could explode at any moment, I never knew specifically what was out there.”

When he assumed the presidency of Paraguay last August, Mr. Lugo took on a heavy task. After 61 years of one-party rule, the country was consistently rated one of the world’s most corrupt. Mr. Lugo, a bearded former Roman Catholic bishop, had no political experience, yet he stormed into office on the faith of the nation’s poor.

He had run a campaign focused on ethics, morality and transparency — attributes he associated with the church — so Mr. Lugo’s admission that he was not quite the innocent servant of Scripture he seemed has devastated and disillusioned many here, some of whom are calling for his resignation.

“I feel betrayed,” Gladys Bernal, a 50-year-old nurse who broke from the long-entrenched Colorado Party to vote for Mr. Lugo, said at an outdoor meeting recently organized by women who made speeches and waved signs like “Who will defend us from Lugo now?”

Since news broke last month about a 2-year-old that the president has recognized as his, two other women have come forward with similar assertions. One woman is awaiting DNA test results to confirm paternity and says that Mr. Lugo, now 57, was still a bishop when they became involved, when she was 18.

The mother of the boy he did accept as his, Viviana Carrillo, originally said in a court filing that she was only 16 when they first had sex, but appeared to change her story recently to avoid statutory rape charges against Mr. Lugo.

He is not the first priest to father a child, something that is surprisingly common in this deeply Catholic country of 6.8 million people. In Paraguay’s traditional, macho culture, men are actually revered for fathering children with multiple women.

But Mr. Lugo was seen as a departure from the politics of patronage that characterized the Colorado Party, even after its longtime leader, the dictator Alfredo Stroessner, was ousted in 1989. Now the disenchanted voters who elected Mr. Lugo worry that the scandal will scuttle their chance for change.

“For the foreigners, this will be just a story about a bishop having children,” said Gustavo Arzamendia, 35, a hotel clerk here. “But for the Paraguayans, it is much more than that. He was our last hope, the person people really believed could make a real break from the past.”

The president has not acknowledged having more than one child, though he has hinted that it is possible. After the second and third women came forward last month, he apologized for the scandal and asked for forgiveness, but he did not refute the women’s assertions.

His lawyer, Marcos Fariña, said Mr. Lugo would have no problem recognizing paternity if the claims were proved in court.

Mr. Lugo resigned from the diocese in San Pedro in 2005 and requested laicization in order to run for office. Ms. Carrillo, the mother of the child he acknowledges, now says their sexual relationship began only three years ago when she was 23 — not 16 as her original paternity suit asserted.

Mr. Lugo continued to serve as a priest, offering Mass and administering the Sacrament, until at least December 2006, and Pope Benedict XVI did not grant Mr. Lugo status as a lay person until last July, after the baby was born.

The unceasing jokes aside, bomb threats at government buildings and anti-Lugo public gatherings in recent days have led Mr. Lugo’s supporters to suggest that there is a conspiracy afoot to destabilize him.

The Colorado Party dismissed that claim. “We don’t need any conspiracy,” said Liliana Samaniego, the party’s president. “President Lugo has conspired against himself. He presented himself as the candidate of ethics, of morality, of transparency, and in the end that image was a big lie.”

The administration has had other early problems, including the replacement of six government ministers in the past three weeks. Mr. López Perito, the president’s chief of staff, also acknowledged that despite Mr. Lugo’s quest to do away with entrenched patronage, he has so far been able to oust only about 1,200 of 230,000 state employees.

A promise of agrarian reform is being impeded by problems figuring out who owns what land; the official registry says people have title to one-fourth more land than there is national territory.

Then there are the accounts of Mr. Lugo’s supposed lovers to contend with.

The latest to come forward was Damiana Hortensia Morán, 39, a former Lugo campaign worker who said she began a love affair with him in 2006. He insisted on keeping the affair secret, she said, never staying all night with her, but she got pregnant despite her use of an IUD, which she called a miracle.

“I love him unconditionally,” said Ms. Morán, whose son is now 17 months old. “And I want my son to know this man, whom I admire so much.”

For Benigna Leguizamón, any feelings of admiration are now stained by anger. She asserts that Mr. Lugo seduced her over three months in 2001, at the diocese in San Pedro. Then 18, she already had a 6-month-old daughter.

Now 25, she says that they have a son, Lucas Fernando — named after Mr. Lugo — who is 6. Mr. Lugo continued to see her until he was 2, she said, but did not keep his promises to support her financially.

Ms. Leguizamón has filed suit and is seeking DNA confirmation that Mr. Lugo is the father. Mr. Fariña, the lawyer, declined to say whether claims of the affair were true. He said Saturday that DNA tests might be sent out of the country and take as much as a month.

“What is important to me is that he takes care of his child,” Ms. Leguizamón said. “No one is paying me, and I am not interested in the least in whether his presidency fails or not.”

Andrea Machain contributed reporting.


How the Family of a Dissident Fled China

Gao Zhisheng, one of China’s most irrepressible dissidents, began the day of Jan. 9 the same way as most days since security officials had begun watching him around the clock. He and his wife, Geng He, ate a breakfast of soy milk, fried eggs and peanuts. Mr. Gao left the apartment to run some errands.

By the time he returned, his wife and two children were gone. With only the clothes they were wearing, roughly $60 in cash and, out of habit, their keys, the three embarked upon a harrowing odyssey orchestrated by human rights activists that began in the bitter cold of northern Beijing and ended, seven days and some 2,000 miles later, in the humid safety of Thailand.

“I had no time to think,” Ms. Geng, whose children are 16 and 5, said. “I didn’t have a watch. I had no concept of time. All I knew was that we had to move forward. We couldn’t go back.” She spoke during an interview late last month in New York, where she and her children settled after arriving in the United States in March.

Ms. Geng’s tale stands out not just because it involves a cinematic escape, with elements like stalled motorcycles and nonstop travel with little food or sleep. It is remarkable, human rights activists say, because it reveals how China uses family members of dissidents as leverage against them. And it shows the extreme measures a small number of political opponents will take to deny the authorities that leverage. Ms. Geng insists, though, that her husband knew nothing of her plans.

Mr. Gao said in earlier interviews that security officials used threats against his children to extract a humiliating public confession from him in 2006. So the departure of his family gave him greater leeway to challenge the leadership, though at a high cost: he has not been seen or heard from since Feb. 4, when the security forces hauled him away.

His family’s escape upended the way security officials managed the provocative Mr. Gao, a human rights lawyer who has embraced causes including the outlawed spiritual group Falun Gong, displaced urban residents and the Christian underground church. He issued angry manifestos calling for the end of Communist Party rule.

Since his release from prison in 2006, Mr. Gao had been allowed to live a superficially normal life in Beijing. But he was shadowed by plainclothes guards, and he said he felt constrained by the threat of retribution against his family if he violated the terms of his parole.

Though he has not been charged with a new crime, he has vanished altogether since three months ago.

Mr. Gao’s disappearance has become a delicate diplomatic issue ahead of the 20th anniversary of the Tiananmen Square democracy movement on June 4. Laura Tischler, a State Department spokeswoman, said that American diplomats had not yet met with Ms. Geng. But she said that a senior American official discussed the case on March 31 with high-ranking Chinese officials in Beijing, and that State Department officials had raised the case, most recently on April 15, with the Chinese Embassy in Washington.

“The United States is deeply concerned about the safety and well-being of well-known human rights lawyer Gao Zhisheng,” Ms. Tischler said. “We have raised our concerns about Mr. Gao’s whereabouts and well-being repeatedly, both in Washington and in Beijing.”

Congress is watching, too. With Ms. Geng in the gallery, Senator Byron L. Dorgan, a North Dakota Democrat, saluted her courage during a Senate floor speech on April 23 and warned that Mr. Gao, a “devout Christian,” had been thrust into an “extremely grave” situation.

“There are many today that languish in dark cells, dark cells of Chinese prisons, just because they spoke out to defend the rights of others,” said Mr. Dorgan, who is the chairman of a Congressional commission responsible for monitoring China’s human rights record. “None have done so more than Mr. Gao.”

Beijing officials, however, say that nothing untoward has happened to the Gaos.

“There’s no political persecution or limits on the freedom of the family,” Qin Gang, a spokesman for the Foreign Ministry, said at a briefing in Beijing in March. “We’ve handled the case in strict accordance with the law.” In response to inquiries about Mr. Gao’s whereabouts, the Chinese authorities have not furnished further information and have not acknowledged that he was taken into custody.

Mr. Gao, 45, was once a populist litigator battling corruption and land seizures, and he was recognized by the Ministry of Justice in 2001 as one of China’s 10 best lawyers. But he became more active handling cases of police abuse and religious freedom for Christian churches and the Falun Gong. In 2006, he rallied grass-roots organizers around China to go on a hunger strike to protest the way security forces treated another activist. He was later arrested and convicted of sedition. In December 2006, he was given a suspended sentence because, the authorities said, he confessed to his crimes and provided information about other dissidents.

The next year, Mr. Gao said his confession had been coerced. Interrogators threatened to punish his children and deny them an education unless he cooperated, he said in April 2007. “In the end I decided I could not haggle about my children’s future,” he said. He was tortured, Ms. Geng and human rights watchdogs say, with electric prods, bamboo sticks lancing his genitals, and cigarette burns to his eyelids.

Mr. Gao continues to suffer from ailments that Ms. Geng attributed to his “zhemo,” or torment, a word she used repeatedly during the interview, which was conducted in Mandarin at the offices of Human Rights in China, a watchdog group. “My husband may be in his 40s, but he’s got the body of someone in his 60s,” she said.

For Ms. Geng, the turning point came last September, when her daughter, Geng Gege, now 16, stopped going to school. The teenager felt ostracized by her peers; they felt that her father’s status was the reason everyone’s cellphone had been confiscated, and why the police shadowed her to and from class.

“Her classmates would bully her and say, ‘Your father is involved in organized crime,’ ” Ms. Geng recalled, her voice trembling. “She could not handle it anymore and she tried to kill herself.”

Because of her daughter and her 5-year-old son, Gao Tianyu, Ms. Geng decided to flee. And on Jan. 9, when she got the signal from activists that it was time, she hurriedly scribbled a brief note for her husband and left it on the dining table. It read, “I am taking Gege to school,” she said.

“I did not tell my husband because I didn’t think he could take it,” she said.

The journey was fraught with danger and paranoid moments. The family was always moving, usually at night, via overnight trains, overnight tour buses and motorcycles, and on foot. Only once did they stop overnight at someone’s house.

The most trying moment, Ms. Geng said, came when, for security reasons, the guides separated her from her son for several hours. Their motorcycles could not make it up a slippery hill, Ms. Geng said, and she got into an argument with her daughter.

“She said, ‘I’ll go to jail, I don’t care! I can’t do this anymore,’ ” Ms. Geng recalled, continuing, “I begged her not to give up, because we had to be reunited with Tianyu. I was worried that I would be separated from my child forever.”

Ultimately, the three made it to Thailand, where they were granted refugee status, facilitated by international rights groups including China Aid, a Christian organization based in Midland, Tex., which has sought to promote Christianity and protect underground church leaders in China.

Ms. Geng says she is still adjusting to her new life, settling in an apartment in Fresh Meadows, Queens, with the assistance of the American government. Her children are taking English classes but are worried about when they will see their father again.

One night last month, Ms. Geng woke at 3 a.m.; the light was still on. Her daughter was staring at a computer, donated by a friend. The screensaver image was Mr. Gao.

“She said, ‘I just want to say a few things to my dad,’ ” Ms. Geng recalled, sobbing. “ ‘Go back to sleep, Mom.’ ”