Saturday, February 21, 2009

Migraciones: dos años hacia Europa




Una investigación elaborada con 138 entrevistas documenta las experiencias de más de un centenar de mujeres africanas que han emigrado hacia Europa. Son los testimonios de una violencia extrema.

“Cuando vivíamos en el bosque [en Marruecos] era tremendo porque no sólo te tenías que proteger de los bandidos, sino también de las redadas de la policía. Cuando llegaba la policía nos detenía por la fuerza. Muchas veces te violaban.

A mí me violaron un día siete policías y yo sabía además que mis compañeros escondidos me miraban, era horroroso. Después, me dejaron tirada, medio muerta”. Es el relato de la violencia sufrida por una mujer camerunesa, temporalmente atrapada en Rabat, que busca poder terminar su viaje migratorio hasta Europa. Es uno de los testimonios recogidos en un informe de Women’s Link Worldwide, una organización internacional de derechos humanos que trabaja para asegurar la equidad de género. El 16 de febrero, Women’s Link Worldwide (www.womenslinkworldwide. org/)presentaba los resultados de su investigación Los derechos de las mujeres migrantes: una realidad invisible. El objetivo: documentar las experiencias de vida de mujeres subsaharianas que han tomado la decisión de emigrar hacía Europa “para elaborar estrategias nosotras y para que esa información sea útil para otras organizaciones que dan servicios sociales”, indica Viviana Waisman coordinadora del proyecto. Basado en las entrevistas realizadas, entre el año 2005 y 2007, a 138 mujeres de diferentes países subsaharianos, tanto en Marruecos como en el Estado español, el informe evidencia las vulneraciones de los derechos humanos, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, y las múltiples formas de violencia que sufren.

Las mujeres entrevistadas –en su mayor parte nigerianas– tardaron un promedio de 2,3 años en recorrer los aproximadamente de 2.500 a 6.000 km que hay entre sus países de origen y Maruecos. La gran mayoría de ellas pasan varios meses y a veces años en los países de tránsito en donde en general mendigan o ejercen la prostitución para sobrevivir. El motivo fundamental para salir es la necesidad y el deseo de tener una mejor calidad de vida que permita la subsistencia propia y de sus familias.

Cuando hay un conflicto bélico se trata también de preservar la vida. La gran mayoría de las mujeres entrevistadas declaran haber sufrido violencia en los países por los que han pasado. La violencia física y sexual “perpetrada por las autoridades marroquíes, argelinas y españolas” es otra constante en la vida de las migrantes. En muchos casos las mujeres afirmaron haber tenido un “marido del camino”, que “a cambio de disponibilidad sexual, cuidado de la alimentación y trabajo doméstico, las protege de ser violadas por otros hombres y se encarga de su supervivencia”. Aunque en muchos casos estos ‘maridos’ forman parte de la red de trata que ha comprado a la mujer y la controla. Un alto porcentaje de mujeres, en especial las nigerianas, eran o habían sido víctimas de trata.

Las redes se ceban, además, con las mujeres jóvenes, con un promedio de 20 años, “buscan mujeres jóvenes para someterlas a trata con fines de explotación sexual”. Waisman hace hincapié en la dificultad que encuentran estas mujeres para acceder siquiera a “ese derecho mínimo que es la petición de asilo en frontera” –con la nueva ley, único lugar en que se puede pedir–. También destaca la falta de acceso a la salud reproductiva de estas mujeres que, sometidas tanta violencia, viven muchos embarazos no deseados y abortos.

Entre estas historias recogidas por Women’s Link está, por ejemplo, la de una mujer a la que acompañaron a pedir asilo ante ACNUR en Rabat –que le fue denegado– que murió junto a su hija intentando cruzar a nado el Estrecho.

Sobre el impacto cultural y político de la crisis económica




Desde siempre de un modo intuitivo, artístico o ritual, y de modo científico desde la aparición del psicoanálisis a finales del siglo XIX, la interpretación de los sueños ha sido fuente de conocimiento de nuestra estructura psicológica y cultural y del impacto que sobre ella ejercen las circunstancias que, individual o colectivamente, afrontamos. Recientemente, psicólogos y psiquiatras han dado la voz de alarma: los sueños de sus pacientes están empezando a llenarse de números, de hipotecas, de deudas, de créditos, de acciones, de estadísticas de paro, de fábricas cerradas, de deshaucios... [1]. La crisis empapa también lo más hondo de la psique y el imaginario colectivos y da paso a una segunda ola del tsunami, que repercute el desastre económico en forma de desestructuración anímica y cultural. Los servicios de salud mental están reportando un enorme incremento de pacientes de una dolencia provisionalmente denominada "síndrome Z", de compleja y diversa sintomatología (abulia, hiperactividad, ansiedad, melancolía, desmoralización...) y que nace de una devastadora combinación de insatisfacción vital, presión competitiva, compulsión consumista, inestabilidad laboral... [2]. El consumo de psicofármacos se ha disparado a escala planetaria. El estrés crónico y el síndrome del "quemado" ("burn out"), que antes afectaban sobre todo a directivos y profesionales de alto nivel, se han convertido en epidemias de masas cuando el conjunto de la realidad económica, social y cultural se ha adaptado al ritmo desquiciado de las bolsas de valores y la sobreestimulación publicitaria. Como explica Franco Bifo Berardi, "demasiados signos, demasiado rápidos, demasiado caóticos" han extenuado la mente social y han creado las condiciones para "un derrumbamiento psíquico extraordinario" [3].

¿Se está convirtiendo el desorden de los números en un desorden de las ideas y los estados de ánimo, un desorden de los imaginarios colectivos y los consensos culturales? El espíritu del capitalismo, "el conjunto de creencias asociadas al orden capitalista que contribuyen a justificar dicho orden y a mantener, legitimándolos, los modos de acción y las disposiciones que son coherentes con él", como definen Luc Boltanski y Ève Chiapello [4], ¿ha entrado también en crisis? El desembarco de la desconfianza y el miedo en la playa distante y misteriosa de los sueños alerta de con qué profundidad pueden haber quedado en evidencia esos valores sociales que legitiman el sistema capitalista. El descrédito de la aristocracia neoliberal y de sus métodos de enriquecimiento es estrepitoso, y se contagia a una clase política absolutamente ineficaz, cuando no abiertamente cómplice, ante sus manejos, incluyendo a un aparato partidario, sindical y mediático de la izquierda paralizado y escindido entre las exigencias de sus principios y el peso de sus intereses. ¿Hay algo de cierto en los principios éticos y las normas legales que supuestamente rigen el mundo económico? ¿Tienen alguna capacidad la soberanía popular y las instituciones que la representan para plantar cara a los poderes empresariales y financieros? ¿A beneficio de quién actúan los gobiernos, las instituciones y sus recursos? Estas son las preguntas que corren hoy como la pólvora entre una ciudadanía a cuyo descontento e indignación la izquierda no consigue, y en ocasiones parece que ni siquiera pretende, poner voz.

Si la izquierda no da una respuesta, otros lo harán, ofreciendo como alternativa al fracaso de este sistema un sistema todavía peor. La hecatombe económica de 1929, y el masivo desencanto con el sistema que tuvo como consecuencia, arrastró a los alemanes a votar masivamente a Hitler en 1933, seducidos por una propuesta demencialmente supersticiosa, belicosa y racista, pero que conectaba eficazmente -casi como un psicofármaco- con la ansiedad y la desorientación provocadas por la inseguridad, el paro y la exclusión. En 2000, el pinchazo de la burbuja tecnológica y el reguero de gigantescas estafas empresariales facilitó en EEUU el acceso al poder a George W. Bush y su cohorte neoconservadora. Y ahora mismo, la crisis económica está despertando en toda Europa una poderosa onda de rancio conservadurismo, de xenofobia y racismo, de integrismo religioso. Muy singularmente en Italia, donde esa onda ha subvertido completamente los valores éticos (como dice el novelista Andrea Camilleri, los italianos votan mayoritariamente a Berlusconi no porque le crean inocente de las acusaciones de connivencia mafiosa y autoritarismo, sino porque las disculpan y, en el fondo, "querrían ser cómo él" [5]) y ha accedido al gobierno con los estremecedores resultados que estamos contemplando, ante la completa impotencia de una izquierda débil, dividida y desnortada. Pero también en Francia (donde Sarkozy ha endurecido su mensaje para seducir el voto de ultraderecha), o en Inglaterra (donde la ultraderecha se está haciendo un hueco importante en el gobierno de muchos pueblos y ciudes)...

En todas partes, también en España, los bomberos pirómanos de la derecha y la patronal repiquetean cada día las propuestas más insensatas: supresión del salario mínimo, abaratamiento del despido, desmantelamiento de la legislación medioambiental, privatización de los servicios públicos... Es decir, más neoliberalismo para remontar el apocalipisis del neoliberalismo. Un disparate al que no escapan gobiernos nominalmente progresistas que, mientras con la mano izquierda regalan declaraciones de principios socialdemócratas, con la derecha se resisten tenazmente a cualquier reforma significativa. Si la izquierda no da la batalla de las ideas con algo más vibrante y esperanzador que un neoliberalismo amortiguado, si no propone un auténtico proyecto de ciudadanía con que sustituir a la colectiva pesadilla de los números, si no es capaz de canalizar en forma de movilización social y participación política el descontento y la indignación que hoy adormecen la prensa rosa, el fútbol, los cachivaches electrónicos, el botellón y los psicofármacos, la futura estabilidad que suceda a esta crisis puede ser una estabilidad terrible, con una sádica y desvergonzada ultraderecha berlusconiana encumbrada al puesto de mando de una sociedad crónicamente depresiva y desmovilizada, una sociedad de productores sumisos y consumidores histéricos sin apenas rastros de ciudadanía en su ADN, con sus lazos de solidaridad y participación empobrecidos y desnaturalizados por el miedo laboral y económico, y con su cultura y su memoria democráticas devastadas por el cinismo y la desconfianza generalizada ante cualquier manifestación de lo político. La pesadilla de los números puede arrastrar en su caída al sueño de la democracia, incluso en su más clásica y limitada acepción social-liberal, en favor de un nuevo sistema político, "un poco mafioso, un poco fascista, un poco televisivo, un poco imbécil, siempre brutal, siempre infame" (como retrata Antonio Negri [6] al régimen berlusconiano que sirve de heraldo europeo a esta temible onda regresiva). Estremecida por el estruendo de las cifras, y apocada ante el despliegue de impunidad y desvergüenza de grandes bancos, corporaciones multinacionales y demás déspotas del neoliberalismo, las multitudes ciudadanas, la izquierda política e intelectual y la fuerza de trabajo organizada no han presentado aún más que ocasionales, inconexos y muy tenues destellos de contestación a esta decisiva dimensión cultural y política de la imponente crisis sistémica que atravesamos, en la que a golpe de desastre se están forjando, ya veremos si en nuestro beneficio o para nuestra desgracia, las formas futuras de la convivencia social.

[1] Francesco Manetto, "La crisis se cuela en nuestros sueños y pesadillas", en El País, 12/12/2008

[2] Amador Fernández-Savater, "El malestar social: código Z", en Público, 22/02/2008

[3] Franco Bifo Berardi, "Deseo y simulación", en Archipiélago #79 [http://www.archipielago-ed.com/79/index.html]

[4] Luc Boltanski y Ève Chiapello, El nuevo espíritu del capitalismo, Akal, 2002.

[5] "Los italianos querrían ser como Berlusconi; por eso le votan". Entrevista a Andrea Camilleri, en El País, 21/10/2008

[6] "Detrás de esta victoria, la gran lucha multitudinaria". Entrevista a Antonio Negri, en www.kaosenlared.net

Jónatham F. Moriche, Vegas Altas del Guadiana, Extremadura Sur, febrero de 2009

jfmoriche@gmail.com | http://jfmoriche.blogspot.com

[Una versión resumida de este artículo se publicará en el número 53 (febrero de 2009) de La Crónica del Ambroz; edición digital en http://www.radiohervas.es].




Obama Expands Missile Strikes Inside Pakistan

WASHINGTON — With two missile strikes over the past week, the Obama administration has expanded the covert war run by the Central Intelligence Agency inside Pakistan, attacking a militant network seeking to topple the Pakistani government.

The missile strikes on training camps run by Baitullah Mehsud represent a broadening of the American campaign inside Pakistan, which has been largely carried out by drone aircraft. Under President Bush, the United States frequently attacked militants from Al Qaeda and the Taliban involved in cross-border attacks into Afghanistan, but had stopped short of raids aimed at Mr. Mehsud and his followers, who have played less of a direct role in attacks on American troops.

The strikes are another sign that President Obama is continuing, and in some cases extending, Bush administration policy in using American spy agencies against terrorism suspects in Pakistan, as he had promised to do during his presidential campaign. At the same time, Mr. Obama has begun to scale back some of the Bush policies on the detention and interrogation of terrorism suspects, which he has criticized as counterproductive.

Mr. Mehsud was identified early last year by both American and Pakistani officials as the man who had orchestrated the assassination of Benazir Bhutto, the former prime minister and the wife of Pakistan’s current president, Asif Ali Zardari. Mr. Bush included Mr. Mehsud’s name in a classified list of militant leaders whom the C.I.A. and American commandos were authorized to capture or kill.

It is unclear why the Obama administration decided to carry out the attacks, which American and Pakistani officials said occurred last Saturday and again on Monday, hitting camps run by Mr. Mehsud’s network. The Saturday strike was aimed specifically at Mr. Mehsud, but he was not killed, according to Pakistani and American officials.

The Monday strike, officials say, was aimed at a camp run by Hakeem Ullah Mehsud, a top aide to the militant. By striking at the Mehsud network, the United States may be seeking to demonstrate to Mr. Zardari that the new administration is willing to go after the insurgents of greatest concern to the Pakistani leader.

But American officials may also be prompted by growing concern that the militant attacks are increasingly putting the civilian government of Pakistan, a nation with nuclear weapons, at risk.

For months, Pakistani military and intelligence officials have complained about Washington’s refusal to strike at Baitullah Mehsud, even while C.I.A. drones struck at Qaeda figures and leaders of the network run by Jalaluddin Haqqani, a militant leader believed responsible for a campaign of violence against American troops in Afghanistan.

According to one senior Pakistani official, Pakistan’s intelligence service on two occasions in recent months gave the United States detailed intelligence about Mr. Mehsud’s whereabouts, but said the United States had not acted on the information. Bush administration officials had charged that it was the Pakistanis who were reluctant to take on Mr. Mehsud and his network.

The strikes came after a visit to Islamabad last week by Richard C. Holbrooke, the American envoy to Pakistan and Afghanistan.

In a telephone interview on Friday, Mr. Holbrooke declined to talk about the attacks on Mr. Mehsud. The White House also declined to speak about Mr. Mehsud or the decisions that led up to the new strikes. A C.I.A. spokesman also declined to comment.

Senior Pakistani officials are scheduled to arrive in Washington next week at a time of rising tension over a declared truce between the Pakistani government and militants in the Swat region.

While the administration has not publicly criticized the Pakistanis, several American officials said in interviews in recent days that they believe appeasing the militants would only weaken Pakistan’s civilian government. Mr. Holbrooke said in the interview that Secretary of State Hillary Rodham Clinton and others would make clear in private, and in detail, why they were so concerned about what was happening in Swat, the need to send more Pakistani forces to the west, and why the deteriorating situation in the tribal areas added to instability in Afghanistan and threats to American forces.

Past efforts to cut deals with the insurgents failed, and many administration officials believe that they ultimately weakened the Pakistani government.

But Obama administration officials face the same intractable problems that the Bush administration did in trying to prod Pakistan toward a different course. Pakistan still deploys the overwhelming majority of its troops along the Indian border, not the border with Afghanistan, and its intelligence agencies maintain shadowy links to the Taliban even as they take American funds to fight them.

Under standard policy for covert operations, the C.I.A. strikes inside Pakistan have not been publicly acknowledged either by the Obama administration or the Bush administration. Using Predators and the more heavily armed Reaper drones, the C.I.A. has carried out more than 30 strikes since last September, according to American and Pakistani officials.

The attacks have killed a number of senior Qaeda figures, including Abu Jihad al-Masri and Usama al-Kini, who is believed to have helped plan the 1998 American Embassy bombings in East Africa and last year’s bombing of the Marriott Hotel in Islamabad.

American Special Operations troops based in Afghanistan have also carried out a number of operations into Pakistan’s tribal areas since early September, when a commando raid that killed a number of militants was publicly condemned by Pakistani officials. According to a senior American military official, the commando missions since September have been primarily to gather intelligence.

The meetings hosted by the Obama administration next week will include senior officials from both Pakistan and Afghanistan; Mrs. Clinton is to hold a rare joint meeting on Thursday with foreign ministers from the two countries. Also, Gen. Ashfaq Parvez Kayani, the Pakistani Army chief, will meet with Defense Secretary Robert M. Gates and Adm. Mike Mullen, the chairman of the Joint Chiefs of Staff. Lt. Gen Ahmed Shuja Pasha, the head of Pakistan’s military spy service, will accompany General Kayani.

Bomber Kills More Than 30

ISLAMABAD, Pakistan — The police on Friday blamed a suicide bomber for a powerful explosion that killed more than 30 people and wounded at least 50 in the Pakistani city of Dera Ismail Khan, according to residents and Pakistani television reports.

The bombing, aimed at the funeral of a Shiite man who had been shot, set off chaos in the city of a million people on the edge of Pakistan’s tribal areas. Mobs attacked security forces, ransacked shops and surrounded hospitals said the mayor, Abdur Rauf.

Eric Schmitt contributed reporting from Islamabad, Pakistan.


The Guardian

Científicos dicen que el aumento de las temperaturas debido a la actividad humana está haciendo que los incendios y las inundaciones sean más probables


Los científicos son reacios a la hora de relacionar eventos meteorológicos individuales con el calentamiento global, ya que la variabilidad natural siempre nos traerá eventos extremos. Pero si dicen que el cambio climático aumenta las posibilidades de que estos eventos sean más probables.

Algunos estudios ya dicen cuanto ha contribuido el calentamiento global a los efectos meteorológicos extremos. Expertos de la Met Office en el Reino Unido y de la Universidad de Oxford utilizaron modelos para concluir que el cambio climático antropogénico hizo que la ola de calor de 2003 tuviese el doble de posibilidades de ocurrir. En principio, esta técnica puede ser repetida con cualquier tormenta severa, sequía o inundación- lo que puede allanar el camino para querellarse aquellos que se vean afectados.

Bob Brown un senador que lidera a Los Verdes de Australia, dice que los incendios muestran lo que el cambio climático puede representar para Australia.

“Se predice que el calentamiento global haga que este tipo de eventos sea entre un 25 y un 50% más común”, dijo a Sky News. “Es un aviso poderoso de la necesidad de este país y el mundo entero de actuar y que la lucha contra le cambio climático sea una prioridad.”

Modelos informáticos dicen que el calentamiento global puede hacer que las temperaturas aumenten 6º en Australia este siglo, si las emisiones siguen sin disminuir con menos lluvias en el Sur y más en el Norte. Como muestra Queensland en el norte, actualmente sufriendo inundaciones después de unas lluvias de proporciones históricas.

Más del 60% de Queensland ha sido declarado zona catastrófica en las peores inundaciones en los últimos 30 años. Unas 3.000 casas se han visto afectadas, y la principal autopista entre Cairns y Townsville ha sido cortada.

Roger Stone experto climático de la Universidad de Southern Queensland dice: “Realmente se ajusta a los modelos climáticos, pero debo añadir que es muy difícil, incluso en condiciones tan extremas como las actuales, atribuirlo al cambio climático”.

Los incendios e inundaciones llegan al tiempo en el que los políticos se están preparando para negociar un nuevo acuerdo global que sustituya al de Kyoto. Australia planea un completo programa de comercio de carbono, pero los activistas climáticos acusaron el año pasado al gobierno de Kevin Rudd de “traición” cuando este dijo que reducirían las emisiones sólo un 5-15% para 2020.

El Profesor Mark Adams del Bushfire Cooperative Research Centre, dijo que las condiciones meteorológicas extremas que ayudaron a los incendios probablemente ocurrirán más frecuentemente.

“El tiempo y las condiciones climáticas actuales no nos trae muy buenos augurios para el futuro. Los incendios son y serán una continua característica del paisaje.”

Australia está atrapada en la peor sequía en un siglo, que ya se alarga más de 7 años en algunas áreas y ha provocado restricciones de agua en las grandes ciudades.

Un informe encargado por el gobierno el año pasado avisa que los años de calor excepcional, que ocurrían cada 22 años, ocurrirán cada 1 o 2 años, haciendo que virtualmente la sequía sea una parte permanente en el medio ambiente australiano.

Articulo original:

Bushfires and global warming: is there a link?

Scientists have a hunch rising temperatures due to human activity are making fire and flood more likely
http://www.guardian.co.uk/science/2009/feb/08/global-warming-weather-science

Traducido por Félix Nieto para Globalízate
http://www.globalizate.org/guar120209.html

Relacionado: Nature Lessons from the blaze
http://blogs.nature.com/climatefeedback/2009/02/lessons_from_the_blaze.html



Biodiversidad


Uno de los rasgos más antiguos de los pueblos originarios es que nuestra vida es la siembra. Ser campesinos no es una actividad más. Toda nuestra visión milenaria y nuestra manera de relacionarnos con el mundo viene de ahí. Ser sembradores, desde siempre, producir nuestros propios alimentos, cuidando de la familia y la comunidad, nos hace ver el trabajo, las relaciones sociales, el espacio y el tiempo, de un modo particular. Los campesinos valoramos lo comunitario y en colectivo nos relacionamos con la tierra. La conversación con que se crió el maíz es también colectiva. En gran medida, quien siembra para comer no necesita trabajar por dinero para aquéllos que explotan su trabajo. Nuestra relación con la siembra, minuciosa y detallada, crea vida a diario y nos hace prestar atención a muchos signos. En cada una de nuestras tareas de cultivo se cumplen ciclos diminutos que dan orden, sentido, al paso largo de otros ciclos más grandes como el del sol durante el año, en un verdadero tejido de estaciones, climas, humedad. Los campesinos vemos detalles que la gente de las ciudades no mira. Ser sembradores, campesinos, es una espiritualidad completa, colectiva, comunitaria, que nos enfrenta de inmediato con los sistemas que nos quieren imponer tantas formas de relacionarnos. Esto nos da conciencia de ser diferentes, de resistir las imposiciones, nos hace ver claramente los ataques de los gobiernos y las empresas. Pensar que el maíz es sólo un “rasgo cultural” que hay que “comprender”, “tolerar”, en una época de “multiculturalidad”; proponer que la cultura o vía campesina es un aspecto del pasado al que hay que guardarle un nicho (si se pudiera en un museo, mejor) es no entender que nuestra vida sin maíz, sin siembra, no es vida. Ser sembradores no es folklore, es nuestra existencia entera.

Crianza mutua

El maíz no es una cosa, ni sólo una mercancía o un cultivo: el maíz es un tejido de relaciones. Se originó hace unos 10 mil años de la crianza mutua, de la conversación entre pueblos originarios de Mesoamérica y algunos pastos que, con el cultivo, se fueron haciendo al modo humano. Poco a poco aprendimos que el maíz es comunidad con el frijol, la calabaza, el chile y otras plantas, algunas medicinales. A esa convivencia los pueblos de México le decimos milpa y en otros lugares le dicen chacra. Esta crianza mutua entre campesinos (sobre todo las mujeres) y maíz hizo que éste dependa de la gente para cumplir su ciclo de vida y ya no se da silvestre. Es una crianza mutua que han ejercido muchos pueblos diferentes, por eso el maíz es tan variado y los pueblos florecieron tanto en la historia: su diversidad cultural y la del maíz se alimentan mutuamente.

Su versatilidad

El maíz tiene sus parientes silvestres, pastos no comestibles que se encuentran todavía en México, Guatemala y Nicaragua, y su permanencia da esperanzas de que el maíz siga vivo. El maíz de nuestros días es muy versátil: rinde mucho, es muy nutritivo y se adapta a variados ambientes: es tan noble que se esparció por toda Mesoamérica y gran parte de América del Sur y del Norte. Cuando se conoció el maíz en el Viejo Mundo, todos quedaron impactados por la facilidad con que se prepara, lo mucho que rinde a partir de unas pocas semillas, lo poco que se desperdicia pues tiene “su propia envoltura”, el tiempo que dura bien almacenado, la cantidad de nutrientes que proporciona. Puede cultivarse en muchos climas y humedades, del semi desierto a las selvas, en las tierras templadas del altiplano y las bajas tropicales. Madurar le lleva de cuatro a trece meses. Crece en planicies, en cañadas, en terrenos fértiles o pedregosos.

Dicen que hay más de 40 razas de maíz en México, y más de 250 en toda América. Hay más de 16 mil variedades. Entre los cientos de maíces tradicionales usados todos los días por los campesinos e indígenas de México existen blancos, rojos, amarillos, azules, negros, pintos, con mazorcas pequeñitas o que miden más de treinta centímetros, con granos dientones o finitos, con caña gruesa o delgada, más duros o más blandos.

Las hojas y raíces se usan como medicina (los cabellos del maíz tierno se usan como diurético y para disolver cálculos renales; combinado con otras plantas cura males hepáticos y biliares; los pistilos de la flor se utilizan como tranquilizantes). Bebidas de maíz se usan como sustituto para niños que no toleran la leche, la masa se usa para cubrir heridas; las mazorcas tostadas para madurar abscesos.

Hoy muchos pueblos de los países europeos, africanos y asiáticos dependen de él para sobrevivir. Es uno de los cuatro cereales que aportan más del 50 por ciento de toda la nutrición de la humanidad. En 18 países (12 de América Latina y 6 de África), es el principal alimento. Las variedades tradicionales, en especial de México, son la reserva más importante para criar maíz en todo el mundo.

El cuidado del mundo

La vía campesina en el mundo sigue siendo pujante todavía y hoy gran parte de la población mundial es campesina y somos nosotros, justamente esos vilipendiados cuidadores del mundo, quienes alimentamos al resto de la humanidad.

Si sucumbiéramos las comunidades indígenas que hemos cuidado del maíz escuchando su voz milenaria, el futuro de la humanidad estaría amenazado.

Hay colectivos que no le pedimos permiso a nadie para ser, por el solo hecho de tener un cultivo del cual nos alimentamos como fruto de labores comunitarias, sin depender del exterior casi para nada. Esto nos permite cuidar nuestra comunidad, nuestro territorio, el bosque, el agua, los seres vivos materiales y espirituales, la biodiversidad y nuestros saberes tradicionales y contemporáneos que son toda una manera de asumir la vida. El impulso vital que existe entre la milpa (que es también una comunidad) y la comunidad humana, tiene un corazón político y social inagotable, por eso, después de 10 mil años en que nuestras semillas siguen vivas, hoy sembrar maíz con nuestras propias semillas es un asunto político.

La guerra contra los campesinos.

Despojados de vastas extensiones de nuestro territorio ancestral los pueblos indígenas seguimos sembrando maíz en las laderas y en las terrazas, a veces en condiciones muy difíciles. El maíz lo ha resistido todo.

Las grandes empresas y los gobiernos decidieron que quienes sembramos maíz nativo —con tantos saberes que le dan vida— debíamos irnos del campo pues sólo producíamos para la comunidad sin entrar al mercado. Quieren que la gente que sembramos nos vayamos a la ciudad a las fábricas o a las grandes empresas agrícolas a trabajar semi esclavizados, y así poder quedarse con nuestro territorio y con todas las riquezas que ahí se encuentran.

Desde los años cincuenta, los gobiernos y las empresas, cómplices, engancharon a los campesinos a comprar semillas llamadas híbridas, que al principio rendían más pero después sólo con mucho fertilizantes y plaguicidas industriales apenas muy poco. Los suelos se erosionaron y se hicieron dependientes de esas drogas, que muchos compran año con año para que los terrenos rindan.

Hoy, los campesinos que tienen menos posibilidad de sobrevivir son quienes cambiaron sus semillas por las híbridas y se metieron a pagar año tras año por bultos de esos agrotóxicos, desgastando sus suelos. Comenzó a ser muy difícil vivir del maíz y la gente vació muchas comunidades y perdió su ser más antiguo: ser sembradores. Con las tecnologías de la Revolución Verde se despreció la enorme sabiduría que sustenta los maíces nativos, se impusieron formas de cultivo y consumo muy emparejadas, se destruyeron muchos modos que las comunidades tenían para mantener, mejorar y compartir las semillas.

La privatización de la tierra abrió de nuevo la especulación agraria, las invasiones y expropiaciones, y dio entrada a los megaproyectos que hoy amenazan a cualquier comunidad rural cuyo sustento sea la agricultura. Se extremó así la creciente marginación social en el campo. Se provocó la expulsión de mano de obra a las ciudades o a los campos de jornaleros, el vaciamiento de los territorios, fomentado también por la escuela oficial, que les inculca a niños y jóvenes que estudiar sirve para recibir un salario, dejar de ser campesinos e irse. Estas ideas arruinan de tajo la relación con la tierra y el orgullo de producir la propia comida.

La contaminación transgénica es la señal más alarmante porque es intencional. Los transgénicos desfiguran el maíz, agotan la variedad cuidada por siglos, su riqueza y significado. Promueven la dependencia total de las industrias, le quitan a la agricultura todo su sentido vital. Pero muchos mantenemos nuestro antiguo oficio y estamos en resistencia. Tal vez la clave es el cuidado detallado que campesinas y campesinos pusimos en el asunto, mediante un tramado de saberes que hoy día parecen misteriosos.

1. Sólo quienes están directamente involucrados en la siembra pueden hacer algo. La solución al problema de contaminación del maíz transgénico sólo puede ser resuelta en el largo plazo, y somos los pueblos campesinos e indígenas quienes podemos lograrlo, comunitariamente. Hay que impulsar una prevención y curación naturales, propias de la relación milenaria entre el maíz y los humanos, y para los casos de maíces deformes o semillas que les parezcan extrañas a las comunidades, se puede hacer un diagnóstico de laboratorio.

Repensar colectivamente que la cultura es fuerza política, económica, social y ecológica, y se sustenta en nuestro ser campesinos sembrando lo propio junto con la comunidad, cuyo corazón es la asamblea.

2. Recuperar la confianza en la semilla que sembramos. Detectar los maíces dañinos con la sabiduría de los viejos, abandonar los híbridos (y cualquier otra semilla ajena) regresando a los canales de confianza de intercambio y cuidado de las semillas. Como es un momento crítico, no basta hacer lo que siempre se ha hecho. Hay que reflexionarlo y aguzar la atención sobre nuestro maíz, física, espiritualmente, sobre lo que ocurre en su entorno, para identificar los transgénicos y aislarlos (despuntar la espiga de una planta poco confiable es una de las tantas precauciones). Tenemos que saber qué semilla estamos sembrando, ir depurando cada ciclo nuestra semilla, así iremos desechando el maíz contaminado.

3. El reto es recordar. Entender qué hacían los viejos para conservar la vida. Fomentar la defensa, el reconocimiento e intercambio de nuestras técnicas tradicionales de cultivo (agronómicas, ecológicas, medicinales y otras) incluidos los nuevos conocimientos del cultivo “orgánico”, la agroecología, la permacultura y otras técnicas confiables. Juntar técnicas tradicionales y métodos alternativos de agricultura nos da una herramienta poderosa si además reforzamos la diversidad en las parcelas y el cultivo de traspatio.

4. Para defender al maíz hay que seguir cultivándolo. La mayor amenaza al maíz nativo es que ya se cultiva poco. Hay que diversificar las variedades, sembrar todas las posibles en cada ciclo, pues eso da garantías contra las variaciones de clima, calor y humedad. Es importante sembrar maíz precoz y tardón. Si diversificamos variedades, también hay que diversificar siembras y hacer un manejo de las edades del polen, con eso disminuimos la posibilidad de que semillas no confiables se metan a nuestros terrenos.

5. Es central mantener nuestra identidad como pueblos. La defensa del maíz pasa por recuperar y fortalecer nuestras ceremonias sagradas, el costumbre, nuestras tradiciones y rituales de cuidado y permiso como siempre. Hoy día existe toda esa riqueza porque cada pueblo supo mantener su tradición, porque hubo respeto a la historia y la voluntad de cada comunidad y familia, un respeto a lo sagrado. Si queremos mantener toda esta riqueza tenemos que respetar lo que ha sido nuestro y sagrado durante toda la historia.

6. Hay que mantener la semilla y la tierra. Alguien que pierde la semilla tiene muchas más posibilidades de tener que migrar que alguien que todavía la tiene. Mantener la semilla significa tener buena semilla para uno mismo, para la comunidad, para la tierra a la que uno tiene acceso. Una semilla que responda a las necesidades y gustos de cada pueblo. Si se uniforman los gustos o se tratan de emparejar las necesidades, se pierde la calidad de las semillas: su diversidad.

Hoy existe un ataque contra la biodiversidad. El pueblo que no tiene diversidad se hace dependiente. Se están cambiando las leyes para obligar a los campesinos e indígenas a hacerse dependientes. Para conservar la diversidad tenemos que preguntarnos cómo conservar la vida, qué es lo que la ley permite y qué es lo que necesitamos, con permiso o sin permiso de la ley. Hay que negarnos a las leyes que criminalizan nuestro ahorro y nuestro intercambio milenario de semillas de confianza.

7. Recuperar los saberes colectivos. El maíz jamás puede quedar en manos de un grupo, no importa cuán escogido o comprometido esté. Es imposible que haya una persona, empresa o instituto del Estado que sea capaz de crear semillas que sean buenas para todos.

La diversidad y la calidad de la semilla vienen de que haya miles y miles de campesinos produciéndola. No sólo intercambiamos semillas sino que intercambiamos saberes. Las semillas pueden ser distintas porque todos sabemos cosas distintas. Para que haya semillas diversas tienen que haber saberes diversos. Pero sabemos por pedacitos, y sólo entre muchos se hace un saber grande. La riqueza de variedades no acaba nunca. Cada persona, familia o comunidad por la que pasa una variedad le agrega o cambia algo. No hay que olvidar jamás que todos sabemos. Cuando aceptamos que alguien nos trate como ignorantes, que no sabemos, que no tenemos ideas, estamos aceptando que se pierdan saberes sobre las semillas.

8. Recuperar los suelos. No sólo a nivel de parcela, sino en microregiones o regiones más amplias. Hay que abandonar los agroquímicos y volver a muchos de los saberes antiguos para fertilizar, y a los sistemas que controlaban las plagas sin pesticidas o herbicidas.

Para los pueblos del maíz en México la Revolución Verde fue cuando se hicieron adictos los cultivos y la tierra a una droga que cada vez se necesita más y más y sirve menos y menos. No sólo nos enfrentamos a la contaminación transgénica, sino a la contaminación de los químicos, a las supermalezas y la resistencia de las plagas que tienen roto el equilibrio dentro de las milpas. La tierra está intoxicada, pero también el agua y los peces se han perdido y se han envenenado. En la milpa también hay que dejar alimento para que coman los animalitos que se pueden volver plaga. Ellos también comen y quieren sobrevivir, una comunidad-milpa incluye también lo que no se come o aparentemente estorba o no es útil en principio. Es muy importante convivir con la diversidad de los animalitos.

También hay que frenar la erosión de los suelos. Cosechar el agua y afianzar la tierra para evitar hundimientos y deslaves. No podemos pensar sólo en la parcela, tiene que ser comunitario, regional. Territorial. Alimentar la tierra, plantar cortinas de árboles, hacer retenes de piedras en las faldas de los cerros para juntar la tierra que baja con las lluvias, sólo podemos hacerlo comunitariamente.

9. Cultivos soberanos. En vez de hablar de autoconsumo, hablemos de cultivos soberanos. Es indispensable intentar salirnos, lo más posible, de la economía del dinero. Producir para vender y comprar para comer nos hacen perder la soberanía alimentaria y laboral de los pueblos del maíz. Un pueblo que compra semilla y que compra comida es un pueblo que no se puede mandar a sí mismo.

Tenemos que estar orgullosos de sembrar maíz para que coma la familia, la comunidad, fortaleciendo los saberes de los mayores y las nuevas técnicas integrales que concuerdan con esos saberes y los complementan.

Como no existen ni subsidios ni fomento ni precios de garantía que apuntalen la economía campesina, es vital juntar subsidios autónomos y precios de garantía propios (regionales), tal vez haciendo un llamado a los migrantes y sus organizaciones. Atrevernos a dejar de gastar en productos industrializados que no son indispensables. Pensar cómo regresar a mercados más chiquitos, a maneras de trueque, a intercambios locales, para que encontremos un modo de vida manejable, con respeto por el todo. Por eso es importante que todo lo que produzcan las comunidades se consuma, para que la comunidad entienda que podemos producir nuestro propio sustento.

10. La contaminación transgénica es intencional. A propósito. Y el gobierno pretende que como ya se contaminó, es el momento de permitir la siembra de transgénicos. O puede proponer el exterminio de variedades nativas “contaminadas”, en un discurso de erradicar la contaminación del maíz. Pero no hay que confiar en el gobierno. No podemos permitir que ajenos a la comunidad (laboratorios, fuerzas armadas, empresas, programas del gobierno) lleguen a nuestras comunidades diciendo que van a ayudarnos.

11. Impedir la entrada de semillas de las que no sabemos su historia. Cerrar nuestras fronteras regionales y nacionales a las semillas de fuera, sean híbridas o forrajeras de las industrias, o las de las tiendas gubernamentales. Dejemos de comprarlas y busquemos el intercambio y la comercialización propia, en donde se pueda. Promovamos y realicemos un sabotaje a los paquetes de ayuda alimentaria de los que desconocemos su origen o las intenciones de quienes nos los quieren otorgar. Exijamos que se suspendan las importaciones agrícolas.

12. Rechacemos las leyes injustas de bioseguridad, acceso genético y propiedad industrial, y exijamos que se mantenga la moratoria a la siembra de maíz transgénico estableciendo alianzas para fortalecerla. Rechacemos también los programas de certificación e individualización de tierras. Son una estrategia para exterminar al maíz y a sus pueblos. por eso debemos defender nuestro territorio y el carácter comunitario, colectivo, inembargable, inalienable de nuestras tierras.

13. Es prioridad reforzar la autonomía, la organización comunitaria. La lucha por la defensa del maíz va con la lucha por el territorio y el autogobierno. Cuando la asamblea es la máxima autoridad, podemos impulsar tácticas agropecuarias y ambientales propias. En nuestros estatutos comunales y reglamentos ejidales puede prohibirse la siembra de transgénicos, y establecer una moratoria de facto decretada por los pueblos indios y campesinos en torno al consumo, la siembra y el trasiego de maíz transgénico. Es indispensable buscar la integridad del territorio indígena mediante el equilibrio que lo ha mantenido como territorio.

El maíz y la autonomía

Defender nuestro maíz (el ámbito sagrado donde se le venera, los saberes ancestrales que lo hicieron posible y el margen de autonomía que otorga sembrarlo para el consumo propio), nos permite fortalecer la lucha por nuestros derechos colectivos, nuestro gobierno comunitario y nuestra historia mientras defendemos el agua, el bosque, el territorio y nuestros propios proyectos de bienestar cuidadoso y autogestionario.

Sólo con maíz propio, nativo (no su desfigurada versión transgénica), sembrado para que coma la comunidad dependiendo lo menos posible, se pueden vivir los ámbitos del nosotros: el trabajo colectivo, la justicia propia, el autogobierno, la asamblea, en una vida a contrapelo de los sistemas planetarios.

Una de las finalidades de los transgénicos es hacer que todos los campesinos tengan que comprar semillas todos los años, y para asegurar eso las empresas están inventando una variedad que sólo se cosecha una vez y sus semillas son estériles, conocida como Terminator. Si Terminator contaminara a cualquier otra variedad, la volvería estéril, y significaría la dependencia total hacia las compañías diseñadoras y productoras de semillas, que están patentando más y más variedades.

Se hace urgente entonces que iniciemos un proceso de reflexión que nos dé horizonte de cómo nos atacan los planificadores y los poderes mundiales, las agroindustrias y los gobiernos.

Desde la milpa se ve el mundo entero. Hay que reivindicar lo que significamos los campesinos en un mundo “globalizado” que quiere convertir en industria incluso la agricultura. El maíz y otros cultivos soberanos son el corazón de la resistencia comunitaria contra el capitalismo y sus megaproyectos. Mantener nuestra amorosa relación con el maíz nos permite el resquicio suficiente como para no pedirle permiso a nadie para ser, impulsando una resistencia real, política, social, económica, de saberes, dignidad y justicia. Nos permite un autogobierno con sistema de cargos como servicio, eso que los zapatistas llaman “mandar obedeciendo”. Permite el resquicio necesario para reconstruir nuestro camino propio. Nos hace entender el tejido de relaciones que posibilitan la existencia de este alimento-oficio-relación que es sagrado.

El pueblo wixárika de la sierra de Jalisco en México, lo pone de esta manera:

– Está bien: defender el maíz...

– Para defenderlo tenemos que curar los suelos...

– Entonces hay que dejar de usar los agroquímicos que lo han desgastado. Volvamos a las siembras a la manera antigua.

– Pero entonces debemos buscar que no haya tampoco deslaves ni erosión...

– Para eso ha que reequilibrar el agua...

– Para eso hay que cuidar los bosques, pa’ que detengan la erosión, traigan las lluvias, refresquen con aire bueno la región...

– Pero para eso hay que defender nuestro territorio y emprender acciones en pos de nuestros derechos agrarios y de pueblo...

– Entonces tenemos que tener una organización comunal real, donde quienes sean representantes, de veras obedezcan el mandato de la comunidad.

– O sea reforzar el papel de las asambleas comunitarias, ya no sólo comunales, acercando a las autoridades tradicionales y las agrarias —pues los gobiernos intentaron siempre separarlas.

– Entonces tenemos que tener maíz, para que quienes asuman un cargo no se vean en la necesidad de trabajar, pero que sí sigan anclados a la tierra, como campesinos en iguales circunstancias que el resto de los comuneros.

Entonces existe una especie de círculo mágico: una propuesta de integralidad donde nada puede estar desvinculado. Se trata de la reconstitución integral de las comunidades, de la organización comunitaria. Es el cultivo del maíz como corazón de una resistencia y de la posibilidad de una autonomía, ejerciendo plenamente su territorio en todos los planos: desde el más geográfico hasta el sagrado, en la riqueza de las relaciones humanas y con todo, porque todo está vivo.

Conclusiones

Defender el maíz es defender la vida y la cosmovisión campesina-indígena. Y viceversa. En ese camino, la gente de las ciudades tiene un papel que apenas comienza a reconocer. Este proceso de resistencia ante las agroindustrias y las instancias de planificación mundiales y sus administradores encarnados en los gobiernos, culmina reforzando la visión con horizonte que los pueblos estrenan apenas hace pocos años. El horizonte parece negro, pues el maíz y otros muchos cultivos estratégicos están en riesgo, y como tal la viabilidad del ámbito rural, pero también el de las ciudades. Si la gente de las grandes urbes empata con los campesinos sus reflexiones y su crítica aguda, comenzará a entender la importancia de sembrar sus propios alimentos. En el campo, pero inescapablemente también en las ciudades, aunque ahora no todos lo reconozcan como urgente. Mientras, pese a la violencia y la criminalización, pese a todos los ataques a los pueblos indígenas y campesinos, la esperanza y el maíz siguen vivos.

Biodiversidad, revista de Grain.

Entrevista a Immanuel Wallerstein, pensador, escritor y "científico social" estadounidense




La crisis económica mundial y el desastre del sistema capitalista plantean, a juicio de Wallerstein, una disyuntiva en la que la humanidad deberá decidir qué rumbo tomar.
JPG - 11 KB
WALLERSTEIN. Para este teórico de las ciencias sociales, la crisis estructural que vivimos desembocará en un escenario desconocido.

Immanuel Wallerstein es la principal figura del análisis de sistemasmundo, quizá la perspectiva teórica de inspiración marxista más influyente en las ciencias sociales desde los ‘70. Estuvo en Madrid y Barcelona invitado por la Universidad Nómada. Tras participar, de la mano de la Asociación Universitaria Contrapoder, en un acto en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense que contó con la asistencia de más de 600 personas entre estudiantes y profesores, tuvo unos minutos para responder a las preguntas de este periódico.

DIAGONAL: Nos interesa particularmente tu visión sobre las esperanzas que debamos albergar hacia el mandato de Obama, y en qué medida su victoria puede ser interpretada en relación a la crisis de hegemonía norteamericana y a la percepción generalizada de esa crisis.
IMMANUEL WALLERSTEIN: Es positivo que Obama haya llegado a la presidencia de Estados Unidos, pero no va a significar en modo alguno un cambio sustancial. Actuará de forma más inteligente que su predecesor, lo cual tampoco es difícil. La administración Bush, con su militarismo derechista, ha precipitado el declive de la hegemonía norteamericana en el sistema interestatal. Frente a eso, Obama puede comprender la situación y avanzar hacia un mundo bipolar, pero en ningún caso podría rehacer América en el sentido de reinstaurar la hegemonía de EE UU, que ya no volverá. Por otra parte, ante la comprensión de los profundos problemas que afronta la sociedad norteamericana, Obama emerge como símbolo ilusionante para la gran mayoría del país, incluso con una altísima popularidad en otros países. Obama aglutina a un electorado muy amplio, que va desde la izquierda (salvo algunos grupos minoritarios) hasta el centro-derecha, y no podrá responder a las expectativas de todos, ni oponerse frontalmente a los retos sistémicos que desbordan en todo caso su capacidad de acción. Se trata de un hombre joven, inteligente y bien formado. Además es afroamericano, lo cual constituye un símbolo que no puede olvidarse, de extrema importancia. Todo esto es positivo, pero no es suficiente. Hay que ser realistas al respecto, y contextualizar las posibilidades de cambio realmente existentes. Obama es el mejor presidente que Estados Unidos podría tener en estos momentos, pero no deja de ser el presidente de Estados Unidos, una potencia hegemónica en declive en un sistema-mundo en crisis estructural.

D.: ¿En qué medida las turbulencias sistémicas que vivimos pueden producir una mutación del capitalismo? ¿Marcan éstas, por el contrario, un límite definitivo del capitalismo como sistema histórico?
I.W.: Para leer correctamente la etapa histórica en la que nos encontramos, tenemos que distinguir entre las dinámicas de continuidad y las de ruptura, entre lo normal y lo excepcional. Lo normal es el colapso del modelo especulativo que hemos vivido, que se corresponde con una Fase B en los ciclos de Kondratieff que describen las dinámicas de largo plazo en la acumulación capitalista. Lo excepcional es la transición que desde hace 30 años venimos viviendo, desde el sistema-mundo capitalista hacia otra formación sociohistórica. A mi juicio podemos estar seguros de que en 30 años no viviremos en el sistema-mundo capitalista. En ese sentido, con la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive histórico del sistema- mundo. En eso se distingue esta fase de recesión económica mundial de otras anteriores: el nuevo sistema social que salga de esta crisis será sustancialmente diferente. Si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta: depende del resultado del conflicto entre lo que llamo “el espíritu de Davos” y “el espíritu de Porto Alegre”. En otras palabras, de la inteligencia y el éxito político de los movimientos antisistémicos.

D.: Dada la importancia que han tenido las llamadas “externalidades”, las apropiaciones privadas no pagadas de bienes comunes tales como los recursos naturales y ecológicos, ¿cómo valoras el intento de Obama y de su administración de abrir un nuevo proceso de expansión a través de un “capitalismo verde”?
I.W.: Obama tiene como virtud su inteligente apreciación del problema ecológico. Lo que pueda hacer al respecto, sin embargo, está condicionado por los nombramientos que ha hecho y por sus escasas posibilidades de cooperación con otros países en este sentido, dentro de un marco general de pragmatismo. Sea como sea, el problema es enorme y escapa a las hipotéticas políticas medioambientales de un gobierno, incluso del estadounidense. Es necesario un cambio de modelo productivo y, más allá, civilizatorio. Debemos vivir de otra forma, aprovechar la transición hacia otro sistema para optar por algo diferente. La ciudadanía estadounidense, como la española, suele percibir las amenazas actuales casi en exclusiva como reducción de su nivel de vida, mientras que corremos el riesgo global, en los países ricos tanto como en los pobres, de vivir en un mundo ecológicamente destruido, que haga peligrar la supervivencia colectiva.

D.: ¿Puede abrir el declive de la hegemonía norteamericana un espacio para la emergencia de la UE como primera potencia mundial?
I.W.: Europa tiene cierta autonomía política, pero atraviesa un período muy complejo por tendencias muy diferentes que se están dando en su interior. La crisis financiera está poniendo todavía más difícil el proceso de construcción europea (imprescindible para que pueda competir como potencia mundial). El colapso económico que se está haciendo visible en Grecia, Italia, España, Islandia, etc., está generando tendencias proteccionistas muy serias. Veremos si Europa puede afrontar las circunstancias actuales. El proceso de construcción de la UE se ha complicado con su expansión a los países del Este y ahora está pagando el precio.

D.: ¿De qué manera puede impactar la crisis en las experiencias de giro a la izquierda en Latinoamérica?
I.W.: Lo más positivo de la presidencia de Bush fue constituir el mejor estímulo para la integración latinoamericana. No es casual que en estos años hayan surgido presidentes más o menos de izquierdas en 11 o 12 países de la región. Es sencillamente impresionante. El hecho de que EE UU esté tan enfangado en Oriente Medio, hace que carezca de la capacidad militar, política y económica para interferir en la política latinoamericana. Actualmente, América Latina ejerce un papel político autónomo y éste es un hecho irreversible. Esta claro que la política de Chávez no es la de Bachelet, ni tampoco la de Lula, pero, sea como sea, América Latina es una fuerza geopolítica independiente en la que Brasil es, sin duda, el primus inter pares, como demuestran los éxitos en su política exterior. Ejemplo de ello ha sido su papel, crucial, en las reuniones de Unasur, del Grupo de Río, etc., que constituyen una verdadera declaración de independencia. Por desgracia, el papel exterior, que juzgo positivo, no ha ido acompañado de una política interna más de izquierdas.

D.: Los trabajadores migrantes se están convirtiendo en el chivo expiatorio de los comportamientos políticos más reaccionarios. ¿Cómo enfocas este problema?
I.W.: La inmigración, que prefiero llamar migración, no sería un problema en un mundo relativamente igualitario, pues la mayor parte de la gente prefiere vivir donde ha nacido o, en todo caso, donde tiene vínculos culturales de pertenencia. Quienes migran lo hacen para mejorar su situación económica y política, y los empresarios se benefician de ese caudal de mano de obra comparativamente más barata que la de los países receptores. El problema de las migraciones no puede ser resuelto dentro de este sistema, ni en los marcos estatales o con actuaciones policiales, pues es provocado por la inmensa polarización económica, social y política en el mundo. Hasta que no desaparezca ésta, no tendremos soluciones definitivas al problema de las migraciones.

D.: ¿Cuáles son los signos más esperanzadores en clave de emancipación y cuáles los peores indicadores de posibles involuciones reaccionarias o de mayor violencia sistémica?
I.W.: La situación más positiva proviene de América Latina. Por contra, donde encuentro más peligros en el plano geopolítico es en Pakistán. Obama se está equivocando con su política hacia este país. El Gobierno pakistaní, siguiendo las presiones de EE UU, puede provocar una situación peligrosa. No hay que olvidar que Pakistán es un país con armamento nuclear en tensión permanente. La política de Obama no está bien pensada para Pakistan. Obama quiere mostrarse fuerte y duro. Para mí es un error. Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos en los próximos meses.


Nacionalismos e izquierdas

D.: Frantz Fanon, que fue uno de tus referentes teóricos, reivindicó el poder del nacionalismo como vía de liberación en los países del Tercer Mundo. ¿Puede ser el nacionalismo un mecanismo de emancipación en los países ricos?
I.W.: Todos los nacionalismos son lo mismo. Cuando son reivindicaciones contra el poder, no importa qué poder, son progresistas. Sin embargo, en el momento en que conquistan el Estado, los nacionalistas se hacen de derechas. Es algo normal, ocurre en todas partes. Por eso no hay nacionalismos buenos y nacionalismos malos. Los nacionalismos que luchan para obtener derechos pueden implicar avances positivos, pero en el momento en que obtienen esos derechos pierden su fuerza transformadora, en España, en EE UU y en cualquier lugar del mundo. Eso es de lo que Fanon se dio cuenta y por eso defendió el panafricanismo como continuación de las luchas de liberación nacional.


Breves notas biográficas

El neoyorquino Immanuel Wallerstein (1930) es autor de El moderno sistema-mundo, obra en tres volúmenes que aporta un modelo interpretativo basado tanto en el marxismo como en las teorías acerca de la economía mundial de Fernand Braudel. El tercer punto ideológico en el que se basa la teoría del sistema-mundo es la Teoría de la Dependencia que establece la división duradera del mundo en núcleo, semi-periferia y periferia. Wallerstein rechaza la idea convencional de ‘Tercer mundo’ ya que, a su juicio, el intercambio económico crea una red compleja de relaciones. Cada mes publica sus Comentarios sobre la actualidad del mundo globalizado.

http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7319

Opinión

por Amy Goodman*

En nuestro espacio de la tarde de hoy para Réplica en Radio-Miami, vamos a dar lectura al comentario de la directora del noticiero Democracy Now, Democracia ahora, titulado “«La Trampa afgana de Obama» Dice así:




18 de febrero de 2009

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

“El Presidente Barack Obama brindó su primera conferencia de prensa en horario central el lunes por la noche. Cuando le preguntaron sobre Afganistán, respondió: “Éste será un gran desafío”. También le preguntaron si cambiaría la política del Pentágono que prohíbe filmar y fotografiar los ataúdes envueltos en la bandera de Estados Unidos de soldados muertos en Irak y Afganistán. Dijo que la estaba revisando. El periodista que formuló la pregunta señaló que fue Joe Biden, quien hace varios años acusó al gobierno de Bush de eliminar las imágenes para evitar la conmoción pública por las muertes de miembros del servicio militar estadounidense. Ahora el Vicepresidente Joe Biden prevé que un aumento de soldados estadounidenses en Afganistán implicará más bajas estadounidenses: “Odio decirlo, pero sí, creo que así será. Habrá un aumento”.

Mientras tanto, Associated Press recientemente citó un informe confidencial redactado por los Jefes del Estado Mayor Conjunto en el que recomiendan un cambio de estrategia en Afganistán: pasar de la construcción de la democracia a atacar los supuestos bastiones del Talibán y de al-Qaeda en la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Y la campaña, claramente, comenzó. Días después de haber asumido la presidencia, las primeras acciones militares (conocidas) de Obama fueron dos ataques con misiles dentro de una provincia fronteriza de Pakistán, donde murieron 22 personas, entre ellas mujeres y niños.

Cherif Bassiouni pasó años yendo y volviendo de Afganistán. Es profesor de Derecho en la Universidad DePaul y ex Relator Especial de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Afganistán. En 2005, fue obligado a abandonar su cargo en las Naciones Unidas ante la presión del gobierno de Bush, días después de que publicó un informe en el que acusaba a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y a contratistas privados de cometer violaciones a los derechos humanos. Le pregunté a Bassiouni sobre el enfoque de Obama en Afganistán. Me dijo: “No hay posibilidad de una solución militar en Afganistán. La solución es el desarrollo económico, pero no veo que eso vaya a suceder…En este momento, la población no gana nada al apoyar a Estados Unidos y a la OTAN. Tiene todo para ganar al apoyar al Talibán”.

El duro informe que Bassiouni entregó a la ONU en 2005 acusaba a las Fuerzas Armadas estadounidenses y a contratistas militares privados de “entrar a hogares por la fuerza; de arrestar y detener a ciudadanos nacionales y extranjeros sin autoridad legal ni revisión judicial, a veces durante largos períodos de tiempo; de obligarlos a desnudarse, encapucharlos y privarlos de sus sentidos, del sueño o del alimento; de obligarlos a estar en cuclillas o de pie durante largos períodos de tiempo en posiciones incómodas; de abuso sexual, golpes, tortura y de usar la fuerza hasta provocar la muerte”.

También le pregunté sobre el aumento de soldados al ex Presidente Jimmy Carter, quien respondió: “Yo discreparía con Obama en cuanto al aumento de soldados, ya que esto provocaría bombardeos más intensos de pueblos y centros urbanos afganos y una gran dependencia de las fuerzas armadas. Me gustaría que nos acercáramos más, que nos adaptáramos y negociáramos con todas las facciones en Afganistán”.

Carter debe saber. El ayudó a crear lo que su asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski, denominó “la trampa afgana”, tendida a los soviéticos. Esto se logró al apoyar a los muyahidines islámicos a fines de la década del 70 para que actuaran en contra de los soviéticos en Afganistán, creando así lo que luego evolucionó en el Talibán. Brzezinski le dijo al periódico francés Le Nouvel Observateur en 1998: “¿Qué es más importante para la historia del mundo: el Talibán o la caída del imperio soviético? ¿Algunos musulmanes incitados a la acción, o la liberación de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?” Más de 14.000 soldados soviéticos murieron y el número de afganos muertos superó el millón. Osama bin Laden se inició con la ayuda de la operación afgana financiada por la CIA.

Bassiouni sugiere que una solución militar está condenada al fracaso y advierte que el Talibán “se dieron cuenta de que no podían derrotar a las fuerzas estadounidenses, entonces se metió bajo tierra. Pusieron los Kalashnikovs bajo sus colchones y esperaron. Hace un año reaparecieron. Pueden hacer lo mismo. Pueden regresar a las montañas, poner los Kalashnikovs bajo el colchón, esperar cinco años. Han hecho esto desde 1800 con todos los invasores extranjeros”.

Como me dijo Carter: “Ofrecer una mano de amistad o proponer acuerdos, no sólo a los líderes militares sino también a los radicales del Talibán que están dispuestos a negociar, sería el mejor abordaje, en lugar de recurrir exclusivamente a la fuerza militar”.

¿No aprendimos nada de Irak? “En cuanto a la guerra de Irak, se acabó el tiempo para las promesas y garantías, para esperar y ser pacientes. Se han perdido demasiadas vidas y demasiados millones se gastaron como para que confiemos en el Presidente para otra política que ya fue probada y fracasó”. Esas fueron las palabras del Senador Barack Obama en enero de 2007. Cuando los Jefes del Estado Mayor Conjunto aparentemente apuntan a más combate y menos negociación en Afganistán, debemos recordarle a Obama sus propias palabras”.

Les habló Max Lesnik. Dimos lectura a un comentario de la periodista norteamericana Amy Goodman directora del espacio noticioso Democracy Now.

 Amy Goodman

Journalist

Un nuevo orden político
por Jean-Claude Paye*

Mientras la opinión pública de las diferentes naciones europeas se extasía ante el nuevo presidente de Estados Unidos, el flamante Barack Obama, se mantiene el avance del proceso de absorción de la Unión Europea por parte del espacio económico y jurídico estadounidense. El sociólogo Jean-Claude Paye observa la construcción progresiva del imperio transatlántico y la intención de sus promotores de convertir las libertades individuales en una mercancía más.




18 de febrero de 2009

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français

En los países miembros de la antigua Unión Europea, la Europa de los quince, la cuestión de la soberanía externa está resuelta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Generalmente ocupados por el ejército estadounidense y miembros de la OTAN, estos países transfirieron al ejecutivo estadounidense sus prerrogativas soberanas (las de hacer la guerra y garantizar su propia defensa).

La fase actual de las relaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos está marcada por una especificidad: consiste en el abandono de la soberanía interna de los países miembros de la Europa de los 27. Gracias a una hegemonía del derecho estadounidense en territorio europeo, el ejecutivo estadounidense ejerce un poder directo sobre los pueblos europeos. A través de numerosos acuerdos, las instituciones de la Unión Europea legitiman esa soberanía.

La instauración de una soberanía interna del ejecutivo estadounidense sobre los países del Viejo Continente conduce a la formación de una nueva forma de Estado, al establecimiento de una estructura imperial bajo la égida estadounidense. Se trata de una forma de organización estable que difiere grandemente de la situación anterior. En la época en que Estados Unidos disponía solamente de la soberanía externa de los países europeos existía aún la posibilidad de un retroceso parcial o más profundo de esa situación sin la intervención de una revolución social, como lo demostró la salida de Francia del comando militar de la OTAN, por decisión de Charles de Gaulle. Un acto de independencia como ese por parte de un poder europeo constituido dejará de ser posible si Estados Unidos ejerce un control directo sobre los habitantes del Viejo Continente.

Un gran mercado transatlántico para el año 2015

Una resolución del Parlamento Europeo que se adoptó en mayo de 2008 legitima el proyecto de creación de un gran mercado trasatlántico para el año 2015 [1]. Dicha resolución prevé la eliminación de las barreras comerciales, de tipo aduanal, técnico o reglamentario, así como la liberalización de los mercados públicos, de la propiedad intelectual y de las inversiones. El acuerdo prevé una armonización progresiva de las reglamentaciones y sobre todo el reconocimiento mutuo de las reglas en vigor a ambos lados del Atlántico. En realidad, el derecho que se aplicará será el derecho estadounidense.

De forma paralela a las negociaciones sobre la existencia del gran mercado, se han ido desarrollando discretas discusiones con vista a la creación de un espacio común de control de los pueblos. Un informe secreto, elaborado por expertos de 6 Estados miembros, ha establecido un proyecto de creación de un área de cooperación transatlántica en materia de «libertad de seguridad y de justicia», de aquí al año 2014 [2]. Se trata de reorganizar los asuntos internos y la Justicia de los Estados miembros «en correspondencia con las relaciones exteriores de la Unión Europea», o sea esencialmente en función de las relaciones con Estados Unidos.

Más que la entrega de datos personales y la colaboración con los servicios de policía, procedimientos ya ampliamente aplicados, el objetivo de la creación del mencionado espacio consiste en la posibilidad de que, con el tiempo, los ciudadanos de la Unión Europea puedan ser entregados a las autoridades estadounidenses. Hay que recordar que la orden de arresto europea, resultado de la creación de un «espacio de libertad, de seguridad y de justicia» entre los Estados miembros, suprime todas las garantías que ofrecía el procedimiento de extradición. La orden de arresto se basa en el principio del reconocimiento mutuo. Considera como automáticamente conformes a los principios de un Estado de derecho todas las disposiciones jurídicas del Estado solicitante.

La instauración de ese tipo de cooperación transatlántica conllevaría al reconocimiento del derecho estadounidense por parte de los 27 [miembros de la Unión Europea] y a la aceptación automática del conjunto de pedidos de extradición estadounidenses presentados a estos, luego de simples comprobaciones de procedimiento. Pero en Estados Unidos, la Military Commissions Act of 2006 [3] permite la persecución o la encarcelación por tiempo indefinido de toda persona designada como enemigo del poder ejecutivo. Esa ley incluye a todos los ciudadanos de cualquier país con el cual Estados Unidos no esté en guerra. Uno puede ser perseguido como «enemigo combatiente ilegal» no porque existan elementos probatorios, sino simplemente porque el poder ejecutivo lo ha designado como tal. Ningún gobierno extranjero ha refutado esa ley, de alcance internacional.

Gran mercado y control sobre los pueblos

El paralelismo entre la liberalización del comercio entre ambos continentes y el control estadounidense sobre los pueblos europeos ha existido durante los 13 años de duración del proceso de negociación. En efecto, el 3 de diciembre de 1995 tuvo lugar, durante la cumbre USA-UE de Madrid, la firma de la «Nueva Agenda Transatlántica» con vista a la promoción de un gran mercado transatlántico y de un plan de acción común en materia de cooperación policial y judicial. Si bien las negociaciones sobre la co operación se desarrollaron de forma continua, las discusiones tendientes a la creación de un gran mercado llegarían a un punto en el que se detuvieron. Fueron abandonadas en 1998 y habría que esperar hasta el año 2005 para que le proyecto se activara de nuevo, mediante una declaración económica adoptada durante la cumbre USA-UE, en junio de 2005.

Los avances registrados con vista a la creación de un mercado transatlántico se deben a la acción de un instituto euro-estadounidense: el Transatlantic Policy Network. Fundada en 1992, esta institución, en la que se reúnen parlamentarios europeos, miembros del Congreso de Estados Unidos y representantes de empresas privadas, llama a la creación de un bloque euro-estadounidense en el plano político, económico y militar. El Transatlantic Policy Network cuenta con el apoyo de numerosos think tanks, como el Aspen Institute, el European-American Business Council, el Council on Foreign Relations, el German Marshall Fund y la Brookings Institution. El apoyo financiero lo garantizan multinacionales estadounidenses y europeas como Boeing, Ford, Michelin, IBM, Microsoft, Daimler Chrysler, Pechiney, Michelin, Siemens, BASF, la Deutsche Bank, Bertelsmann…

Un elemento importante de este «espacio de libertad, de seguridad y de justicia», la entrega generalizada de datos personales, ya se está logrando. Un informe interno redactado de forma conjunta por los negociadores del ministerio de Justicia y del Departamento de Seguridad de la Patria, por el lado estadounidense, y por el Coreper, un grupo de representantes permanentes de la Unión Europea, anuncia un acuerdo en ese sentido para el año 2009 [4].

El objetivo es favorecer la entrega de datos, no sólo los de carácter administrativo y judicial sino también relativos a la «defensa del territorio». Los negociadores ya se han puesto de acuerdo en cuanto a 12 puntos esenciales. Se trata, en realidad, de la entrega permanente a las autoridades estadounidenses de una serie de informaciones de índole privada, como el número de la tarjeta de crédito, los detalles concernientes a las cuentas bancarias y las inversiones realizadas, los itinerarios de viajes o las conexiones a Internet, así como de información individual, como la «raza», las opiniones políticas, las costumbres personales, la religión...

Los estadounidenses justifican sus exigencias como una cuestión económica. Según ellos, este acuerdo es «un gran negocio, porque disminuirá la totalidad de los costos [que implica] para el gobierno de Estados Unidos la obtención de las informaciones de la Unión Europea». El objetivo no es posibilitar la transmisión de esos datos a las autoridades de Estados Unidos, práctica ya ampliamente aplicada, sino legalizar su entrega al sector privado. Se trata de suprimir todo obstáculo legal que se oponga a la difusión de las informaciones anteriormente mencionadas y de garantizar [para ese proceso] los costos más bajos posibles. Ante todo, hay que garantizar la rentabilidad del mercado.

Supremacía del derecho estadounidense

En lo tocante a la necesidad de establecer un control independiente, los negociadores europeos abandonaron su propia legalidad y aceptaron los criterios estadounidenses. Admiten que el poder ejecutivo se vigile a sí mismo, considerando así que el sistema de control interno del gobierno de Estados Unidos ofrece suficientes garantías. Aceptaron que los datos ligados a la «raza», la religión, las opiniones políticas, la salud y la vida sexual sean utilizados por un gobierno, a condición de que «las leyes domésticas ofrezcan protección adecuada». Cada gobierno decidiría por sí mismo si respeta o no esa obligación.

El proceso que conduce a la instalación de un gran mercado transatlántico es el proceso inverso al de la construcción de la Unión Europea. El mercado común europeo es, en primer lugar, una estructura basada en la liberalización del intercambio de mercancías. El gran mercado transatlántico se basa en la supremacía del derecho estadounidense. Se trata, ante todo, de una construcción política, y se menciona incluso la creación de una Asamblea Transatlántica.

El ejercicio de la soberanía de las autoridades estadounidenses sobre los pueblos europeos y la legitimación de ese poder, por parte de la Unión Europea, son condiciones para la instauración de nuevas relaciones de propiedad y de intercambio: transformar en mercancía los datos personales y liberar ese gran mercado de cualquier límite.

[1] Parlamento Europeo, «Résolution du Parlement européen sur les relations transatlantiques», B6-0280/2008, 28 de mayo de 2008.

[2] Report of the Informel, Hight Level Advisory Group on the Future European Affairs Policy (Future group), «Freedom, Security, Privacy. European Home Affairs in a Open World», junio de 2008, p. 10, párrafo 50.

[3] S.390 Military Commissions Act of 2006.

[4] Council of the European Union, «Note from Presidency to Coreper, Final Report by EU-US Hight Level Contact Group on information sharing and privacy and personal protection», 9831/08, Bruselas, 28 de mayo de 2008.

 Jean-Claude Paye

Jean-Claude Paye es sociólogo. Últimas obras publicadas: La Fin de l’État de droit (El fin del Estado de derecho), La Dispute 2004; Global War on Liberty, Telos Press 2007.