Tuesday, March 09, 2010



¿Cuatro, tres o dos latinoaméricas, o una o ninguna?


Autor: Alfredo Jalife-Rahme

Sección: Radar Geopolítico


7 Marzo 2010

Tan no existe una sola América Latina, expresamente formulada, que los numerosos 25 mandatarios que asistieron a la cumbre de Cancún para enterrar al Grupo de Río (una formación gestada durante la Guerra Fría a partir de la matriz del Grupo Contadora que cumplió aceptablemente su función) decidieron avanzar en su integración mediante una “comunidad” de países de Latinoamérica y el Caribe (sic).



De entrada, solamente en la revisión semántica se desprende una dicotomía entre Latinoamérica y el Caribe.


Analizaremos el concepto de “Latinoamérica”, al corte de caja de hoy, bajo tres realidades inocultables y de datos duros: la geoeconomía, la geopolítica y la incógnita de México.


Desde el punto de vista geoeconómico, es muy sencillo exhibir la existencia de tres latinoaméricas: 1. Los tres primeros gigantes: Brasil, México y Argentina (aunque el producto interno bruto, PIB, de este último, de acuerdo con los datos del World Factbook de la Agencia Central Inteligencia de 2009, está siendo alcanzado por Venezuela, que se ha propulsado increíblemente a los primeros sitiales gracias a sus cuantiosos ingresos petroleros); 2. Los países que intermediasen el orden de importancia: Venezuela, Colombia, Chile y Perú –aquí cabe señalar que no es nada improbable que Bolivia y Ecuador, que viven en una subnormalidad atávica, pronto ingresen al segundo círculo gracias a sus pletóricos hidrocarburos–; y 3. El innombrable resto de Latinoamérica y el Caribe.


Se desprende que existen tres latinoaméricas desde el punto de vista geoeconómico, con un primer círculo, que coincidentemente pertenece al G20, donde Brasil se ha consolidado como potencia de alcances mundiales, seguido todavía por el “México neoliberal”, que ha retrocedido ominosamente, y Argentina que se ha estancado, contra todos los pronósticos, pese a su elevado nivel educativo.


El segundo círculo suena interesante –todos ellos en Suramérica– y donde Venezuela ha sido la gran revelación y todavía tiene mucho camino por recorrer debido a que posee las mayores reservas de petróleo del planeta, según datos recientes de la Agencia de Energía de Estados Unidos.


Colombia (el único país biocéanico de Suramérica) y Perú (con pletóricas reservas de hidrocarburos y minerales) también tienen todavía mucho camino por recorrer, mientras Chile (que ha contado con todo el apoyo del G7 a discriminación de los demás) parece haber llegado a su cúspide limítrofe.


La geoeconomía de Suramérica parece estar ya definida con Brasil como su inequívoca superpotencia unipolar regional y miembro notable del BRIC (Brasil, Rusia, India y China): con la mitad de su PIB, la mitad de su vasto territorio y la mitad de sus habitantes que hablan portugués, en detrimento del español. No es poca cosa: el rumbo geoeconómico gira en torno de la samba del brasilcentrismo.


Tendría que unirse el resto de Suramérica para mínimamente poder contrarrestar y/o equilibrar el poderío inalcanzable (en el mediano plazo) de Brasil, con avances importantes en materia nuclear, en el rubro misilístico y en el aspecto satelital –de los que carece dramáticamente el resto de Suramérica, ya no se diga toda Latinoamérica, incluyendo al “paradigma” de Chile que han mal vendido los palafreneros publicitarios del modelo neoliberal (léase, los sionistas Enrique Krauze Kleinbort y Jorge Castañeda Gutman, sumados del desbrujulado Mario Vargas Llosa, quien ostenta ínfulas de dolarizado anglosajón sin ser rubio; y de botana, el intelectual orgánico del neoliberalismo, el chetumaleño filo-sionista Héctor Aguilar Camín, quien le vendió su alma al diablo según los cheques que publicitó Carlos Salinas de Gortari en un periódico de amplia circulación nacional).


Fenecida la Doctrina Monroe en su versión unipolar (“América para Estados Unidos”), podemos delimitar nítidamente otras tres latinoaméricas desde el punto de vista geopolítico: 1. El liderazgo militar y político de Brasil en Suramérica –cercenada en su parte superior por el “nuevo muro de Berlín”: la transfrontera de Colombia (con siete bases militares de Estados Unidos) y Venezuela (apuntalada por Rusia, en el ámbito militar, y China, en el rubro geoenergético); 2. El Mar Caribe, que Estados Unidos desea convertir su mare nostrum y cuya descripción hemos elaborado in extenso en Radar Geopolítico (Contralínea, 21 de febrero de 2010); y 3. El “México neoliberal”, miembro de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) y a punto de ingresar al NorthCom/NORAD de Estados Unidos.


Es evidente la colisión que se avecina en el trazado del “Nuevo Muro de Berlín” –que va de la transfrontera de Colombia-Venezuela hasta el Canal del Viento–, el estrecho marítimo entre Cuba (miembro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) y Haití (ocupada por 10 mil marines estadunidense con el pretexto de la “ayuda humanitaria” post sísmica).


Así las cosas, desde el punto de vista geopolítico, estaríamos hablando de dos latinoaméricas: una dominada por Estados Unidos más allá del superestratégico Canal de Panamá, que paulatinamente ha absorbido al “México neoliberal” y recientemente ha incrustado a Honduras mediante el golpe de Estado tolerado, y otra, a predominio brasileño.


La tercera Latinoamérica es una incógnita, donde resalta notablemente la esquizofrenia del “México neoliberal” cuyo rumbo holístico falta definir.


Faltaría agregar, en esta arena movediza del futuro, la “latinoamericanización de Estados Unidos, cuando en la próxima generación, su principal segmento etnodemográfico estará constituido por los “latinos” que Estados Unidos prefiere, por sus complejos sicológicos de mexicanofobia (remember el libro racista de Samuel Huntington ¿Quiénes somos?, asesorado por el apátrida, para no decir amátrida, canciller foxiano-panista Jorge Castañeda Gutman), denominar huecamente como “hispanos”.


Tampoco se puede soslayar que en la poco poblada Canadá existe un segmento étnico-demográfico notable de “latinos” en la provincia francófona de Québec, que no pocas veces ha insistido en su secesión. Entre la “latinoamericanización de Estados Unidos” y la “latinidad” relevante de Canadá se pudiera aducir la existencia de una cuarta Latinoamérica que no se atreve a pronunciar su nombre.


Para bondades del análisis expedito, nos centraremos en las tres latinoaméricas propiamente “latinoamericanas”, dejando de lado transitoriamente la cuarta Latinoamérica “anglosajona” a predominancia “latina” en el futuro demográfico inmediato, que a nuestro juicio se encuentran en juego y donde el “México neoliberal” resulta(rá) la gran incógnita, dependiendo del rumbo que asuma.


Mas que el “México neoliberal” propiamente dicho, es el panismo gobernante quien padece una severa esquizofrenia con dos definiciones diametralmente opuestas: por un lado, una locura más del frívolo panista-foxiano Jorge Castañeda Gutman –peón del sionismo financiero global que controlan los banqueros esclavistas Rothschild y su operador global conspicuo, el megaespeculador George Soros–, quien en su clásica incontinencia verbal acaba de expectorar que México “no es un país latinoamericano”, una expresión descabellada que profirió en vísperas de la Cumbre de Cancún, a la que insultó como una “latinoamericanada” (estimulado por un conductor conocido del beltronismo-salinismo –más de Raúl que de Carlos– en el horario vespertino de Radio Fórmula), quizá para intentar infructuosamente sabotear sus sorprendentes resolutivos a favor de la integración latinoamericana en una sola “comunidad” y que valió los titulares europeos y asiáticos, con excepción notable, claro está, de los multimedia estadunidenses.


Castañeda Gutman expectora el mismo argumento de Robert Pastore, el yerno de Robert MacNamara (exsecretario del Pentágono) para que México sea deglutido por una unión de América del Norte, que se llevaría los pletóricos hidrocarburos del Golfo de México.


Ante todo, el Partido Acción Nacional tiene la pelota en su campo y está obligado a definir como partido responsable y respetable su rumbo en referencia a Latinoamérica que, guste o disguste, tendrá incumbencia en el posicionamiento del México entero, no del “México neoliberal”: la lucha, por un lado, entre el foxismo, contaminado y minado por el sionismo financiero global y su instrumento local, Castañeda Gutman, que busca socavar la pertenencia natural del México eterno a Latinoamérica; y, por otro lado, el calderonismo desbrujulado, que entre sus oscilaciones y balbuceos se adhirió, al menos retóricamente, al grandioso proyecto de la “comunidad” de Latinoamérica, que obliga a repensar y replantear el Tratado del Libre Comercio de América del Norte/ASPAN/Iniciativa Mérida del neoliberalismo salinista-zedillista-foxiano-calderonista.


¿Reniega Calderón, dolido por la muerte su “Patroclio” (el español-campechano Mouriño Terrazo) –sin ser el michoacano un Aquiles–, al unísono de su obscena alianza con la petrolera española Repsol, a ofender a Estados Unidos con su nueva vocación “latinoamericana”?


Éste es un juego muy peligroso. Estados Unidos, hay que reconocerlo, avaló el fraude electoral de Fox-Marta-Castañeda en el que Calderón pone en juego, más que la seguridad nacional del país, su propia seguridad personal, sin haber conseguido sustancialmente algo a cambio, con la salvedad del nefario “Plan México”, fotocopia del Plan Colombia que fue rebautizado, para simular, como Iniciativa Mérida, pero que representa el control policiaco-militar por Estados Unidos del “México neoliberal” (con todo y el muro transfronterizo de la ignominia), en el marco de su futura incrustación al NorthCom/NORAD –como le prometió públicamente Bob Gates, el secretario del Pentágono, al indomable candidato presidencial Manlio Fabio Beltrones Rivera (que no son sus verdaderos apellidos paterno ni materno; pero mejor lo dejamos allí porque no me quiero pelear desde ahora con quien puede ser el próximo presidente).


Nos vamos a adelantar, pero guste o disguste, Manlio Fabio –pese a su sobresaturado cementerio en el clóset– goza de relevantes apoyos allende la frontera: John Dimitri Negroponte (el anterior zar bushiano del espionaje de Estados Unidos, quien le lavó su expediente comprometedor) y Bob Gates (el importante secretario del Pentágono con Baby Bush, quien repitió con Obama), para aquéllos que deseen especular en serio (mas allá de las aburridas y desinformativas televisoras “nacionales”) sobre el nombre del futuro presidente de México.


Perturba que el fundamentalista panista calderonista (todo un encrucigrama sicótico), sobre quien pudiéramos escribir toda una enciclopedia del horror ideológico, Salvador Beltrán del Río Beltrán Madrid, anterior subsecretario de Asuntos Religiosos (no es broma) de la Secretaría de Gobernación, quien se hizo cargo azorantemente, esté hoy como flamante subsecretario multiusos de la Cancillería, de la agenda de la cumbre de Cancún.


No se le puede tener la más mínima confianza al saltimbanqui Calderón y menos a Beltrán, subsecretario “teológico”, pero tenemos que reconocer –para que vean los lectores que “no es nada personal” – que el lanzamiento de la “comunidad” de Latinoamérica y el Caribe ha sido (re)volucionaria y que tendrá que definir su agenda y rumbo en el bicentenario de la Independencia de los países de latinoamericanos, donde resultó el gran vencedor el bolivarismo: la añeja expresión político-cultural de Venezuela, con o sin Chávez, que tendrá a su cargo la próxima cumbre de la nueva e impresionante agrupación (al menos en el papel) que no podrá evadir su compromiso con la historia en el contexto del dinámico nuevo orden multipolar naciente.


Finalmente, a nuestro humilde entender, el México eterno –no el efímero “neoliberal” que con tanto cataclismo flageló al país– debe pertenecer a su región natural –desde el punto de vista etnogeográfico, cultural y lingüístico, ya no se diga de destino–, a la emergente nueva nación latinoamericana que debe aprovechar la decadencia de Estados Unidos y su “Doctrina Monroe” para constituirse como un bloque de poder creíble en el concierto universal, si es que desea sobrevivir antes de ser balcanizado y vulcanizado por los intereses unilaterales del sionismo financiero global y de la dupla anglosajona (que vuelve al embate en las islas Falkland: en español, las Malvinas, despojadas de Argentina por la vía colonial-militar).

Pero tampoco el México eterno, no el efímero “neoliberal” ?la frontera real de América Latina con Estados Unidos y Canadá (dos potencias anglosajonas del G7 y la Organización de Tratado del Atlántico Norte hoy resquebrajadas y en plena decadencia)?, puede soslayar la “latinoamericanización de Estados Unidos”, para no decir “mexicanización”, que tanto ofende al entreguismo pornográfico del foxismo castañedista.


El México eterno, no el efímero “neoliberal”, insistimos, no puede abandonar su pasado glorioso (vinculado al sur de Latinoamérica) ni su futuro prometedor ligado al norte, por lo que en forma creativa (no cautiva) –independientemente de su obligada pertenencia a todos los bloques regionales con nuestros hermanos de Latinoamérica– está obligado a construir un puente civilizatorio entre el futuro “Estados Unidos latinoamericanizado” y el resplandeciente sur de Latinoamérica, a quien le ha llegado la hora de tocar a la puerta de la historia como nuevo polo de poder mundial.





Pound falls again on deficit fears
• Sterling drops below $1.50 on warnings from ratings agency Fitch
• January's trade gap nears £8bn adding to pressure on pound
guardian.co.uk,
Tuesday 9 March 2010 11.57 GMT
The pound fell to $1.494 this morning after comments from the European head of the Fitch ratings agency

Sterling fell on the currency markets again this morning following fresh concerns over Britain's soaring deficit and its trade gap.

The pound fell by 1.3 cents, taking it back below the $1.50 level at $1.494 after ratings agency Fitch said Britain must take firmer action to tackle the budget deficit. Brian Coulton, Fitch's head of Europe, Middle East and Africa sovereign ratings, warned that the government's current plans fell far short of what was needed, and said Britain's credit profile has deteriorated in recent months.

Coulton told a conference in London that Fitch was "uncomfortable with the fiscal adjustment path set out by UK authorities", and wants to see "more credible and stronger fiscal consolidation plans during the course of 2010".

According to Coulton, the UK is still "within tolerance" of its prized AAA credit rating – the "gold standard" for sovereign debt which allows Britain to borrow relatively cheaply on the world's financial markets. But he also warned that the UK, along with France and Spain, had to act with the greatest urgency or risk being downgraded.

"The UK, Spain and France in particular must outline more credible fiscal consolidation programmes over the coming year given the pace of fiscal deterioration and the budgetary challenges they face in stabilising public debt. Failure to do so will intensify pressure on their sovereign ratings," he said.

Britain's deficit for the current financial year is expected to be around £178bn, or 12.6% of GDP. This is an all-time record, and the government is expected to borrow a similar amount next year to balance the books. Alistair Darling has pledged that the deficit will halve over the next four years, with annual borrowing falling to £82bn in 2014-15. By then, under the present government's plans, Britain's total national debt, after years of high deficits, will have risen to 78% of GDP, from 56% of GDP today.

In contrast, shadow chancellor George Osborne has promised to start implementing spending cuts this summer if the Conservatives form the next administration.

A Fitch spokesman added that Coulton's comments reflected Fitch's established view over recent months, and did not indicate that the UK's credit-worthiness had suddenly deteriorated. But City traders said his comments had helped to push the pound back below the $1.50 mark.

Another factor weighing on sterling was this morning's trade data, which showed that the UK imported almost £8bn-worth of goods more than it shipped overseas in January. This was despite sterling's recent weakness, which should make British exports more attractive.

Colin Ellis, economist at Daiwa Capital Markets Europe, said the trade data had dented hopes that overseas trade might drive Britain out of the recession.

"While monthly trade data can be notoriously volatile, and we would caution against putting too much weight on one month's figures, there is still no sign of the UK transforming into an export-led economy any time soon. In part, that is likely to reflect the fact that UK exporters are more likely to be price-takers than price-setters – implying that sterling's decline may have boosted margins and profitability, rather than firms cutting prices to boost volumes," Ellis said.

Traders said the pound had also suffered from a report issued by ratings agency Moody's, which warned that it might cut the credit ratings on some UK banks as the government withdraws its support for the sector. This could potentially make it harder for them to borrow on the wholesale money markets, denting their profitability and thus the strength of the City.

Europe bars Wall Street banks from government bond sales

• Leading US banks blamed for triggering financial crisis
• Policymakers propose a rival European monetary fund


Elena Moya

guardian.co.uk,
Monday 8 March 2010 21.36 GMT


European countries are blocking Wall Street banks from lucrative deals to sell government debt worth hundreds of billions of euros in retaliation for their role in the credit crunch.

For the first time in five years, no big US investment bank appears among the top nine sovereign bond bookrunners in Europe, according to Dealogic data compiled for the Guardian. Only Morgan Stanley ranks at number 10.

Goldman Sachs doesn't make the table. Goldman made it to number five last year and in 2006, and number eight in 2007, the data shows. JP Morgan was in the top ten last year and in 2007 and 2006 but doesn't appear this year.

"Governments do not have the confidence that the excessive risk-taking culture of the big Wall Street banks has changed and they still cannot be trusted to put the stability of the financial system before profit," said Arlene McCarthy, vice chair of the European parliament's economic and monetary affairs committee. "It is no surprise therefore that governments are reluctant to do business with banks that have failed to learn the lesson of the crisis. The banks need to acknowledge the mistakes that were made and behave in an ethical way to regain the trust and confidence of governments."

European sovereign bond league tables are now dominated by European banks such as Barclays Capital, Deutsche Bank, and Société Générale, the Dealogic table shows. Their business model is usually seen as more relationship-based, while US investment banks have traditionally been focused on immediate deal-making.

Being left out of government bond sales means missing out on one of the top fee-earning opportunities this year, given the relative drought in mergers and acquisitions and stock market flotations. Western European governments need to raise an estimated half a trillion dollars this year to refinance debts and pay for bank bailouts and rising unemployment.

Banks typically take a percentage of the total deal value for underwriting a bond issue, which could run into tens of millions given the ballooning sovereign debt sales this year. On a 1% fee, Barclays Capital would have pocketed $92m (£61m) from the $9.2bn European bonds it helped sell this year.

Barclays may have profited as a domestic anchor of UK debt sales, as a certain level of "nationalism" has surfaced according to Philip Augar, author of Chasing Alpha and other books about investment banking. "People have done as much as possible to take care of their own financial institutions," Augar said.

The National Bank of Greece featured in the top 10 for the first time in at least five years, according to Dealogic. Greece left Goldman and Morgan Stanley out of its most recent bond sale, and also dropped hedge funds from its list.

Petros Christodoulou, the head of Greece's debt management office, told the Guardian the bond issue had been directed to more "long-term" investors as they were seeking market stability. Greece has had tense relationships with Goldman recently after it emerged that the US bank had helped hide the real level of the country's public debt with derivatives contracts. The country also denied reports about the bank selling a stake of its debt to the Chinese government fund.

Investment banks insist their business areas are separated by confidentiality walls, but countries have been furious about some of their trades appearing to conflict – either on their own books, or on behalf of clients.

Goldman Sachs said its overall position in the European sovereign bond market had improved this quarter once US dollar denominated deals were included. It said its own data showed it ranked fourth in European sovereign bond sales this year.

Greece, Spain, Germany and France are also pushing for changes in the credit default swap market, where investors can bet against the possible default of a country, ultimately bringing more instability.

Britain, Spain, Ireland and Belgium have not used Wall Street firms in the largest 10 deals of the year, according to Dealogic.

Britain used Barclays, Deutsche, RBS and Royal Bank of Canada in its $7bn issue last month, the data shows. Spain has also used Santander, as well as Barclays, Citi and SocGen in recent issues.

Goldman Sachs, JP Morgan and Morgan Stanley have exploded in wealth and power over the past decade. In their glass towers in Canary Wharf, or in Goldman Sachs' European headquarters on Fleet Street, reception rooms regularly welcome prime ministers, world business leaders and multibillion-pound investors.

"The power of big investment banks was a factor in the banking crisis, and it's up to regulators and customers to stand up to them, and not picking them is one of the ways," Augar said.

But the power accumulated is too large to wane, the author said. "I doubt this will last," he said. "The US investment banks will be back in Europe before too long because they are very powerful and they have a very big footprint in Europe."

The EU is also trying to curb US financial power by creating its own monetary fund – a replica of the Washington-based IMF.The need of a European fund has emerged during the Greek crisis, as European politicians have insisted financial troubles should be resolved at home.


Ni calco ni copia


Guillermo Almeyra

La Jornada

El andino José Carlos Mariátegui, nuestro Amauta moderno, edificó los tres pilares fundacionales de la ciencia social en este continente al decir que sin la liberación de los indígenas no habría ni democracia ni socialismo en América, que las raquíticas burguesías nacionales y sus fuerzas políticas no podrían realizar las conquistas democráticas (como la cuestión de la independencia nacional o la de la tierra) y, por lo tanto, éstas deberían ser concretadas por el socialismo y, por último, que éste, en nuestras tierras, no podía ser ni calco ni copia de las experiencias hechas en otros continentes, donde existía una densidad histórico-cultural muy diferente.
El curso revolucionario actual en Bolivia está comprobando esas afirmaciones. En el surco abierto por el gobierno nacionalista de Gualberto Villarroel (1943-1946) con la primera asamblea indígena y después por la revolución de 1952 y por la asamblea popular a fines de los años 60, en tiempos del gobierno del también nacionalista general Juan José Torres, el gobierno de Evo Morales-Alvaro García Lineras está construyendo una Bolivia con un Estado basado en el masivo consenso indígena, una nación democrática y moderna que lucha por su independencia y la de todos los países latinoamericanos, en la perspectiva de la creación de un régimen social diferente que saque al país del capitalismo en condiciones de aguda dependencia.

Ahí empiezan los problemas, porque la meta social está definida mucho más por lo que no debe ser –ni el llamado socialismo real totalitario, ni la imposible política de la socialdemocracia– que por un proyecto común. Existe la convicción de que ese cambio social no puede ser ni calco ni copia de la experiencia rusa, yugoslava, china, cubana, sino que debe apegarse a la historia y las condiciones bolivianas. Y, por supuesto, la conciencia de que un aparato estatal fuerte apoyado en el movimiento campesino y en los trabajadores urbanos será la herramienta fundamental para construir las bases de una transformación profunda de Bolivia, que es un país vasto y riquísimo, apenas poblado por menos de 10 millones de habitantes y con gran cantidad de trabajadores emigrados, sobre todo a Argentina, Brasil y España.

Pero ahí acaban las coincidencias en el mismo gobierno y en su partido, el Movimiento al Socialismo. Hay, en efecto, quien teoriza que el gobierno actual es el gobierno de los movimientos. Pero éstos no tienen proyecto alternativo al capitalismo y, además, se basan en la defensa dentro de este sistema de las condiciones de vida y trabajo de sus integrantes y, por eso, entran muchas veces en choque con otros movimientos sociales y con el gobierno mismo y asumen muy a menudo un aspecto corporativo.

También existe quien piensa que es posible crear un modelo capitalista de los pobres, llamado capitalismo andino, que se basaría en una alianza entre lo que queda de los ayllus (es decir, las comunidades prehispánicas) y la incipiente burguesía nacional, con el Estado como aglutinante. Pero ese Estado es hoy capitalista y, por lo tanto, somete aún más a un tremendo desgaste a los restos comunitarios –mediante el mercado, la educación, las leyes, los impuestos– y tiende además a sustituir a los elementos de la naciente burguesía nacional, que incluso nacen también de la disolución de las comunidades. Los ayllus, por otra parte, ya desde tiempos de la Colonia dejaron de ser autosustentables porque dejaron de ser territoriales (es decir, de tener tierras en las montañas, en la falda de éstas y en los valles, para compensar con diversas producciones los problemas climáticos) y tuvieron que concentrarse en comunidades inventadas.

Hay también los que se dan como meta un socialismo comunitario no muy bien definido. Es cierto que, como planteaba Marx en sus célebres cartas a Vera Zasulich, es teóricamente posible que en algunos países no industrializados y con fuerte base campesina tradicional el socialismo se apoye fundamentalmente en las comunidades agrícolas no destrozadas aún por el desarrollo del capitalismo. Pero el capitalismo de hoy no es el del siglo XIX y existen aymaras que exportan a China y allí instalan sus hijos porque salen de la comunidad directamente al mercado mundial. El capitalismo, por otra parte, subsume hoy la agricultura y todas las relaciones precapitalistas y penetra, con sus ideas y sus mercancías, por cada poro de la sociedad. Las comunidades se diferencian internamente a gran velocidad y se disgregan. Además, el socialismo requiere una educación colectiva, pero también alternativa, científica, desmistificadora. Ese es el papel del partido que aún no existe y que el MAS no desempeña, ni cumplen tampoco los movimientos sociales. Para ser socialista, por otra parte, hay que dejar de verse primordialmente como comunitario, indígena, obrero o campesino, para no perder esas identidades pero integrarlas en una superior, la de un hombre o una mujer libres, internacionalistas, solidarios, lo cual está lejos de ser el caso en la actualidad.

Hoy, si dejamos de lado algunos militantes provenientes de los viejos partidos de la izquierda, el grueso de los cuadros del MAS son nacionalistas pragmáticos y atribuyen al Estado el tradicional papel extractivista y distribucionista que tenía el desarrollismo nacionalista clásico de 1952. Al mismo tiempo, encuentran en la particularidad de sus movimientos la oportunidad para hacer carrerismo en el Estado apoyándose en bases propias, que tienden a controlar burocráticamente. Esto abre el camino a una doble burocratización: la de los dirigentes que se integran en el aparato estatal y la de la verticalización creciente de las organizaciones de base, con fines y por medios clientelares. Aquí está el nudo del problema: en la carencia de fines claros para la superación del capitalismo y en la falta de un partido, democrático, pluralista, no estatista, que dé importancia a la discusión teórica y a la formación política de sus cuadros.



Fuente: www.jornada.unam.mx/2010/02/28/index.php?section=opinion&article=017a1pol


Gates visits Afghanistan to prepare US offensive against Kandahar

By Joe Kishore

9 March 2010

US Defense Secretary Robert Gates made an unannounced trip to Afghanistan on Monday to discuss preparations for a major military offensive against Kandahar, the country’s second largest city.


At a joint press conference in Kabul with Afghan President Hamid Karzai, Gates warned of a new round of bloody violence against the Afghan people. “People do need to understand there is some very hard fighting and some very hard days ahead,” he said. “I worry people will get too impatient and think things are better than they actually are.”

The US is in the midst of a “surge” in southern Afghanistan, under the direction of the Obama administration. The main target will be Kandahar, a city of some 900,000 people and the birthplace of the Taliban. The US is amassing troops for the offensive—so far only 6,000 of Obama’s additional 30,000 troops have arrived.

While “Kandahar has not been under Taliban control, it’s been under a menacing Taliban presence,” Gates warned. He discounted any effort to open up negotiations with sections of the Taliban until much more violence had been unleashed. Any peace deal would have to wait until opposition groups saw clearly that the odds “are no longer in their favor,” he said.

In addition to meeting with Karzai, Gates held meetings with Gen. Stanley McChrystal, the US commander in Afghanistan. McChrystal indicated that there would be a steady increase of repression in the area surrounding Kandahar over the coming months. “There won’t be a D-Day that is climactic,” he said. “It will be a rising tide of security as it comes.”

Gates’s trip was also evidently intended to preempt a visit by Iranian President Mahmoud Ahmadinejad, who had a previously scheduled meeting with Karzai the same day. Iran announced early on Monday that Ahmadinejad was postponing his visit.

Gates used his visit as an opportunity to issue new threats against Iran. En route to Afghanistan, he accused Iran of “playing a double game in Afghanistan.” He continued, “They want to maintain a good relationship with the Afghan government. They also want to do everything they possibly can to hurt us, or for us not to be successful.”

Gates accused Iran of aiding the Taliban, “whether they are providing money” or “some low level of support.” Typically, he provided no evidence of such aid.

In a clear threat of aggressive action, Gates warned, “They also understand that our reaction, should they get too aggressive in this, is not one they would want to think about.” The Pentagon later “clarified” this statement, claiming it was meant to refer to US actions in Afghanistan, not a military action against Iran itself.

However, the charges are the latest in a series of moves designed to escalate pressure on Iran. Last month, US Secretary of State Hillary Clinton declared that Iran is “moving toward a military dictatorship.” The Obama administration is currently seeking to push through stronger sanctions against Iran in the United Nations, while intensifying charges that Iran is pursuing nuclear weapons.

Gates’s visit also comes a day after elections in Iraq, where the Obama administration has sought to undermine what it considers to be the more pro-Iranian faction, the United Iraqi Alliance coalition.

Plans for the new offensive in Kandahar follow the formal ending of major combat operations in Marjah, a much smaller city chosen as the first step in the southern campaign. In the course of the campaign dozens of civilians were killed, despite US claims that it was seeking to limit civilian casualties.

Over the weekend, Karzai visited Marjah, where he was besieged with complaints about the US military and corruption in the Afghan government.

The New York Times quoted the comments of one local Afghan leader, Hajji Abdul Aziz, denouncing the warlords associated with the Afghan government: “We will tell you that the warlords who ruled us for the past eight years, those people whose hands are red with the people’s blood, those people who killed hundreds—they are still ruling over this nation.”

In an indication of the disaster brought on by the US offensive, the Times added that the local officials “outlined newer complaints: Innocent farmers arrested by the Americans. No doctors. Destroyed irrigation canals. Schools and homes taken over by American troops. Other homes wrecked.”

“You have said on the radio that you want our children to be educated,” Aziz said. “But how could we educate or children when their schools are turned into military bases? The Taliban never build their military bases in the schools.”

Reports have also emerged that the new district chief picked by Karzai to head Marjah, Jajji Abdul Zahir, had previously been arrested in Germany on charges of stabbing his stepson. While Zahir has denied the reports, US and NATO officials have indicated that such criminality would be a good thing. “This country is not going to be run by choir boys,” the senior NATO official in Kabul is quoted as saying.

Gates added, “The question is, if the guy committed a crime and served the time, then does that automatically rule him out?”


The preparations for Kandahar make clear that the US is in the midst of a protracted and expanding occupation, which will have devastating consequences for the people of Afghanistan.


¿Ha llegado a su apogeo el imperio de bases de EE.UU.?

Retroceso en el Pacífico


John Feffer
TomDispatch


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Introducción del editor de TomDispatch

Cuando se habla de grietas en el edificio imperial de EE.UU. –medido por la capacidad de otros países de decir “no” a Washington, o mirar para otro lado cuando los funcionarios estadounidenses insisten en algo– Europa ha estado cosechando todos los titulares recientemente, y han estado absolutamente centrados en EE.UU. “Gates: OTAN en crisis, tiene que enmendarse,” “Retirada holandesa,” etc. Todo esto por un país –Holanda– que evidentemente se retirará de Afganistán gracias a la intensa presión pública contra la guerra en ese país, y otros países de la OTAN cuyos responsables están arrastrando los pies y vacilando respecto al envío de refuerzos significativos. Sería posible, por cierto, imaginar titulares bastante diferentes (“Europeos reaccionan ante arrogantes y autoritarios estadounidenses,” “Europeos vuelven la espalda a interminable guerra”), pero no en las noticias de la prensa dominante. Ciertamente se podrán encontrar algunos comentarios impactantes sobre el tema de gente como Andrew Bacevich y Juan Cole, pero pasan desapercibidos.


La verdad es que Europa todavía parece lejos de estar dispuesta a presentar un conjunto de firmes negativas a Washington en muchos aspectos, mientras en Asia, los rechazos de clientes claves de EE.UU. durante el medio siglo pasado han sido aún menos evidentes. Pero a veces de la menor grieta en una fachada provienen los mayores cambios. En este caso, el más modesto “no” potencial de un nuevo gobierno japonés en Tokio, con respecto a la postura de EE.UU. en cuanto a las bases en ese país, parece haber provocado casi un pánico en Washington. Ni en Europa ni en Asia hemos sentido algún terremoto político –hasta ahora. Pero bajo la superficie, las placas tectónicas políticas globales se están desplazando, y quién sabe cuándo, a medida que el poder en este planeta cambia lentamente, una de ellas se resbalara y repentinamente, para bien o para mal, todo el paisaje del poder se verá diferente.

John Feffer, codirector de Foreign Policy in Focus y colaborador regular de TomDispatch ya ha escrito en este sitio sobre si Afganistán será el cementerio de la OTAN. Ahora, se vuelve hacia el este para explorar si, en una disputa sobre una insignificante base en la isla japonesa de Okinawa, podamos sentir los primeros estruendos de la línea de falla asiática del poder global estadounidense. Tom

Retroceso en el Pacífico

¿Ha llegado a su apogeo el imperio de bases de EE.UU.?

John Feffer

Para ser un país con una constitución pacifista, Japón está repleto de armamento. Por cierto, ese país asiático ha funcionado desde hace tiempo como un inmenso portaaviones y base naval para el poder militar de EE.UU. No podríamos haber librado las guerras de Corea y de Vietnam sin las cerca de 90 bases militares repartidas por las islas de nuestro principal aliado en el Pacífico. Incluso hoy en día, Japón sigue siendo el sostén de lo que queda de la política de contención de EE.UU. en la Guerra Fría cuando tiene que ver con China y Corea del Norte. Desde las bases aéreas de Yokota y Kadena, EE.UU. puede enviar tropas y bombarderos a través de Asia, mientras la base de Yokosuka cerca de Tokio es la mayor instalación naval estadounidense fuera de EE.UU.

Se podría pensar que, con tantas bases japonesas, EE.UU. no haría tanto escándalo por el cierre de una de ellas. Vuelva a pensarlo. La actual batalla por la base aérea del Cuerpo de Marines en Futenma en Okinawa –una prefectura isleña a casi 1.600 kilómetros al sur de Tokio que alberga unas tres docenas de bases estadounidense y un 75% de las fuerzas de EE.UU. en Japón– se está acelerando. De hecho, Washington parece dispuesto a apostar su reputación y su relación con un nuevo gobierno japonés por la suerte sólo de esa base, lo que es muy revelador con respecto a las ansiedades estadounidenses en la era de Obama.

Lo que hace que esto sea tan extraño, superficialmente, es que Futenma es una base obsoleta. Según un acuerdo al que llegó el gobierno de Bush con el anterior gobierno japonés, EE.UU. ya estaba planificando el desplazamiento de los marines que ahora están en Futenma a la isla de Guam. No obstante, el gobierno de Obama insiste, sobre las protestas de los okinawenses y las objeciones de Tokio, en completar ese acuerdo construyendo una nueva base de reemplazo parcial en una parte menos densamente poblada de Okinawa.

La actual disputa entre Tokio y Washington no es una simple “borrasca en el Pacífico” como Newsweek la describió quitándole importancia. Después de seis décadas de decir sí a todo lo que EE.UU. demandaba, Japón finalmente parece estar a punto de decir no a algo que es de mucha importancia para Washington, y la relación que Dwight D. Eisenhower una vez calificó de “alianza indestructible” muestra cada vez más pequeñas fisuras. Peor todavía, desde la perspectiva del Pentágono, la resistencia de Japón podría ser infecciosa –un motivo importante por el cual EE.UU. pone en juego su alianza por el cierre de una sola base militar anticuada y la construcción de otra de dudoso valor estratégico.

Durante la Guerra Fría, el Pentágono estaba preocupado porque los países caerían como fichas de dominó ante un inexorable avance comunista. Actualmente el Pentágono se preocupa por un tipo diferente de efecto dominó. En Europa los países de la OTAN se niegan a dar su pleno apoyo a la guerra de EE.UU. en Afganistán. En África, ningún país se ha presentado para recibir la central del nuevo Comando África del Pentágono. En Latinoamérica, Ecuador ha expulsado a EE.UU. de su base aérea en Manta.

Todos estos son indudablemente síntomas de la decadencia del poder estadounidense que los militares de EE.UU. viven a escala global. Pero el actual retroceso en Japón es la señal más segura hasta ahora de que el imperio estadounidense de bases militares en el extranjero ha llegado a su punto de apogeo y pronto retrocederá.

¿Fin del servilismo?

Hasta hace poco, Japón era virtualmente un Estado de un solo partido, y eso convenía perfectamente a Washington. El Partido Liberal Democrático (PLD) que gobernó más de medio siglo, tenía la más cómoda relación bipartidaria con los responsables políticos de esa ciudad y su “club del crisantemo” de expertos amistosos hacia Japón. Una reciente revelación de que, en 1969, Japón cedió ante la demanda del presidente Richard Nixon de que recibiera en secreto barcos de EE.UU. que portaban armas nucleares –a pesar de los principios antinucleares supuestamente firmes de Tokio– ha revelado sólo la punta de ese servilismo.

Durante y después de la Guerra Fría, los gobiernos japoneses hicieron lo imposible para dar a Washington todo lo que quisiera. Cuando las restricciones sobre exportaciones militares constituían un obstáculo para la alianza, Tokio simplemente hizo una excepción para EE.UU. Cuando la cooperación en la defensa de misiles contradecía la prohibición de Japón de la militarización del espacio, Tokio de nuevo movía una varita mágica y hacía desaparecer la restricción.

Aunque la constitución de Japón renuncia a la “amenaza o el uso de fuerza como medio para solucionar disputas internacionales,” Washington presionó a Tokio para que contribuyera a los costes de la aventura militar de EE.UU. en la primera Guerra del Golfo contra Sadam Hussein en 1990-1991, y Tokio lo hizo. Luego, desde noviembre de 2001 hasta hace poco, Washington persuadió a los japoneses para que suministraran reabastecimiento de combustible en el Océano Índico para barcos y aviones que participaban en la guerra de Afganistán. En 2007, el Pentágono incluso trató de forzar a Tokio para que aumentara sus gastos de defensa a fin de que pagara más por los costes de la alianza.

Por cierto, el PLD cumplió con tales demandas porque correspondían perfectamente a sus propios planes de cambiar la constitución de paz de ese país y reforzar sus fuerzas armadas. Durante las últimas dos décadas, de hecho, Japón ha adquirido equipamiento notablemente sofisticado, que influye aviones caza, capacidad de reabastecimiento en el aire, y barcos de asalto que pueden funcionar como portaaviones. También modificó más de 50 veces la Ley de Fuerzas de Autodefensa de 1954, que define lo que las fuerzas armadas japoneses pueden y no pueden hacer, para dar a sus fuerzas la capacidad de actuar con una fuerza ofensiva de ataque. A pesar de su “constitución de paz,” Japón tiene ahora una de las fuerzas armadas más impresionantes del mundo.

Y apareció el Partido Democrático de Japón (PDJ). En agosto de 2009, ese nuevo partido político destronó al PLD, después de más de medio siglo en el poder, y se impuso en las elecciones con un amplio mandato para cambiar las cosas. En vista del bajón en la economía, el partido se ha concentrado en temas interiores y la reducción de costes. No es sorprendente, sin embargo, que el esfuerzo por hacer recortes en el presupuesto japonés haya llevado al partido a analizar la alianza con EE.UU. A diferencia de la mayoría de los demás países que albergan bases militares de ese país, Japón paga la mayor parte del coste de mantenerlas: más de 4.000 millones de dólares por año en apoyo directo o indirecto.

Bajo las circunstancias, el nuevo gobierno del primer ministro Yukio Hatoyama propuso algo ciertamente modesto – que se colocara la alianza entre EE.UU. y Japón, en la frase del momento, sobre una base “más equitativa”. Inauguró ese nuevo enfoque de un modo bastante simbólico, terminando la misión de reabastecimiento de Japón en el Océano Índico. (aunque típicamente Japón endulzó la píldora con la oferta de un paquete quinquenal de 5.000 millones de dólares en ayuda al desarrollo para el gobierno afgano.)

De un modo más sustancial, el gobierno de Hatoyama también indicó que quería reducir sus pagos de apoyo a las bases. Los recortes propuestos por Japón vienen en un momento inoportuno para el gobierno de Obama, que trata de pagar por dos guerras, sus “operaciones de contingencia en el extranjero,” y una red mundial de más de 700 bases militares. Las cargas económicas de las operaciones en el extranjero de EE.UU. están aumentando, y menos países se muestran dispuestos a compartir los costes.

De dugongos y democracia

La fuente inmediata de tensión en la relación entre EE.UU. y Japón ha sido el deseo de Tokio de renegociar el acuerdo de 2006 de cerrar Futenma, transferir a esos 8.000 marines a Guam, y construir una nueva base en Nago, un área menos densamente poblada de la isla. Es un acuerdo que amenaza con hacer que un gobierno que ya está en aprietos incurra en gastos considerables. En 2006, Tokio prometió pagar más de 6.000 millones de dólares sólo para ayudar a trasladar a los marines a Guam.

El coste político para el nuevo gobierno de continuar la locura del PLD puede ser aún mayor. Después de todo, el PDJ recibió un apoyo considerable de votos de okinaweses, insatisfechos con el acuerdo de 2006 y ansiosos de ver el fin de la ocupación estadounidense de su isla. Durante las últimas décadas, con bases estadounidenses construidas unas junto a otras en las partes más densamente pobladas de la isla, los okinaweses han sufrido contaminación del aire, del agua y del ruido, accidentes como la caída de un helicóptero estadounidense en 2004 en la Universidad Internacional de Okinawa, y crímenes que van desde infracciones triviales de velocidad hasta la violación de una niña de 12 años por tres marines en 1995. Según un sondeo de opinión de junio de 2009, un 68% de los okinaweses se oponía a la reubicación de Futenma dentro de la prefectura, mientras sólo un 18% favorecía el plan. Mientras tanto, el Partido Socialdemócrata, un miembro minoritario en la coalición gobernante, ha amenazado con retirarse si Hatoyama no cumple con su promesa electoral de no construir una nueva base en Okinawa.

Y además existe el dugongo, un mamífero acuático similar al manatí que parece un cruce entre una morsa y un delfín y que fue la inspiración probable del mito de la sirena. Sólo 50 especímenes de esta especie en peligro siguen viviendo en las aguas marinas amenazadas por la propuesta nueva base cerca de la menos poblada Nago. En un caso que marca un hito, abogados japoneses y ecologistas estadounidenses presentaron una demanda en un tribunal federal de EE.UU. para bloquear la construcción de la base y salvar al dugongo. Para ser realistas, incluso si el Pentágono estuviera dispuesto a apelar el caso hasta llegar a la Corte Suprema, abogados y ecologistas podrían involucrar a los militares de EE.UU. en papeleo legal y burocrático durante tanto tiempo que la nueva base podría permanecer para siempre en la etapa de planificación.

Por razones ecológicas, políticas y económicas, el abandono del acuerdo de 2006 es algo obvio para Tokio. Ante la insistencia de Washington de retener una base de poca importancia estratégica, sin embargo, el desafío para el PDJ ha sido encontrar otro sitio que Nago. El gobierno japonés jugó con la idea de fusionar la instalación de Futenma con instalaciones existentes en Kadena, otra base de EE.UU. en la isla. Pero ese plan – así como una posible reubicación en otras partes de Japón – ha provocado una dura resistencia local. Una propuesta para expandir las instalaciones en Guam fue rechazada por el gobernador de la isla.

La solución a todo esto es evidente: cerrar Futenma sin abrir otra base. Pero hasta ahora, EE.UU. se niega a facilitar las cosas a los japoneses. De hecho, Washington hace todo lo que puede por acorralar al nuevo gobierno en Tokio.

Aumentando la presión

La presencia militar de EE.UU. en Okinawa es un residuo de la Guerra Fría y un compromiso de EE.UU. de contener a la única potencia militar en el horizonte que podría amenazar la supremacía militar estadounidense. En los años noventa, la solución del gobierno de Clinton ante el ascenso de China fue “integrar, pero protegerse.” La protección – contra la posibilidad de que China desarrollara una tendencia maligna – se centró en una alianza EE.UU.-Japón fortalecida y un disuasivo militar japonés creíble.

Lo que no anticiparon el gobierno de Clinton y sus sucesores fue hasta qué punto China desarmaría esa estrategia de protección efectiva y pacíficamente con una cuidadosa habilidad política y una vigorosa política comercial. Una serie de países del sudeste asiático, incluidas las Filipinas e Indonesia, sucumbieron rápidamente a la versión china de la diplomacia de la chequera. Entonces, en la última década, Corea del Sur, como los japoneses actualmente, comenzó a hablar de establecer relaciones “más igualitarias” con EE.UU. en un esfuerzo por no ser involucrada en algún futuro lío militar entre Washington y Beijing.

Ahora, cuando sus archiconservadores se han ido del gobierno, Japón a siente visiblemente atraído por los encantos de China. En 2007, China ya ha sobrepasado a EE.UU. como el principal socio comercial del país. Al devenir primer ministro, Hatoyama propuso sensiblemente el futuro establecimiento de una comunidad del este asiático según el modelo de la Unión Europea. Desde su punto de vista, eso apalancaría la posición de Japón entre una China en ascenso y un EE.UU. en declinación. En diciembre, mientras Washington y Tokio estaban regateando amargamente por el tema de la base de Okinawa, el dirigente del PDJ, Ichiro Ozawa envió una señal a Washington así como a Beijing al conducir una delegación de 143 miembros de legisladores de su partido en una visita de cuatro días a China.

No es sorprendente que la política de deslumbramiento de China haya hecho sonar la alarma en Washington, donde la República Popular sigue siendo un centro de preocupación primordial para un grupo de planificadores estratégicos dentro del Pentágono. La base de Futenma – y su potencial reemplazo – estaría bien situada, si Washington decidiera algún día enviar unidades de reacción rápida al Estrecho de Taiwán, al Mar del Sur de China, o a la península coreana. A los planificadores estratégicos en Washington les gusta hablar de la “tiranía de la distancia,” de la dificultad de colocar “botas en el terreno” desde Guam o Hawaí en caso de una emergencia en el este asiático.

Sin embargo, el verdadero valor estratégico es, en el mejor de los casos, cuestionable. Los surcoreanos son más que capaces de encarar cualquier contingencia en la península. Y EE.UU., tiene francamente suficiente poder de fuego por aire (Kadena) y mar (Yokosuka) dentro de una distancia de emergencia de China. Un par de miles de marines no influirán considerablemente en el resultado (aunque estos últimos estén vigorosamente en desacuerdo). Sin embargo, en un medio político en el cual el Pentágono enfrenta difíciles alternativas entre el financiamiento de guerras de contrainsurgencia y viejos sistemas de armas de la Guerra Fría, el lobby de la “amenaza china” no quiere ceder en nada. El que no se pueda reubicar la base de Futenma dentro de Okinawa podría ser el primer paso por una ladera resbaladiza que podría potencialmente arriesgar miles de millones de dólares en armas de la Guerra Fría que todavía están en la línea de producción. Es difícil justificar la compra de todos esos juguetes sin tener un sitio donde jugar con ellos.

Y es un motivo por el cual el gobierno de Obama se ha lanzado a presionar a Tokio para que se adhiera al acuerdo de 2006. Incluso envió al secretario de defensa Robert Gates a la capital japonesa en octubre pasado, antes del tour asiático del presidente Obama. Como un padre impaciente que reconviene a un adolescente renegón, Gates sermoneó a los japoneses “para que sigan adelante” y se ajusten al acuerdo – irritando tanto al nuevo gobierno como al público.

La expertocracia se ha mantenido unida tras un consenso partidario en Washington de que el nuevo gobierno japonés debería acostumbrarse tanto a su condición inferior como su predecesor y dejar de hacer líos. El gobierno de Obama está frustrado con “el manejo superficial del tema por Hatoyama,” escribe Fred Hiatt, editor de la página editorial del Washington Post. “Lo que ha resultado de que el señor Hatoyama no enuncie una estrategia o plan de acción claro es el mayor vacío político en más de 50 años,” agrega Victor Cha, ex director de asuntos asiáticos del Consejo Nacional de Seguridad. Ninguno de los dos analistas reconoce que la única “falta de acción” o acción “superficial” de Tokio fue hacerle frente a Washington. “La disputa podría debilitar la seguridad en el este de Asia en el 50 aniversario de una alianza que ha servido bien a la región,” entonó sin rodeos The Economist. “Por duro que sea para el nuevo gobierno de Japón, tiene que hacer la mayor parte de las concesiones, aunque no todas.”

El gobierno de Hatoyama no es en nada radical, ni es antiestadounidense. No se prepara para exigir que se cierren todas las bases de EE.UU., ni siquiera muchas de ellas. Ni siquiera se prepara para cerrar ninguna de las demás tres docenas (o algo así) de bases en Okinawa. Su modesto retiro se limita a Futenma, donde se encuentra entre la roca de la opinión pública japonesa y la dureza de la presión del Pentágono.

Los que prefieren lograr los objetivos de Washington con Japón de un modo más indirecto, aconsejan tener paciencia. “Si EE.UU. menoscaba al nuevo gobierno japonés y crea resentimiento en el público japonés, una victoria respecto a Futenma podría ser pírrica,” escribe Joseph Nye, el arquitecto de la política asiática de EE.UU. durante los años de Clinton. Los expertos en Japón instan a que EE.UU. espere hasta el verano cuando el PDJ haga un intento de obtener suficientes escaños en las próximas elecciones parlamentarias para librarse de sus socios de la coalición, si considera necesaria una acción semejante.

Incluso si el Partido Socialdemócrata ya no presenta constantemente el tema de la base en Okinawa en el gobierno, el PDJ todavía tiene que encarar la democracia en la base. Los okinaweses están totalmente opuestos a una nueva base. Los residentes de Nago, donde se construiría esa base, acaban de elegir a un alcalde que hizo campaña con una plataforma contra la base. No causaría una buena impresión si el partido que finalmente ha introducido una verdadera democracia en Tokio la aplastara en Okinawa.

Salto de las islas a la inversa

Dondequiera los militares de EE.UU. colocan su pié en el extranjero, han aparecido movimientos para protestar contra las consecuencias militares, sociales y ecológicas de sus bases militares. Este movimiento contra las bases ha logrado algunos éxitos, como ser el cierre de una instalación de la armada de EE.UU. en Vieques, Puerto Rico, en 2001. El movimiento también ha dejado su huella en el Pacífico. Después de la erupción del monte Pinatubo, activistas por la democracia en las Filipinas clausuraron con éxito la Base Clark de la Fuerza Aérea cubierta de cenizas, y la Estación Naval Subic Bay en 1991-1992. Más adelante, activistas surcoreanos lograron obtener el cierre de la inmensa instalación Yongsan en el centro de Seúl.

Por cierto, fueron sólo victorias parciales. Washington negoció subsiguientemente un Acuerdo de Fuerzas Visitantes con las Filipinas, según el cual los militares de EE.UU. reinstalaron tropas y equipos en la isla, y reemplazó la base Yongsan en Corea con una nueva en la cercana Pyeongtaek. Pero esas victorias “que no sucedieron en mi patio trasero” (NIMBY por sus siglas en inglés) fueron suficientemente significativas para ayudar a empujar al Pentágono hacia la adopción de una doctrina militar que subraya la movilidad por sobre la posición. Las fuerzas armadas de EE.UU. se basan ahora en “flexibilidad estratégica” y “reacción rápida” tanto para enfrentar amenazas inesperadas como para encarar la inconstancia de sus aliados.

Por supuesto el gobierno de Hatoyama puede aprender a decir no a Washington respecto a las bases en Okinawa. Por considerar esto evidentemente una probabilidad, el ex secretario adjunto de Estado y ex embajador de EE.UU. en Japón, Richard Armitage, ha dicho que “más vale” que EE.UU. “tenga un plan B.” Pero es posible que la victoria del movimiento contra la base sea sólo parcial. Las fuerzas de EE.UU. permanecerán en Japón, y especialmente Okinawa, e indudablemente Tokio seguirá pagando por su mantenimiento.

Animados incluso por esta victoria parcial, sin embargo, movimientos NIMBY probablemente crecerán en Japón y en toda la región, concentrándose en otras bases en Okinawa, bases en Japón propiamente tal, y en otros sitios en el Pacífico, incluido Guam. Por cierto, ya crecen las protestas en Guam contra el proyecto de expansión de la Base Andersen de la Fuerza Aérea y de la Base Naval Guam para recibir a esos marines de Okinawa. Y esto provoca terror en los corazones de los planificadores del Pentágono.

En la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. empleó una estrategia de salto de isla en isla para acercarse cada vez más al centro de Japón. Okinawa fue la última isla y la última batalla importante de esa campaña, y más gente murió allí durante los combates que en los subsiguientes bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en conjunto: 12.000 soldados estadounidenses, más de 100.000 soldados japoneses, y tal vez 100.000 civiles okinaweses. Esta experiencia histórica ha endurecido la decisión pacifista de los okinaweses.

La actual batalla por Okinawa sitúa nuevamente a EE.UU. contra Japón, y de nuevo las víctimas son los okinaweses. Pero hay una buena probabilidad de que los okinaweses, como los Na’vi en la gran cinta NIMBY “Avatar”, triunfen esta vez.

Una victoria en el cierre de Futenma y en la prevención de la construcción de una nueva base podría ser el primer paso en un potencial salto de las islas a la inversa. Puede que un día movimientos NIMBY puedan terminar por sacar a los militares de EE.UU. de Japón y de Okinawa. No es probable que sea un proceso fácil, ni es probable que suceda pronto. Pero el kanji está en los muros. Incluso si los yanquis no saben lo que significan los ideogramas japoneses, por lo menos entenderán en qué dirección apunta la flecha de salida.

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John Feffer es co-director de Foreign Policy In Focus en el Institute for Policy Studies y escribe su columna regular World Beat.

Copyright 2010 John Feffer

© 2010 TomDispatch. All rights reserved.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175214/


Entrevista a Noam Chomsky tras el terremoto en Haití

"La ayuda debe ir a las organizaciones populares haitianas, no a los contratistas u ONG"

Keane Bhatt
¡Reclama!


Traducido para Rebelión por el autor, revisado por Caty R.

Durante decenios Noam Chomsky ha sido un analista y activista al servicio al pueblo haitiano. Además de su revolucionaria carrera lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts ha escrito, publicado discursos y protestado contra la injusticia durante más de cuarenta años. Es autor de Getting Haiti Right This Time: The U.S. and the Coup (Comprender Haití correctamente esta vez: EE.UU. y el golpe de Estado). Su análisis «La tragedia de Haití» dentro de su libro Año 501: La Conquista Continúa, se publicó en 1993 y está disponible en línea gratuitamente. Esta entrevista se realizó a finales de febrero por teléfono y correo electrónico y se publicó primero en ¡Reclama! magazine. El entrevistador agradece su ayuda a Peter Hallward.
Recientemente usted firmó una carta a The Guardian en señal de protesta por la militarización de la ayuda de emergencia. Criticó la priorización de la seguridad y el control militar en detrimento del rescate y el socorro

Creo que hubo un énfasis excesivo en la primera etapa en la militarización en lugar del suministro directo de socorro. No creo que haya ningún significado a largo plazo... Estados Unidos tiene una ventaja comparativa en la fuerza militar. Tiende a reaccionar ante cualquier cosa en el primer momento con la fuerza militar, ésa es su destreza. Y creo que la llevó al exceso. Había mas fuerza militar de la necesaria; algunos de los médicos que estaban en Haití, incluidos los de «Partners for Health», que llevaban allí mucho tiempo, consideraron que hubo una cuestión racista en la creencia de que los haitianos iban a crear disturbios y debían ser controlados, etc., pero había muy pocas señales de eso, todo estaba muy tranquilo y en calma. El énfasis en la militarización probablemente demoró un poco la prestación de socorro. Coincidí con la orientación general de la petición, que señalaba que había demasiada militarización.

Si la militarización extrema del auxilio no fue intencionada, sino simplemente una reacción usual de EE.UU., ¿es una casualidad que haya una enorme presencia de tropas disponibles para afrontar las crecientes protestas populares inmediatamente posteriores al terremoto? Sorprendentemente un gran grupo politizado compuesto por supervivientes se ha movilizado para exigir el retorno de Aristide, reparaciones en vez de caridad por parte de Francia, etc.

Hasta el momento no me he enterado de ningún despliegue de tropas para reprimir las protestas. Podría ocurrir, pero sospecho que una preocupación más urgente es el desastre inminente de la temporada de lluvias, en el que da miedo pensar.

En cuanto a la labor de auxilio, aparte de Partners in Health, Al-Jazeera señaló que el equipo médico cubano fue el primero que estableció servicios médicos entre los escombros y que constituye el mayor contingente de trabajadores de la salud en Haití, algo que precedió al terremoto. Si su trabajo en Pakistán [en el terremoto de 2005] es un indicador, probablemente serán los últimos en salir. Parece que Cuba tiene un historial ejemplar de ayuda extranjera, de muchos años.

Bueno, los cubanos ya estaban allí antes del terremoto. Tenían varios centenares de médicos allí. Y sí, enviaron más rápidamente, organizaron los servicios médicos con mucha rapidez. Venezuela también envió ayuda rápidamente y fue también el primer y único país que canceló totalmente la deuda. Haití tenía una deuda considerable con Venezuela a través de Petrocaribe. Es muy sorprendente que no se invitase a Venezuela y Cuba a la reunión de donantes de Montreal.

En realidad el primer ministro de Haití, Bellerive, puso mucho énfasis en agradecer a tres países: República Dominicana, Cuba y Venezuela su rápido suministro de ayuda. Lo que dijo Al-Jazeera acerca de Pakistán es totalmente correcto. En aquel tremendo terremoto de hace unos años fueron realmente los cubanos los únicos que llegaron a las zonas difíciles en lo alto de las montañas, donde es muy difícil vivir. Son los que se quedaron después de que todos los demás salieran. Y nada de eso se difundió en Estados Unidos. Pero la cuestión es que, no importa lo que se piense sobre Cuba, su internacionalismo es bastante espectacular. Y la gente que ha estado trabajando en Haití por años está impresionada por la ayuda médica cubana, como se impresionaron en Pakistán, de hecho. Es una vieja historia. Quiero decir, la contribución cubana a la liberación de África es abrumadora. Y se puede encontrar esta historia en el ámbito académico, pero el público no sabe nada al respecto.

Sobre este punto, usted ha hablado de que «Los estados no son agentes morales, actúan por sus propios intereses. Y eso significa los intereses de las poderosas fuerzas internas». ¿Cómo se relaciona la historia ejemplar de trabajo humanitario como política del Estado cubano con ese pensamiento?

Bueno, creo que ha sido una parte fundamental de la revolución cubana tener un nivel muy alto de internacionalismo. Quiero decir, estos casos que has mencionado son algunos ejemplos, pero el caso más extremo fue el de la liberación de África. Tomemos el caso de Angola, por ejemplo, y existen verdaderas conexiones entre Cuba y Angola –una gran parte de la población cubana procede de Angola-. Pero Sudáfrica, con el apoyo de EE.UU., después de la caída del imperio portugués, invadió Angola y Mozambique para establecer su propio régimen títere allí. Trataba de proteger a Namibia, para mantener el apartheid, y nadie hizo mucho al respecto, pero los cubanos enviaron fuerzas, enviaron soldados negros que derrotaron a un ejército de mercenarios blancos y no sólo rescataron Angola, sino que causaron una conmoción en todo el continente –un choque psíquico- porque se consideraba que los mercenarios blancos era invencibles y un ejército negro los derrotó y los envío de vuelta a Sudáfrica. Así que dio la mano a los movimientos de liberación y además una lección a los blancos sudafricanos, para los que estaba llegando el final. No se puede pretender dominar un continente por motivos racistas. Ahora bien, no puso fin a las guerras. Los ataques de Sudáfrica en Angola y Mozambique se prolongaron hasta finales de 1980, con el fuerte apoyo de EE.UU. Y no fue ninguna broma. Según la ONU se estima que mataron a un millón y medio de personas en Angola y Mozambique, nada insignificante. Sin embargo la intervención cubana tuvo un efecto enorme, también en otros países de África. Y uno de los aspectos más llamativos de ella es que los cubanos no se atribuyeron el mérito. Querían que los movimientos nacionalistas en Africa lo asumieran. De hecho, nada de esto se conocía hasta que un investigador estadounidense, Piero Gleijeses, descubrió la evidencia en los archivos cubanos y en fuentes de África y la publicó en revistas especializadas y en un libro de texto, y es una historia sumamente asombrosa, pero poco conocida y pocas personas han oído hablar de ella.

Usted mencionó la cancelación de la deuda venezolana. Al mismo tiempo, el G7 se encuentra en el proceso de eliminación de la deuda bilateral. ¿Por qué es eso?

Bueno, se habla de eso, sí. Los venezolanos fueron los primeros. Y simplemente cancelaron totalmente la deuda. El G7 lo rechazó. En la reunión de Montreal incluso se negaron a hablar de ello. Más adelante indicaron que se podría hacer algo. Tal vez se sintieron avergonzados por la acción de Venezuela. Pero no estoy seguro de cómo se está llevando a cabo. En lo que se refiere al Fondo Monetario Internacional (FMI), que es básicamente una rama del Departamento del Tesoro de EE.UU., ha hablado del asunto pero hasta ahora, por lo que he podido saber, no hay ningún acuerdo con respecto a la cancelación de la deuda.

Bellerive, el Primer Ministro de Haití, agradeció a la República Dominicana, Cuba y Venezuela. Se ha elogiado a la República Dominicana por sus esfuerzos de socorro: el suministro de alimentos, materiales y atención médica, por ejemplo. Pero al mismo tiempo hay informes de la frontera de que las tropas dominicanas realizan deportaciones forzadas de miembros de las familias de los pacientes de Haití y algunas veces incluso de los mismos pacientes, en Jimaní, por ejemplo. ¿Cuál es su opinión de estos acontecimientos contradictorios que tienen lugar?, ¿y hay un contexto histórico que le gustaría agregar?

Bueno, lo que hace la República Dominicana lo deciden los dominicanos, pero lo más sorprendente desde mi perspectiva es que Estados Unidos no haya traído apenas refugiados, ni siquiera para tratamiento médico. Y eso lo condenó duramente el decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami que pensó que era simplemente un crimen no traer a los haitianos a Miami donde hay instalaciones médicas maravillosas, mientras que en Haití tienen que operar con sierras. Y de hecho una de las primeras reacciones de EE.UU. con respecto al terremoto fue enviar a la Guardia Costera para garantizar que no hubiera ningún intento de fuga de Haití. O sea, eso es atroz. Estados Unidos es el país más rico del mundo, está justamente al lado de Haití. Debe ofrecer todos los medios posibles de ayuda a los haitianos.

Además hay un poco de contexto aquí. Quiero decir, el terremoto en Haití ha golpeado de forma diferente a las diversas clases sociales. No hizo mucho daño a la élite rica en las lomas, quedó afectada, pero no destruida. Sin embargo gran número de los barrios urbanos en los que vivían muchas personas resultaron devastados. Tal vez 200.000 personas murieron. ¿Cómo es que vivían allí? Aunque esto se remonta al sistema colonial francés del siglo pasado, vivían allí debido a las políticas de Estados Unidos.

¿Está hablando de la aniquilación forzada de la agricultura campesina en la década de 1990?

Comenzó con Woodrow Wilson. Cuando Wilson invadió toda La Española, Haití y la República Dominicana; la invasión de Wilson fue muy brutal en las dos partes de la isla. Pero fue mucho peor en Haití. Y las razones estaban muy claras.

El racismo

Sí. El Departamento de Estado dijo, bueno, los dominicanos tienen algo de sangre europea, por lo tanto no son tan malos. Pero los haitianos son puramente negros. Así que Wilson envió a los marines a disolver el Parlamento de Haití, ya que no permitía que corporaciones de EE.UU. compraran las tierras de Haití. Y les obligó hacerlo. Bueno, esa es una de muchas atrocidades y crímenes. Siguiendo sólo con este tema, eso aceleró la destrucción de la agricultura de Haití y la huida de la gente del campo a las ciudades. Y eso continuó durante Reagan. Bajo Reagan, la USAID y el Banco Mundial pusieron en marcha programas muy explícitos, explícitamente diseñados para destruir la agricultura de Haití. No lo ocultaron. Dieron el argumento de que Haití no debería tener un sistema agrícola, sino fábricas de montaje, por ejemplo, donde las mujeres trabajan cosiendo pelotas de béisbol en condiciones miserables. Bueno, ése fue otro golpe a la agricultura de Haití, sin embargo, hasta la época de Reagan, Haití producía la mayor parte de su propio arroz cuando Clinton llegó al poder.

Cuando Clinton restauró a Aristide —Clinton, por supuesto, apoyó a la junta militar, otra historia oculta...– un fuerte apoyo, de hecho. Incluso permitió a la compañía petrolera Texaco que enviara petróleo a la junta, en violación de las directivas presidenciales; Bush padre hizo lo mismo, y finalmente permitió que volviera el presidente, pero a condición de que aceptara los programas de Marc Bazin, el candidato apoyado por EE.UU. a quien Aristide había derrotado en las elecciones de 1990. Y eso significaba un programa neoliberal duro, no había barreras a la importación. Eso significa que Haití tiene que importar arroz y otros productos agrícolas de EE.UU., de la agroindustria estadounidense que recibe una gran parte de sus beneficios de subsidios estatales. Así la agroindustria subsidiada de EE.UU. vertía los productos básicos a Haití. Quiero decir, los productores de arroz de Haití son eficientes, pero nadie puede competir con eso, y eso aceleró la huida a las ciudades. Y no era que no hubieran sabido que iba a suceder. USAID estaba publicando informes en 1995 diciendo que efectivamente eso destruiría la agricultura de Haití y que era una cosa buena. Y aparece la huida a las ciudades y ocurren disturbios por falta de alimentos en 2008, porque no pueden producir sus propios alimentos. Y ahora sucede esta catástrofe de clases. Después de esta historia —es sólo una pequeña porción de ella— Estados Unidos debe pagar restituciones masivas, no sólo contribuir con la ayuda. Y Francia también. El papel de Francia es grotesco.

¿Puedo preguntarle, con respecto a Aristide, quien languidecía en el exilio, si tuvo razón al regresar a Haití en 1994 en la forma en que lo hizo, con las tropas de EE.UU.? Además, ¿tuvo razón al aceptar, bajo una enorme presión por supuesto, las reformas neoliberales establecidas en los Acuerdos de París?

Bueno, yo estaba en Haití, casi en ese momento –1993–. Estuve allí durante un tiempo que fue la cumbre del terror. He estado en muchos lugares terribles del mundo. Algunos de los peores, de hecho. Pero no creo que haya visto jamás nada como la miseria y el terror que había en Haití bajo la junta, con el apoyo de Clinton, en ese momento. Hubo mucho debate, hablé por ejemplo, con el difunto Padre Gerard Jean-Juste, una de las figuras más populares de Haití, a quien el gobierno recientemente expulsó, estaba escondido en una iglesia, pero amigos haitianos me llevaron a verle. Estaba muy cercano a grandes partes de la población. Hablé con los dirigentes sindicales que habían sido golpeados y torturados, pero estaban dispuestos a hablar, y con activistas y otros. Y lo que dijo la mayoría de ellos, por ejemplo el padre Jean-Juste, fue: «Mira, no quiero una invasión de marines, creo que es una mala idea». Pero por otro lado también señaló: «mi gente, la gente de los barrios pobres, La Saline, Cité Soleil, etc., simplemente no aguanta más». Me dijo: «La tortura es demasiado terrible, el terror es demasiado horrible. Aceptarán cualquier cosa que ponga fin a eso». Ése era el dilema. No tengo una respuesta para eso.

¿Fue un error de Aristide argumentar contra los llamamientos (realizados por algunos de sus partidarios más militantes) a favor de la lucha armada dentro de Haití para restaurar la democracia después del golpe de Estado de 1991?

En mi opinión, no. La lucha armada habría resultado en una masacre horrenda.

El 17 de febrero Sarkozy fue recibido con protestas en las calles por miles de haitianos que alzaban imágenes de Aristide exigiendo su regreso y exigiendo restituciones por lo que los franceses extorsionaron a cambio de reconocer la independencia de Haití. También abuchearon a Préval y éste se retiró a su jeep. Con este sentimiento fomentado ahora en Haití, ¿ve como una prioridad el retorno de Aristide o es algo que podría ser deseable pero no tan urgente?

Bueno, la respuesta a esa pregunta se va a dar en Washington. Estados Unidos y Francia, los dos torturadores tradicionales de Haití, en esencia secuestraron a Aristide en 2004, después de bloquear cualquier ayuda internacional al país bajo pretextos muy dudosos, razones no creíbles, que por supuesto perjudicaba mucho a esta economía frágil. Había caos, y EE.UU., Francia y Canadá llegaron, secuestraron a Aristide —dijeron que lo rescataron, pero en realidad lo secuestraron— lo llevaron a África central, y prohibieron su partido, Fanmi Lavalas, lo que probablemente explica la muy baja participación en las recientes elecciones; y Estados Unidos ha tratado de mantener a Aristide no sólo fuera de Haití, sino de todo el hemisferio.

¿De qué manera se obliga a Aristide a que permanezca exiliado? ¿Cómo se ejecuta exactamente su condición de persona non grata en el hemisferio, y por quién? ¿Qué le impide volar a un país amigo cerca de Haití, como Venezuela, por ejemplo?

Podría conseguir ir a Venezuela, pero si intentara ir a la República Dominicana, por ejemplo, no le dejarían entrar, y hay buenas razones para esto. Los asuntos internacionales son muy similares a la mafia, el pequeño tendero no ofende al Padrino. Es demasiado peligroso. Podemos fingir que es otra cosa, pero es la realidad. Había un país, Jamaica, si no recuerdo mal, que permitió a Aristide entrar a pesar de la presión y protesta grave de EE.UU. No muchos países están dispuestos a asumir el riesgo de ofender a Estados Unidos. Es una superpotencia violenta y peligrosa. No tengo que decírtelo, conoces la historia de la República Dominicana. No tengo que decirte nada acerca de eso —es como funciona–.

Utilizando, como usted ha dicho, el legado histórico de EE.UU. en la República Dominicana, ¿podemos volver a la historia dominicana reciente? Cómo esta ayuda humanitaria que se prestó en beneficio de la República Dominicana, y llenó el vacío dejado por el débil Estado de Haití, si nos remontamos a los acontecimientos que condujeron al golpe de 2004, funcionó bajo la égida de EE.UU. para desestabilizar activamente a Haití a través del entrenamiento de los rebeldes paramilitares, Guy Philippe y Louis Jodel Chamblain...

Lo sé. Y proveyendo una base para ellos.

¿No es una contradicción hacer caridad con las personas a quienes en realidad se ha intentado desmantelar y desestabilizar?

Bueno, se puede llamar una contradicción si se quiere, pero también es una contradicción que Sarkozy y Clinton aparecieran en Haití sin pedir perdón por los abyectos y terribles crímenes que Francia y EE.UU., en particular con Clinton, llevaron a cabo contra Haití. Pero no lo hacen. El jefe de Toyota tiene que ir al Congreso y pedir disculpas durante horas porque algunas personas perdieron la vida por los vehículos de Toyota, pero ¿Clinton tiene que ir a Haití y pedir disculpas por lo que hizo? Le asestó un golpe mortal. ¿Tiene que pedir disculpas Sarkozy porque Haití era la colonia más rica de Francia y una fuente de gran parte de la riqueza de Francia y los franceses destruyeron el país y luego le impusieron una indemnización como precio por el hecho de que Haití se liberó de Francia, algo de lo que el país nunca fue capaz de salir?

Un par de años atrás, en 2002, creo, Aristide hizo un llamamiento a Francia, a Chirac, a pagar una remuneración por la enorme deuda que Haití tuvo que pagarles a ellos...

Veintiún mil millones de dólares...

Sí, por esta enorme deuda que Haití tuvo que pagarles. Y organizaron una comisión encabezada por Regis Debray, un ex radical. Y la comisión dijo que Francia no tiene necesidad de dar ninguna compensación en absoluto. En otras palabras, primero les robamos, después los destruimos y luego, cuando piden un poco de ayuda, les damos patadas en la cara. No es de extrañar.

Aunque al mismo tiempo hay fuentes que dicen que mientras Francia se mostró indiferente estaba realmente preocupada por un jefe de Estado que presentaba una reclamación legal con abrumadoras pruebas documentales ante el arbitraje internacional.

Bueno, realmente no tenían que preocuparse, porque tal como funcionan las políticas del poder, la Corte Internacional no puede hacer nada. Mira, hay un país en el mundo ahora que se ha negado a aceptar la decisión de la Corte Internacional, Estados Unidos. ¿Alguien va a hacer algo al respecto?

Usted ha hablado de Clinton, ahora enviado especial de la ONU a Haití, quien tiene la intención de atraer a los inversionistas extranjeros y sigue guiado por el enfoque en la producción de textiles con el salario mínimo para el desarrollo económico de Haití. La perspectiva del economista neoliberal Paul Collier, asesor especial de la ONU en 2009, domina la perspectiva de la ONU sobre Haití. Un partidario del crecimiento a través de la producción de textiles que también alaba la fuerza de ocupación de la MINUSTAH, muy resentida allí. Hasta declaró que la República Dominicana «no está involucrada en el tipo de actividades, como el apoyo clandestino a los grupos guerrilleros, que acosan a muchos otros estados frágiles». ¿Un auténtico humanitario como Paul Farmer –que representa un modelo de desarrollo diferente, basado en un salario justo, la salud pública, el fortalecimiento del Estado haitiano— puede influir a la ONU como enviado especial adjunto?

Es una elección difícil. No le culpo por intentarlo. Vivimos en este mundo, y no en otro que preferiríamos, a veces es necesario seguir un camino doloroso si esperamos proporcionar al menos un poco de ayuda a las personas que sufren. Al igual que el padre Jean-Juste y los marines.

Usted ha hablado de cómo los medios de comunicación crearon una distinción artificial entre la «mala izquierda» y la «buena izquierda» sudamericanas, omitiendo la colaboración importante entre Brasil y Venezuela en el interés de mantener este punto de vista. Sin embargo, con respecto a Haití, ¿no ha ganado Brasil legítimamente un lugar seguro dentro de la «buena izquierda»? Un gobierno de centroizquierda del Sur ha liderado la ocupación de la MINUSTAH y se ha comprometido a incrementar su presencia, después de haber tomado el proyecto de los arquitectos imperiales del golpe de Estado (EE.UU., Francia, Canadá). ¿Qué factores contribuyeron a que Brasil apoyara tan vigorosamente a otro depuesto presidente de un país geopolíticamente poco importante, al igual que Haití en los últimos tiempos? Me refiero a Zelaya, el presidente Honduras.

Buenas preguntas. No he visto nada útil en las decisiones de Brasil en estos asuntos.

¿Tiene usted algún comentario acerca de los medios de comunicación estadounidenses sobre Haití a raíz del terremoto? Como ejemplos, el «pacto con el diablo» de Pat Robertson, «la cultura resistente al progreso» de David Brooks, ruegos al capital transnacional para crear más talleres de explotación (Kirstof), Aristide de ser un déspota y un tramposo (Jon Lee Anderson). Incluso Amy Wilentz ha comparado a Aristide con Duvalier en el New York Times.

Ha sido sobre todo horrible, pero no he guardado un registro. Lo peor es ignorar nuestro propio papel vergonzoso en la creación de la catástrofe y la subsiguiente negativa a reaccionar como cualquier persona decente –con reparaciones masivas, dirigidas a las organizaciones populares–. Lo mismo en el caso de Francia.

Creo que mi pregunta es para el futuro: ha habido dos décadas desalentadoras, de 1990-2010 con respecto a la movilización popular para el cambio político en Haití, y la forma de proceder, creo que el pueblo haitiano ha luchado mediante la democracia parlamentaria durante 25 años y ahora tiene muy poco que mostrar, ¿cuáles son las lecciones aprendidas y las estrategias posibles ya que han agotado el proceso parlamentario, democrático? Dos golpes de Estado y miles de torturados y asesinados en este proceso.

Las lecciones son, desgraciadamente, que un país débil y pequeño que se encuentra enfrentado a una superpotencia extremadamente hostil y muy violenta no avanzará mucho a menos que haya un fuerte movimiento de solidaridad dentro de la superpotencia que limite sus acciones. Con más apoyo dentro de Estados Unidos, creo que los esfuerzos de Haití podrían haber tenido éxito.

Y eso se aplica en estos momentos. Mira por ejemplo la ayuda que viene. Para que venga esa ayuda tenemos que demostrar que somos buena gente, etc. Sin embargo, la ayuda debería ir a las organizaciones populares de Haití. No a los contratistas, no a las organizaciones no gubernamentales —a las organizaciones populares de Haití, y ellos son los que deben decidir qué hacer con ella–. Bueno, ya sabes, ese no es el programa del G7. Ellos no quieren organizaciones populares, no les gustan los movimientos populares, ni siquiera les gusta la democracia. Lo que quieren es que los ricos y poderosos dirijan las cosas. Bueno, si hubiera un fuerte movimiento de solidaridad en Estados Unidos y en el mundo, podría cambiarlo.

Cronología de los acontecimientos en Haití

(Cortesía de Peter Hallward, Damming the Flood)

14 de agosto 1791, un levantamiento de esclavos comienza en el norte de Saint-Domingue.

4 de Febrero 1794, abolición de la esclavitud colonial francesa.

1 de enero 1804, Saint-Domingue se cambia el nombre por Haití y se declara independiente de Francia.

1825 Francia reconoce la independencia de Haití a cambio del pago de 150 millones de francos (más tarde se redujo a 90 millones de dólares, como compensación por los bienes perdidos).

1915-34, Estados Unidos (bajo Woodrow Wilson) invade y ocupa Haití.

22 de septiembre 1957, François Duvalier («Papa Doc») se convierte en presidente.

21 de abril 1971, François Duvalier muere y le sucede su hijo Jean-Claude («Baby Doc»).

7 de febrero 1986, «Baby Doc» es expulsado de Haití por un levantamiento popular, el general Henry Namphy toma el poder.

16 de diciembre 1990, Jean-Bertrand Aristide es elegido con el 67% de los votos, y su Primer Ministro es René Préval.

30 de septiembre 1991, el general Raoul Cedras derroca a Aristide, quien va al exilio, durante los años siguientes son asesinados varios miles de partidarios de Aristide.

Verano de 1993, el escuadrón de paramilitares llamado FRAPH está formado y dirigido por Toto Constant y Jodel Chamblain.

19 de septiembre 1994, soldados de EE.UU. ocupan Haití por segunda vez, Aristide vuelve del exilio.

Principios de 1995, Aristide disuelve las fuerzas armadas de Haití.

A mediados de 1995, el partido Fanmi Lavalas de Aristide gana las elecciones legislativas.

17 de diciembre 1995, René Préval es elegido con el 88% de los votos.

A finales de 1996 la formación de Fanmi Lavalas en oposición a la ex facción de Lavalas.

21 de mayo 2000, Fanmi Lavalas gana abrumadoramente en todos los niveles de gobierno, la oposición forma una coalición denominada Convergencia Democrática, respaldada por EE.UU.

26 de noviembre 2000, Aristide es reelegido con el 92% de los votos.

28 de julio 2001, la primera de muchas incursiones de comandos en las estaciones de policía y otras instalaciones gubernamentales por ex soldados con base en la República Dominicana, dirigida por Guy Philippe.

17 de diciembre 2001, ex soldados atacan el palacio presidencial, provocando las represalias populares contra las oficinas de los partidos pertenecientes a la Convergencia Democrática.

Abril 2003, Aristide pide a Francia que devuelva el dinero que obligó a pagar a Haití.

1 de enero 2004, Haití celebra el bicentenario de su independencia de Francia.

5 de febrero 2004, comienza una insurgencia a gran escala, Chamblain toma Cap Haitien.

29 de febrero 2004, obligan a Aristide a subir a un avión estadounidense y le llevan a la República Centroafricana.

Marzo 2004, las tropas de EE.UU. ocupan Haití por tercera vez, se forma el gobierno interino encabezado por Gerard Latortue como Primer Ministro, The Lancet calcula que miles de personas fueron asesinadas por la policía y militares anti-Lavalas.

Junio 2004, la fuerza estadounidense es sustituida por la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH).

7 de febrero 2006, Préval gana las elecciones presidenciales con el 51% de los votos.

12 de enero 2010, el catastrófico terremoto asola Puerto Príncipe.

Fuente: http://hcvanalysis.wordpress.com/2010/03/05/chomsky-post-earthquake-aid-should-go-to-haitian-popular-orgs-not-contractors-or-ngos/




Papandreou in Paris

Sarkozy echos Germany’s hard line on Greek debt crisis


9 March 2010
French President Nicolas Sarkozy met with Greek Prime Minister George Papandreou at the Elysée Palace on Sunday and echoed German Chancellor Angela Merkel in insisting that Greece deal with its debt crisis by imposing a brutal austerity program on the working class.


Sarkozy met with Papandreou for an hour, after speaking with Merkel for nearly as long on the telephone. Last Friday, Papandreou visited Merkel in Berlin as part of a tour of major capitals to solicit political support for his government, which faces growing resistance from Greek workers and youth. On Tuesday he will meet with President Obama in Washington.

Following the lead of Merkel, Sarkozy made no offer of financial assistance to Greece.

Last week, Panandreou, who heads the social democratic PASOK party, announced a program of wage and benefit reductions for public service workers, a rise in the retirement age, and new taxes on consumers that will save an estimated €4.8 billion. The package was even more severe than one he had announced earlier.

Under pressure from international banks and European governments, Papandreou has pledged to reduce the Greek budget deficit, currently running at 12.3 percent of gross domestic product, by 4 percent of GDP this year.

The social democratic government faces a rising wave of popular anger and working class protest. One-day general strikes have been called for March 11 and March 16 by the main trade uinon federations.

The union leaders have signaled their readiness to negotiate on the terms of the austerity program and continue to give political support to the PASOK government, but they are under immense pressure from below to oppose the measures. They are seeking to use partial and one-day actions to let off steam and prevent working class opposition from growing to the point of a direct clash with the regime.

The Greek government’s aim is to meet, by 2012, the European Union requirement that member states hold their budget deficits to no more than 3 percent of GDP. Among the cuts proposed are a two-year increase in the retirement age to 63, a public sector wage freeze, an increase in the value added tax and taxes on fuel, and mass sackings of private contractors working for the government.

Sarkozy, standing beside Papandreou, declared, “Greece has acted courageously and with determination and consequently can count on France’s full support.”

The French president is working with the trade unions in France to impose similar austerity measures. The government submitted its stability programme for 2010-2013 to the European Commission in early February. It foresees a reduction in the French public deficit from 8.2 percent to 3 percent of GDP by 2013, entailing a cut in government spending of €100 billion.

Papandreou pointed out that he had acted above and beyond the requirements of the bankers and the European Union. “Our country has engaged in measures which are more extensive and supplementary to what the specialists have advocated,” he said. He then pleaded for help to reduce the punitive 6.34 percent interest rate Greece is obliged to pay for loans—twice the rate that Germany pays. “So we want to be able to borrow like all other Eurozone countries at a similar rate; perhaps not identical, but compararable,” he said.

Last week, on the basis of its austerity programme, Greece was able to borrow €5 billion on the financial markets. But as the business daily Les Echos pointed out, “Athens is going to have to borrow some €20 billion more by the end of May and nobody can say that the government will be able to do so with the desired conditions.”

Many commentators have pointed out that even greater sacrifices will have to be made by Greek workers.

While adamant on his refusal to spend money on alleviating social hardship in France, Sarkozy felt obliged to show that France and Germany would act against a massive wave of speculation by American and European banks and hedge funds against Greek sovereign debt, which threatens the survival of the euro currency itself. He declared that it was not just Greece’s future which was at stake, but Europe’s. “The euro is our currency, it is our responsibility,” he said.

In remarks directed against US banks, he said he had spoken on the phone with both Merkel and Jean-Claude Junker, president of the Eurogroup, adding, “We are ready and very determined. The speculation which is working against Greece can happen to many countries if we do not have the means to fight it. We must not add a financial crisis to an economic crisis, itself created by financial excesses on the other side of the Atlantic.”

Sarkozy insisted that the US-dominated International Monetary Fund (IMF) should not intervene in the European debt crisis, declaring, “It is the Eurozone which must come to the aid of its members who are under attack. … This does not mean defiance directed against anyone. … It’s a matter of being logical, coherent.”

He aligned himself with German Finance Minister Wolfgang Schäuble, who told the German Welt am Sonntag that the euro region should consider creating an organization with powers similar to the IMF. The IMF is known for the ruthlessness of the austerity and privatisation programmes it imposes on countries forced to have recourse to its loans.

While refusing specific financial support to ease Greece’s debt crisis, Merkel and Sarkozy have pledged political support—implying that any repression by the Greek state to suppress working class opposition to the austerity programme will have German and French backing.

“If Greece needs us, we will be there,” Sarkozy said. Such promises must be understood in the light of the close surveillance of the Greek government’s fiscal actions by specially-appointed European Union commissioners, akin to colonial overseers. These measures conform to calls for the creation of a permanent “federal” Eurozone body with powers to discipline member countries. Such a body would be dominated by Germany and by France, the largest economies of the Eurozone.

An article posted on the site of Terra Nova, a French Socialist Party think tank that counts IMF head Dominique Strauss-Khan as a leading member, said of the Greek austerity programme, “These emergency measures will, all the same, not suffice.” It called for “structural reforms indispensible for Greece to return to more sustainable public accounts,” and for the EU to “establish an economic government which would coodiniate European action.”

Between 1967 and 1974, Greece was under military rule. The Greek and European bourgeoisie may well feel that if PASOK, aided by the unions and the pseudo-left parties grouped in the SYRIZA alliance, cannot hold back the working class, such repressive forms of rule will be necessary.

This is a high-risk strategy. The French press and some government ministers have expressed anxiety at the categorical refusal of Merkel to bail out the Greek government, fearing that a Greek revolt will spread to France and beyond.

The conservative daily Les Echos reported March 5, “Christine Lagarde, the French minister of finance, would like the European Union, all the same, to offer Greece more ‘explicit’ aid.” Its editorial added that an austerity plan in France similar to that in Greece “would immediately bring a million demonstrators onto the streets of Paris. … Angela Merkel will have to learn not to say ‘nein’ anymore, but ‘nai’—‘yes’ in Greek.”

The business daily La Tribune’ s editorial of March 4, while approving of the austerity measures, stated, “Now, let’s try to imagine what that would mean at the French level. … That’s a nightmare we would quickly like to chase away.”

The Libération editorial of March 5 similarly warned of “the indignation of the peoples.”

Sarkozy and Merkel have made clear that, regardless of such concerns, they are determined to press ahead.