Monday, January 05, 2009


■ El cambio climático afectará la producción de alimentos y la existencia de especies

■ Pronostican la desaparición de bosques de coníferas, polinizadores y diversidad de la calabaza

■ Además disminuirán los cultivos de maíz de temporal y café

■ En México, sólo 16 expertos


Con excepción de cuatro estados localizados del lado del océano Pacífico, en el resto del territorio nacional ya se ha elevado la temperatura, con consecuencias negativas en la producción de alimentos y en la existencia de diversas especies, tanto de flora como de fauna, aunque todavía no se conoce con precisión la dimensión de los daños, señalaron especialistas.

Se prevé que la situación se agudizará a mediano y largo plazos: desaparecerán bosques de coníferas y de niebla, insectos que sirven como polinizadores, habrá caída en la producción de maíz de temporal, café y pérdida de variedades como la calabaza.

Sin embargo, en este momento hay tan sólo 16 investigadores dedicados al estudio del cambio climático en territorio nacional y por lo mismo tienen grandes cargas de trabajo.

Francisco Estrada, especialista del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, explicó que hay poca gente estudiando el cambio climático, por lo que aún no se sabe lo que pasará en los estados. De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología, explicó, hay 300 expertos que en algún momento han abordado estos temas.

En México, lo que ya se sabe es que el territorio es vulnerable y desde el principio los rendimientos en producción van cayendo, “si a nosotros nos va mal y a los desarrollados les va a ir mejor, vamos a importar más alimentos, crecerá la dependencia alimentaria”.

Se prevé entonces que los países en vías de desarrollo, que además son los más vulnerables, pierden productividad porque la tierra se vuelve más árida; habrá más huracanes y serán más intensos, mientras que en las naciones desarrolladas las modificaciones climáticas les beneficiarán en la producción de alimentos.

Debido a que hay pocos investigadores, existen grandes vacíos de información, agregó. En el centro se han hecho tan sólo algunos estudios para Puebla, Distrito Federal, Veracruz y Tamaulipas, y otros a escala nacional, pero muy someros. “Hacen falta recursos”, asentó.

Entre las investigaciones que se han realizado, detalló, está el estudio del CCA en el que se definieron 18 regiones para evaluar la temperatura en México. En él se encontró que el territorio ubicado del lado del océano Atlántico y el norte del país se ha calentado más rápido; los únicos estados que han mantenido temperaturas estables son Nayarit, Colima, Michoacán y Jalisco, y aún faltan por evaluarse los daños en los demás.

Explicó que este fenómeno traerá costos económicos y problemas sociales. Entre los más visibles están la caída en la producción de maíz de temporal, la cual podría ser de entre 10 y 25 por ciento si se da un aumento de la temperatura de alrededor de 2 grados centígrados.

También la producción de café se vería afectada, sobre todo en Veracruz, donde estudios preliminares revelan que se perderían unos 14 mil millones de pesos, ya que bajaría en 30 por ciento la cosecha en el año 2020. Esto en comparación con el pasado, cuando había condiciones óptimas para la producción del grano.

Los daños a la biodiversidad también son inminentes “la perdida del hábitat es el efecto más importante del cambio climático”, sostuvo por su parte Eduardo Morales, coordinador de información y servicios externos de la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad, en el taller de periodismo ambiental sobre cambio climático, organizado por el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental.

Actualmente ya han decrecido las precipitaciones y las zonas áridas serán cada vez mayores; también se prevé que ocurrirán más incendios forestales, lo cual también propiciará la desaparición de ecosistemas y en consecuencia la pérdida de especies”, explicó.

El especialista aseveró que entre los efectos que este fenómeno ya ha comenzado a provocar están los daños a especies migratorias, como es el caso de la mariposa monarca. Se ha encontrado que ejemplares de esta especie, que tradicionalmente migra de Canadá a los bosques de oyamel de los estados de México y Michoacán en los periodos invernales, ha modificado sus rutas históricas.

Sostuvo que hay algunas especies que no se pueden adaptar a los cambios debido a que se modifican los patrones de temperaturas y ellas se mueven ante la pérdida de su hábitat y sus alimentos. Dijo que una consecuencia previsible es que se puede perder la variación de especies, es decir, que sean cada vez más parecidas, y esto conllevaría la desaparición de la diversidad física y al aumento en la presencia de especies invasoras, como ya ocurre en este momento con la palomilla del nopal.

Los ecosistemas más vulnerables son los bosques de coníferas, pino, encino y niebla, del cual quedan unos cuantos manchones en Oaxaca y Tamaulipas –subsiste entre el 2 o 5 por ciento de la vegetación original–, además de los arrecifes y selvas; la vegetación que crecería sería la de matorrales espinosos.

Morales consideró que aún se deben evaluar las especies en peligro, ya que cada una responderá de manera individual al cambio climático y ante esta situación los corredores biológicos son importantes para su conservación, ya que con ello se logra establecer una interconexión entre los diferentes ecosistemas.

Puntualizó que si un ecosistema se fragmenta y se modifica la superficie, ahí pueden llegar especies ajenas, muchas de las cuales no serían nativas y empiezan a colonizar los ambientes: “este es uno de los grandes problemas que puede ocasionar el cambio climático. Puede promover la presencia de especies invasoras, que llegan a una zona, la colonizan y desplazan a las especies locales. Esto puede cambiar el entorno de un ecosistema, es un riesgo”.

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