Monday, June 28, 2010


Manuel Camacho Solís

Las izquierdas, después de las elecciones

Coordina el diálogo para la unificación de las izquierdas y las fuerzas progresistas.

Ha participado en otros importantes...

Este domingo conoceremos los resultados de las elecciones. El rasero con el cual habrán de medirse los resultados lo estableció el PRI, al sostener que ganarían en los 12 estados, con carro completo. En los estados donde se compite con coaliciones amplias, las distancias iniciales, que eran de 20 ó 30 puntos, se han cerrado. Habrá finales de película. Ya veremos.

En las izquierdas con seguridad habrá un debate postelectoral. Unos dirán que las alianzas fracasaron; otros que fueron un éxito. Con certeza, donde ha habido alianzas las votaciones serán superiores a las que se habrían obtenido sin las alianzas. Pero a partir del 5 de julio, me parece, todas las fuerzas políticas –y particularmente las izquierdas– entraremos a un momento político diferente.

Quienes han decidido que las elecciones son el recurso principal de la lucha política habrán de posicionarse frente a la sucesión presidencial. Saben que ese es el momento principal. Es ahí donde los aparatos corporativos disminuyen su capacidad de control, cuando la sociedad se vuelca hacia la participación política se acumulan las inconformidades y surgen las esperanzas. Ese ciclo –que coincide con los sexenios y las fechas de las elecciones federales– es algo que está arraigado en la conciencia y la cultura política de la sociedad.

Frente a ese horizonte, y a partir de la experiencia de los últimos años, me parece que existen tres caminos posibles para las izquierdas partidarias, sociales y una buena parte de las organizaciones y movimientos que simpatizan con las causas progresistas.

Uno es repetir el ciclo conocido de ir a la confrontación interna. De pretender la aniquilación de los adversarios internos, por encima de la definición de una estrategia de crecimiento y competencia con posibilidades de triunfo. La ruta ya es conocida. Los desenlaces también. Ya se sabe lo que significa dividir a la izquierda. Ahí están Acapulco y el 2009, tanto la elección federal como la del estado de México.

Dos, es “intentar llevarla”, mediante una fórmula de contemporización. Sus efectos son también predecibles: no alcanza, no funcionaría. No permite entrar con posibilidades reales de triunfo a la competencia que viene.

Tres es ir a un acuerdo verdadero de unidad política, programa y candidatura presidencial. Sí, a consolidar la unión de los tres partidos (PRD, PT y Convergencia). Sí, a un programa verdadero de transformación para reconstruir las instituciones del Estado, promover el crecimiento, disminuir las desigualdades. Sí, a una candidatura única que potencie lo que se tiene, permita competir y ofrezca una oportunidad real de triunfo.

Con independencia de los resultados del próximo domingo, que espero logren acotar el poder feudalizado y contener la “bola de nieve”, después de las elecciones habría que debatir todo lo que se tenga que debatir, pero sobre todo habría que convenir todo lo que sea necesario para que las izquierdas se conviertan, de nuevo, en alternativa de gobierno.

Coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA)

No comments: