Wednesday, January 27, 2010


La globalización de la psique


Crisis económicas, guerras y desastres naturales le han dado a Estados Unidos la oportunidad de abrir una nueva línea de negocios: la exportación de enfermedades mentales. O, más exactamente, del concepto, definición y características de ciertas enfermedades según el modelo norteamericano. Y la segunda parte del asunto —la que deja las mayores ganancias— es la venta de medicamentos para tratarlas.
Lo que ocurre, según el escritor norteamericano Ethan Watters en su libro de reciente aparición Crazy Like Us: The globalization of the American psyche (Loco como nosotros: la globalización de la psique norteamericana) es que, por la fuerte influencia de las publicaciones estadounidenses sobre sicología y siquiatría, en gran parte del mundo se están imponiendo los enfoques y métodos norteamericanos de tratamiento de los trastornos mentales. En particular, Watters menciona la depresión y el llamado estrés post traumático, que se presenta en los sobrevivientes afectados por inundaciones, terremotos, huracanes, matanzas, guerras y otras catástrofes. Esa especie de globalización sicológica y siquiátrica parte del supuesto de que todo individuo que sufre un problema de ese tipo, en cualquier país o en cualquier ambiente cultural, reaccionará en la misma forma que un norteamericano.



Pero esta homogenización de las enfermedades no corresponde a la realidad. Como bien saben sicólogos, siquiatras y antropólogos, personas de diferentes culturas reaccionan de muy diferentes maneras. Para un nigeriano, explica el autor, la depresión se manifiesta como una sensación ardiente en la cabeza, en tanto que un chino dice sentir dolor de estómago o en el hombro. Las mujeres que padecieron los horrores de la guerra civil en El Salvador, por su parte, decían experimentar “calorías”, o sea una sensación de intenso calor en todo el cuerpo. En Sri Lanka, el trauma emocional de los sobrevivientes del maremoto de 2004 que perdieron familia y posesiones, no fue tanto por esas pérdidas, sino porque desapareció todo el entramado social en que se desenvolvían y se sintieron desvalidos. Y así por el estilo. Las personas no reaccionan emocionalmente de igual manera ante hechos similares, sino que ello depende de su ambiente social y familiar, de sus tradiciones y de su cultura.
Esta norteamericanización de los trastornos mentales no es, sin embargo, casual ni puramente académica, sino que tras ella se esconden los intereses de las grandes empresas farmacéuticas de Estados Unidos, que buscan aumentar sus ventas introduciendo en otras culturas ciertas normas de diagnóstico y tratamiento de esos padecimientos.
Un caso ilustrativo expuesto en el libro, es el de la depresión, que en Japón se conocía como utsubyo, era considerada una enfermedad grave, comparable a la esquizofrenia, y requería atención altamente especializada. En tales condiciones, las ventas de los antidepresivos comunes en Estados Unidos y otros países eran mínimas. Pero sicólogos y siquiatras invitados ex profeso por los fabricantes de antidepresivos para participar en simposios, coloquios y congresos en Japón, se encargaron —deliberada o ingenuamente, sin comprender a qué intereses estaban sirviendo— de cambiar ese enfoque y lograron que los japoneses comenzaran a mirar la depresión más frívolamente, como un simple kokoro no kaze (“un resfriado del alma”). Resultado: las ventas de cierto antidepresivo producido por la empresa que patrocinó esas reuniones científicas, se dispararon de casi cero a cien millones de dólares en sólo un año, para 2005 ya andaban por los 350 millones y seguían aumentando rápidamente.
Todo esto viene a cuento con motivo del terremoto de Haití. Casi podemos apostar que, como parte de la “ayuda” a los damnificados, pronto habrá en aquel país una legión de sicólogos y siquiatras especialistas en casos de desastre, para diagnosticar a todo mundo depresión y estrés post traumático, y prescribir a hombres, mujeres, niños y ancianos, generosas dosis de antidepresivos.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=15&idTitulo=395

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