Sunday, March 22, 2009


León García Soler


Los banqueros de ahora aplaudieron la necropsia elaborada por Alan Greenspan, ex presidente de la Fed, cómplice confeso de la falla catastrófica de los sistemas de regulación y supervisión financiera. Son los procónsules que controlan nuestro sistema de pagos. Digo nuestro, porque por ahí declaró Alejandro Valenzuela, director de Banorte, que el país necesita recuperar el control del sistema de pagos.



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Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, durante su participación en la 72 convención bancaria, que se llevó a cabo en Acapulco, GuerreroFoto Notimex

Por las playas de Acapulco pasó el fantasma de Antonio Ortiz Mena, y Guillermo Ortiz dejó de nadar de muertito: los bancos extranjeros que operan aquí restringieron el crédito siguiendo órdenes de sus casas matrices; es motivo de preocupación, diría. Y echó su cuarto a espadas Agustín Carstens: la ley prohíbe que Banamex opere en México, porque Citibank está bajo control accionario del gobierno de Estados Unidos, pero la ley es vieja y no preveía crisis como la actual. Luego se acata, pero no se cumple. La indecisión del sonambulismo. Es más vieja la Constitución y optaron por ir a paso cansino: la ley se viola, pero Carstens dice que habló a Washington y le aseguraron que el gobierno no tiene interés por hacerse banquero. Y concedió a Citi y Banamex tres años de plazo. Para que no se sientan presionados, añadió otros tres años para estar seguros de que no iban a quedarse con las acciones.

Flotar a la deriva en aras de la voluntad presidencial de posponer toda toma de decisiones, salvo la de hacer la guerra contra el crimen organizado y encargar al Ejército las tareas policiales. No había remedio, afirma Felipe Calderón, porque la policía no es confiable. El Ejército seguirá en las calles. Inobjetable, aseguró José Luis Soberanes, al rendir su último informe en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pero no hagamos de lo excepcional una rutina, a menos que aceptemos que se desdibuje el proyecto nacional trazado en la Constitución. Trazo ya muy garabateado por las intromisiones de la clerigalla en política electoral y sus imposiciones en salud y educación, bajo el embozo del derecho natural.

Las tácticas electorales adoptadas por Germán Martínez, a quien encargó la conducción del PAN el presidente Calderón, consisten en la incesante repetición de verdades a medias y mentiras, que en gran parte son calumnias, acusaciones y señalamientos de culpables, con inconfundible tinte fascistoide, sombríos presagios de autoritarismo, intolerancia y macartismo, ven sus adversarios. Sin excluir a Jesús Ortega, quien se lava las manos con el uso del plural para hacer corresponsables al PAN y al PRI.

Y una breve digresión para lamentar la desmemoria en el discurso de Andrés Manuel López Obrador, quien asegura que el PRI y el PAN son lo mismo, ni un voto al PRI ni un voto al PAN; que en Nuevo León el PT no debe aliarse con el tricolor. Pero nadie parece recordar que en Yucatán se aliaron el PRD y Acción Nacional para hacer gobernador a Patricio Patrón Laviada. Dicho sea sin demérito alguno al incuestionado liderazgo social del tabasqueño, pero la desmemoria y la desmesura acaban por ser voto útil para perpetuar el poder de la derecha.

Lo de Acapulco no fue casual desatino del joven pendenciero. Al confundir la convención bancaria con un mitin falangista o juicio de inquisidor, Germán Martínez cumplió puntualmente la táctica electoral adoptada ante la certeza de que el partido en el poder carece de argumentos para eludir la condena ciudadana por el desastre económico, la miseria y el desempleo. Han dicho a la prensa extranjera que les conviene hablar de la violencia criminal y culpar al pasado, a los gobiernos del PRI. La recesión, la multiplicación de los pobres, la desconfianza de los dueños del dinero y la desesperanza de los mexicanos comunes dan la ventaja al tricolor en todas las encuestas; podría alcanzar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y recuperar entidades que hoy gobierna Acción Nacional.

El caudillo petimetre aplica el dedazo con insolente soberbia que desnuda la enorme ambición y la pequeña capacidad del conductor designado por Felipe Calderón. Personaje para una pastorela, Martínez escenificó una provocación y asustó a los banqueros. Quiso debatir con Beatriz Paredes y le ofreció foro para imponer la lógica y exhibir la sinrazón. La tlaxcalteca ofreció disculpas a los asistentes y procedió a enumerar las respuestas que, dijo, podría dar en otro lugar: crecimiento exponencial del narcotráfico en el sexenio de Vicente Fox, funcionarios municipales y gobernadores panistas señalados por sus ligas con el crimen organizado.

El que no asegunda no es buen labrador. Parecen ignorarlo los panistas empeñados en arar en el mar. Tres temas se impusieron en la agenda política: la intervención del presidente Sarkozy en la repatriación de su compatriota Florence Cassez, sentenciada por secuestro; la definición legal de Banamex-Citibank, y la urgente resolución del sitio en que se ubicará la refinería de Pemex anunciada por el presidente Calderón para hacer frente a la crisis. Ya dimos cuenta de la simulación en Acapulco para burlar la norma legal en espera de que el tiempo decida. La indecisión convirtió en sainete mediático la visita de Estado de Nicolas Sarkozy.

Vienen príncipes de Noruega y Bélgica. Algo huele mal en el valle de Anáhuac, donde se glorifican las dudas hamletianas: ¿Ser o no ser? ¿Hacer o hacer como que se hace? Cuauhtémoc Cárdenas pregunta a qué o a quiénes se teme, porque no se toma la decisión del lugar donde se instalará la nueva refinería con base en estudios técnicos y socioeconómicos, sino se convoca a un foro para que gobernadores de diferentes estados presenten sus propuestas. La frivolidad llevó a que un asunto vital sea clasificado de pasarela política. Reapareció Jesús Reyes Heroles, con José Antonio Cevallos a su lado, para aclarar que se trataba de un ejercicio de transparencia. De infantilismo democrático, se diría.

Manlio Fabio Beltrones tiene el don de hacer que pierdan los estribos quienes llevan las riendas y quienes van en ancas. Hay asuntos fundamentales que demandan resolución: las tres decisiones ameritan de manera definitiva que el presidente Felipe Calderón Hinojosa se faje los pantalones de una vez por todas. Desde Washington, exigió Fernando Gómez Mont rectificar las inocuas imputaciones, según decía el boletín que corrigieron para que fueran inicuas. Hubo revire del sonorense: las clases de política partidaria dejaron de ser el tema principal del secretario de Gobernación... Los temas inocuos no permiten respuestas... Las equivocaciones suelen ser menos costosas que las indecisiones.

Casi en secreto, los festejos por la expropiación petrolera y el natalicio de Benito Juárez. Impronta de Reforma y revolución, del Estado laico, de la propiedad soberana del petróleo y de la independencia económica de México. Y la fuerza de los trabajadores.

En Chicontepec habló Carlos Romero Deschamps, secretario general del STPRM: En 1938 correspondió a los trabajadores petroleros reclamar a las autoridades del país definición ante el menosprecio que hacia sus derechos mostraban los capitales extranjeros. Ya hemos vivido, desafortunadamente, durante varios lustros, condiciones de dificultad financiera, astringencia presupuestal, dependencia tecnológica o abrumador endeudamiento. Y que una sola cosa ha permitido mantener la viabilidad de Pemex: el trabajo.


La verdad, dígala Agamenón o el líder del mayor sindicato corporativista, según la derecha y la izquierda unidas en la dicha inicua de perder el tiempo


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