Tuesday, May 05, 2009

A río revuelto, ganancia de farmacéuticas

Economist Intelligence Unit

Pandemia


Para los gobiernos del mundo, el brote de la nueva gripe ha llegado en mal momento. Ya sus finanzas se encontraban bajo severa presión por la crisis económica global, y ahora deben voltear sus bolsillos para aumentar sus inventarios de antivirales si quieren evitar una pandemia. En cambio, para las farmacéuticas que venden ese tipo de fármacos, el momento no pudo haber sido mejor.



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Una científica del Instituto Politécnico Nacional analiza muestras provenientes de personas con posible padecimiento de influenza humana, este 1º de mayo en un laboratorio de la Escuela Superior de MedicinaFoto Roberto García Ortiz
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Roche, fabricante suiza de Tamiflu, será la mayor beneficiaria si el pánico durase más de unos días. El precio de las acciones de Roche ha experimentado una repentina recuperación, ya que su fármaco es el arma principal contra la nueva cepa de A/H1N1 que ha infectado a más de 400 personas en México. La empresa ha dejado en claro que tiene la capacidad suficiente para suministrar la medicina a los gobiernos que deseen prevenir o tratar la enfermedad.

Otra gran beneficiaria es GlaxoSmithKline (GSK), del Reino Unido, que tiene la patente internacional del antiviral Relenza, desarrollado por la empresa australiana Biota. Como Tamiflu, Relenza es eficaz contra la cepa A/H1N1, así como contra el virus de la influenza aviar que en 1996 causó un pánico similar en Asia. Se afirma también que causa menos efectos secundarios que Tamiflu, y está menos expuesto a la resistencia.

En efecto, a pesar de lo que Biota ve como un displicente esfuerzo de comercialización por parte de GSK, en realidad las ventas de Relenza habían alcanzado a las de Tamiflu antes de que surgiera la contingencia. En marzo, el gobierno de Canadá fue el más reciente de varios que han anunciado que reducirían las compras de Tamiflu en favor de Relenza. En la actualidad Tamiflu representa 90% de sus reservas, mientras la participación de Relenza es de sólo 10%.

Tamiflu se había convertido en un componente clave en las defensas nacionales contra influenza estacional y brotes pandémicos porque la resistencia era poco frecuente. Pero esto cambió cuando el año pasado surgió una cepa resistente de la variedad H1N1 en el norte de Europa. La cepa resistente se ha extendido a otras partes del mundo. Desde entonces, casi todos los virus A/H1N1 analizados en Norteamérica han sido resistentes a Tamiflu; en respuesta a eso, los gobiernos, de Alemania a Estados Unidos (EU), han renovado o cambiado sus reservas de medicamentos.

Gracias a esto, y a la caída generalizada de las ventas de antigripales desde su pico en 1996, Roche sufrió un desplome de 68% en las ventas de Tamiflu durante 2008 a 564 millones de dólares, en comparación con mil 700 mdd del año anterior. Mientras tanto, las ventas de Relenza saltaron dramáticamente, elevándose de 29 millones de dólares (mdd) durante el primer trimestre de 2008 a 462 mdd en el primer trimestre del presente ejercicio.

¿Falló el disparo?

La principal interrogante es cómo afectará el virus A/H1N1 a este equilibrio de poder. Hasta ahora los primeros signos sugieren que –al igual que el virus H5N1 de la gripe aviar– la influenza A/H1N1 involucrada en el brote mexicano no es resistente al Tamiflu. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que tanto el fosfato de oseltamivir (Tamiflu) como el zanamivir (Relenza) son eficaces en el tratamiento de la enfermedad, en tanto que la amantadina y la rimantadina, que se usan principalmente contra la influenza estacional, no lo son.

A pesar de sus problemas, Tamiflu aún es considerado la primera línea de defensa contra la influenza, con Relenza como respaldo. Además, Roche parece haber superado los cuellos de botella de producción que causaron escasez mundial en el punto más álgido de la gripe aviar. Tanto Roche como GSK dicen contar con suficientes reservas de sus medicinas si la influenza humana se expande más, aunque la OMS aún no les ha pedido que las distribuyan.

Para los gobiernos, la nueva gripe es sin duda un oportuno recordatorio de que, al margen de las presiones financieras sobre el sistema de salud, no es momento de escatimar antivirales. No obstante, a no ser que suceda algo fuera de lo previsto y el pánico ceda su lugar a una pandemia real, es poco probable que esto provoque una bonanza de ventas para Roche o para GSK, cuyos resultados han disminuido últimamente.

Este mes, GSK reportó una caída anualizada de 5% en sus ingresos durante el primer trimestre, a 9 mil 960 mdd, y un descenso de 31% en utilidades operativas, a 2 mil 910 mdd. La empresa lucha contra los efectos de la expiración de patentes de antiguas medicinas de gran éxito como Lamictal (lamotrigina), fármaco para la epilepsia, y su antidepresivo Wellbutrin (bupropión). La empresa también ha sido afectada por recientes fracasos clínicos, como los decepcionantes resultados de elesclomol para el tratamiento del melanoma metastático, durante un ensayo fase 3. La productividad de la investigación y desarrollo sigue siendo un serio desafío.

La investigación y desarrollo de Roche también ha sufrido contratiempos; Avastin (bevacizumab), su fármaco contra el cáncer, ha fracasado en evitar la recurrencia del cáncer de colon después de una cirugía. Sin embargo, los proyectos de la empresa están enfocados a consumar la toma de posesión de Genentech, la compañía estadunidense de biotecnología. Así, al contar en su catálogo con fármacos biotecnológicos especializados, sería menos vulnerable que la mayoría de las grandes farmacéuticas a la competencia genérica. Las ventas del primer trimestre de la empresa se elevaron 7% de manera anualizada para alcanzar 10 mil 100 mdd; y Avastin y Rituxan (rituximab) mostraron un gran desempeño.

El nuevo interés por sus medicinas contra la influenza mantendrá a flote a ambas empresas. Pero no serían las únicas beneficiarias de la nueva gripe: la bonanza mayor será para aquellas empresas que logren desarrollar una vacuna contra el virus. Novartis de Suiza y Baxter International de EU están en la carrera, y ambas han sido ya contactadas por la OMS en su lucha contra la influenza humana. Pero si la pandemia llega pronto, las vacunas serán de poca ayuda. Las actuales contra la influenza estacional no parecen tener efecto alguno sobre el virus H1N1, y la producción a gran escala de una vacuna eficaz podría tomar cuatro años. Mientras, el mundo tendrá que atenerse a Tamiflu y Relenza.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya


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