Tuesday, January 12, 2010


Enfermos de terror

Escuche. En los últimos días, los medios de comunicación se han visto inundados con informes acerca del frustrado atentado al vuelo 253 de Northwest Airlines en Navidad. Cuando Umar Farouk Abdulmutallab, ahora conocido como el hombre del explosivo en la ropa interior, falló en su presunto ataque, casi 300 personas se salvaron de lo que muy posiblemente habría sido un horrible y violento final. A partir de este incidente aéreo se ha reiniciado el debate en torno al terrorismo y la mejor manera de proteger al pueblo estadunidense.

Al mismo tiempo, otro asesino acecha a los estadunidenses. Según cifras estimativas recientes, este asesino cobra la vida de 45 mil estadunidenses al año (uno cada 10 minutos), pero aun así pasa inadvertido. Esto significa que 3 mil 750 personas que mueren cada mes –más de las que murieron en los atentados del 11/S– podrían salvarse con una simple firma.

Este asesino es la falta de una adecuada cobertura médica en Estados Unidos. A finales de 2009, investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard llegaron a la conclusión de que 45 mil personas mueren innecesariamente cada año debido a la falta de seguro de salud. Los investigadores develaron además otro hecho sorprendente: en 2008 murieron cuatro veces más veteranos del ejército estadunidense porque no tenían seguro de salud, que el número total de soldados caídos en Irak y Afganistán en el mismo periodo. El dato es correcto: 2 mil 266 veteranos de menos de 65 años de edad murieron porque carecían de seguro médico.

El presidente Barak Obama se ha mostrado vehemente en una declaración pública luego de la reunión que mantuvo con el equipo de seguridad nacional para tratar el tema del atentado. Obama afirmó: “No fue un error al recabar información de inteligencia, fue un error al integrar y entender la información que ya poseíamos. La información existía. Las agencias y analistas que la necesitaban tenían acceso a ella y nuestros profesionales estaban entrenados para buscar y compilar ese tipo de información. Voy a aceptar que, por su naturaleza, la información de inteligencia es imperfecta, pero está cada vez más claro que en este caso, la información de inteligencia no fue analizada por completo ni aprovechada al máximo.

Esto no es aceptable y no voy a tolerarlo. Una y otra vez hemos visto que es crucial compilar información y actuar en forma inmediata para permanecer un paso delante de hábiles adversarios. En consecuencia, debemos actuar mejor y actuaremos mejor. Es imperativo que lo hagamos rápidamente. Están en riesgo vidas estadunidenses.

Todo lo cual es realmente admirable. Imagínense si se tratara con la misma urgencia el tema del resquebrajado sistema de salud que innecesariamente causa la muerte de 45 mil personas por año. Y ya que ahora se destinarán fondos de estímulo para proveer a los aeropuertos con más equipos de escaneo, ¿por qué no destinar dinero a garantizar que en todos los centros de salud comunitarios se puedan realizar mamografías y exámenes de próstata?

Está también el tema de la investigación acerca de quién es responsable por el atentado fallido de Navidad y el intento de obtener del presunto atacante información de inteligencia procesable con el propósito de prevenir futuros ataques. Todo eso está muy bien.

Sin embargo, tenemos información procesable acerca de por qué la gente muere por falta de seguro médico y de cómo las compañías de seguros de salud privan sistemáticamente de cobertura a sus afiliados para aumentar sus ganancias, y ¿qué se ha hecho acerca de este tema?

El día anterior al incidente de la bomba escondida debajo de la ropa interior, víspera de Navidad, el Senado de Estados Unidos aprobó el proyecto de Ley de Reforma del Sistema de Salud con 60 votos en favor y 39 en contra. Obama describió el proyecto como la legislación social más importante desde la Ley de Seguridad Social aprobada en la década de 1930.

Sin embargo, para llegar a ese mágico número de 60 votos en el Senado, el ya debilitado proyecto de esa cámara tuvo que ponerse de rodillas ante los gustos del senador Joe Lieberman, de Connecticut, el estado conocido como la meca de las empresas de los seguros de salud, y del demócrata conservador Ben Nelson, de Nebraska. Las versiones de la reforma del sistema de salud del Senado y de la Cámara de Representes deben ahora ser conciliadas en un comité bicamaral especial.

En Estados Unidos, el proceso de los comité bicamarales especiales es poco conocido. Es frecuente que durante este proceso los proyectos de ley sufran cambios importantes que pasan casi o totalmente inadvertidos. Es por este motivo que Brian Lamb, director general de C-SPAN, envió una carta a los líderes del Congreso, el 30 de diciembre, para solicitar autorización de televisar el proceso. En ella escribió: Respetuosamente solicitamos a ustedes permitan que el público tenga acceso total, a través de la televisión, al proceso de definición de esta legislación, que afectará la vida de cada uno de los estadunidenses. Pero en lugar de permitir el acceso, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que nunca ha habido un proceso más abierto que éste.

Además, Pelosi y los demócratas dicen ahora que el proyecto ni siquiera pasará por un comité bicamaral formal, sino más bien se negociará en sesiones informales a puerta cerrada entre los presidentes de los comités claves. De esta manera los republicanos no tendrían oportunidades de obstruir el proceso, pero al mismo tiempo esto daría a unos cuantos individuos un enorme poder para hacer tratos, tal como hicieron los senadores Nelson y Lieberman. Dado que las industrias de seguros, de equipos médicos y las farmacéuticas gastaron cerca de 1.4 millones de dólares al día para ejercer influencia en el debate acerca de la reforma de la salud, debemos preguntarnos: ¿quién tendrá acceso a los pocos legisladores detrás de esas puertas cerradas?

Wendell Potter, el ex portavoz de la aseguradora CIGNA, quien se ha convertido en denunciante de la industria de los seguros de salud, dice saber dónde se sepulta a los muertos. Seamos consistentes. Si nos preocupamos por salvar vidas estadunidenses, pongámonos en acción ahora.

© 2010 Amy Goodman

Traducción de Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna

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