Sunday, August 23, 2009


Cuando Einstein era pobre... Y fecundo

JUAN GASPARINI

BERNA, 21 de agosto (apro).- En la capital helvética, Albert Einstein sentó las bases de los descubrimientos que lo catapultaron a la celebridad. Una exposición permanente en el Museo Historico de la ciudad revela los entresijos de los siete años de aquel vecino inmigrante de linaje aleman, que pasó casi desapercibido entre 1902 y 1909, los más fructuosos de su carrera.

Con una audioguía iPod disponible en siete lenguas, se ofrece al público un recorrido plurisciplinario. Cronológicamente se alternan documentos escritos y filmados, 200 objetos y películas de animación. Grandes frescos de la época adornan los muros y, en los pasillos, se reproducen con técnicas audiovisuales los experimentos que hicieron famoso al personaje.

Cerca de medio millón de visitantes han acudido a la muestra, seguimiento de la apasionante biografía y del contexto personal e histórico del cientifico de mayor envergadura universal que haya vivido en Suiza en el siglo XX.

Nacido en Ulm, Alemania, el 14 de marzo de 1879, en una familia de origen judio, Albert Einstein siguió a sus padres a Italia, dejando inconclusa la escuela secundaria. Se fue en 1894 marcado por el antisemitismo y por una educación que estimaba autoritaria. Regresó de Italia a los 16 años e intentó sin suerte que lo aceptaran en la emblemático Instituto Politécnico de Zurich, fracasando en el examen de ingreso para profesor de física y matemáticas.

Sin embargo, permaneció en Suiza, completando el bachillerato en Aarau, consiguiendo que uno de sus maestros, Jost Winteler, lo acogiera como pensionista en su casa. Allí sedujo a su hija Marie, con la que tuvo un fugaz romance. Concluyó la secundaria en 1896 con notas excelentes, resolviendo renunciar a la nacionalidad alemana, tal vez para eludir el servicio militar. Volvió a la carga en el Politécnico de Zurích, donde se diplomó en 1900. Ese año obtuvo la naturalización suiza, manifestando no tener confesión religiosa. Fue declarado inepto para la conscripción por varices en las piernas y sudores en los pies planos.

Entre sus compañeras de clases en Zurich se encontraba la serbia Mileva Maritsch, con quien Einstein se instaló en Berna. Antes de casarse tuvieron una hija, en 1902, que probablemente fue dada en adopción o quizá murió prematuramente, todo un misterio. Einstein sospechaba que admitir descendencia extramatrimonial fuera mal visto dadas las costumbres, y entonces le dificultara encontrar un empleo. Para sobrevivir dio clases particulares, y fue contratado como experto técnico en la Oficina Federal de Patentes, que otorgaba los certificados de propiedad intelectual a las invenciones que se producian en el país.

En 1905, Einstein se doctoró enviando su tesis por correo a Zurich, logrando en 1908 que la Universidad de Berna lo dejara dar clases de ingeniería física. Cuatro años antes había tenido su primer hijo con Mileva Maritsch. La pareja alquilaba un apartamento de dos ambientes, en el segundo piso de la Kramgasse 49, compartiendo el baño con otros inquilinos en el tercer piso. La vivienda, enclavada en el casco antiguo de Berna, se ha convertido en un atractivo turistico, al que acuden unos 30 mil visitantes por año.



Edificio de ideas



Pese a las privaciones materiales, aquellos tiempos fueron los más fecundos intelectualmente para Einstein. Sus antecedentes no hacian presagiar la hazaña. De niño tardó en empezar a hablar. De joven le disgustaba ir a los cursos, solía faltar, era indisciplinando y descuidaba su aspecto. Pese a ello cultivó una ferrea disciplina de autodidacta, con extraordinaria capacidad para razonar de manera abstracta.

Su inigualable imaginación lo llevó a proclamar que, para realizar grandes conquistas teóricas, era ideal conseguir un trabajo de "guardian de faro", y en los tiempos libres, atacar el estudio en solitario y concienzudamente. Lo puso en práctica en Berna, al margen de las 48 horas semanales que consumía en la Oficina de Patentes.

Con esa metodología fue elucubrando un sorprendente edificio de ideas. Contribuyó a desarrollar la mecánica cuantica y la teoría de la relatividad. En 1905 escribió tres grandes artículos, cuyos originales pueden verse en la exposición de Berna. Sin duda el más importante fue el de la relatividad restringida, tomando como principio que sólo la velocidad de la luz es absoluta, demostrando que el espacio y el tiempo son relativos; que a una velocidad alta los minutos se alargan y los metros se acortan. Dejó en claro que nada va más rápido que la luz, que es siempre invariable.

Se abocó también al denominado efecto fotoeléctrico, explicando teóricamente que el impacto de un rayo luminoso en un objeto metálico libera electrones. Explicó finalmente el movimiento browniano gracias a la hipótesis de que la materia está compuesta de átomos, movimiento que consiste en una danza caótica en zigzag que ejecutan partículas microscopias en los líquidos.

En 1909, Einstein se mudó a Zurcí. Fue acogido por su universidad como profesor extraordinario. Al año siguiente, tuvo un segundo hijo varon con Mileva Maritsch. En 1911 enseñó en Praga, volviendo al Politécnico de Zurich al año siguiente, en el que se formó académicamente y obtuvo sus títulos universitarios. En 1913 viajó a la Universidad Friedrich de Berlin. Entró a la Academia de Ciencias de Prusia, y recibió automáticamente la nacionalidad alemana, en 1914.

Dos años después, Einstein anunció los fundamentos de la teoría de la relatividad general, coronando lo comenzado en Berna 11 años antes. Debido a que se encontraba de viaje por Japón, en diciembre de 1922 no pudo recibir personalmente el Premio Nobel en Estocolmo. Las autoridades suecas se lo entregaron a Alemania, no quedando inscrito en la memoria colectiva la doble nacionalidad del laureado.

Los suizos digirieron mal que Einstein no reparara la injusticia. En 1933, al refugiarse en Estados Unidos escapando de los nazis, su fortuna fue confiscada por el régimen nacionalsocialista. Para disgusto de Einstein, la Confederación Helvética solo intentaría gestiones "oficiosas", insuficientes para recuperarla. Estos desencuentros entre el sabio y su patria de adopción, se reflejan en documentos desarchivados para la inauguración de esta muestra.

Aunque aceptó la nacionalidad estadunidense en 1940, Einstein no abdicó de la suiza. La mantuvo hasta su fallecimiento en Princeton el 18 de abril de 1955, cuyo pasaporte de tapas rojas con una cruz blanca, se exhibe como un trofeo en el magnífico museo que le ha consagrado Berna.

No comments: