Saturday, April 11, 2009


Crecimiento promedio de 2.3%, pese a contar con fondos extraordinarios sin precedente

Serios retrocesos en generación de empleo, competitividad, apoyo al agro y deuda pública

En el sector energético, mayor dependencia del exterior y cada vez más endeudamiento

Roberto Garduño

La Cámara de Diputados recibió el dictamen con las conclusiones de la fiscalización de la Cuenta Pública de 2006, último año de gobierno de Vicente Fox –que será debatida en el pleno la semana próxima–, en el cual se establece que en dicho periodo los ingresos adicionales de que dispuso la administración panista ascendieron a 310 mil millones de pesos y el crecimiento del producto interno bruto (PIB) fue de sólo 2.3 por ciento al año.

Ese hecho significó que el foxismo arrojó en los principales sectores productivos del país los peores resultados en el ejercicio de recursos.

La economía mexicana creció entre 2000 y 2006 a un ritmo de 2.3 por ciento, mientras con Carlos Salinas a 3.9 en promedio al año y con Ernesto Zedillo a 3.5, a pesar de la crisis en 1994-1995.

De acuerdo con los datos aportados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la administración foxista tuvo los peores resultados en los últimos 18 años, porque en promedio sólo se generaron 224 mil empleos al año, mientras en el gobierno de Ernesto Zedillo ese número llegó a 600 mil. Además, sólo en 2006, en el ámbito de la competitividad mundial México pasó del lugar 42 al 64.

Prácticas irregulares

El dictamen, elaborado por la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, sostiene que en 2006 se liquidó el sistema Banrural con prácticas irregulares que la ASF tiene documentadas. Los organismos con que se sustituyó ese esquema de financiamiento fueron modelos inoperantes y de alto riesgo, amén de estar canalizando crédito a los grandes productores.

En el terreno de la deuda pública, la administración foxista acumuló 400 mil millones en Pidiregas, mientras el IPAB no se fondeó pero fue cubierto con recursos fiscales. No se redujo nada de la deuda pública en los seis años de Vicente Fox.

La ASF detectó que no hubo metas ni indicadores en el programa de fomento agrícola. En el caso del sector pecuario, el proyecto sólo apoyó a productores con subsidios equivalentes a 17 por ciento respecto de los canalizados en gobiernos anteriores, en contraste con el alza de hasta 305 por ciento que ha tenido en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

En el caso de los 23 fideicomisos creados en 2006, 12 presentaban una pérdida acumulada de 547 millones de pesos. De los 11 restantes, nueve fueron devueltos a sus propietarios originales y las acciones de recuperación, por 579 millones de pesos, otorgadas como apoyo, no se realizaron.

El uso indiscriminado de los Pidiregas, en el caso de la Comisión Federal de Electricidad, resultó en dependencia de empresas particulares para la producción de energía, que se extenderá hasta 2031.

En cuanto a Luz y Fuerza del Centro, la administración foxista no hizo nada para paliar el peso de las pensiones en el presupuesto de la empresa, que al año 2006 significó 27.3 por ciento del gasto programable y 98.2 del pago en servicios personales. Eso ya es insostenible para la empresa.

Por lo que hace a Petróleos Mexicanos (Pemex), de 2000 a 2006 la inversión siempre fue menor a la programada, a pesar de los ingresos extraordinarios por el precio del petróleo. La inversión en investigación y desarrollo fue a la baja, dejando a entidades como el Instituto Mexicano del Petróleo en estrangulamiento presupuestal. Los pasivos laborales en Pemex crecieron 13.4 por ciento en promedio al año. El uso indiscriminado del modelo Pidiregas en la paraestatal ha dejado compromisos para el servicio de esta deuda, entre 2007 y 2012, por 769 mil millones de pesos.

El dictamen, elaborado con datos de la ASF, establece que en el ámbito de la educación básica el programa Enciclomedia, amén del gasto irregular en su implementación, muestra resultados negativos (en 23.8 por ciento menos) en la aplicación de la tecnología.

Se erogaron 4 mil 857 millones de pesos y se equiparon 87.8 por ciento de las aulas programadas, lo cual significó 65.2 por ciento de los espacios educativos en quinto y sexto grados.

Además, con una visión básicamente asistencialista, los programas de Fox en el ámbito del combate a la pobreza no consideraron bases metodológicas para la selección de beneficiarios y de operación. Los cambios en términos de indicadores permitieron al gobierno jugar con las estadísticas y llamar la pobreza de distintas formas.


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